LIBERARON A LA ESPOSA DEL DIRECTOR DE LA AFIP DE PERGAMINO
Cristina Taborda, la esposa del presidente de la AFIP de Pergamino que había sido secuestrada el 18 de enero pasado cuando regresaba de sus vacaciones junto a su marido y dos hijos, fue liberada esta mañana por la Policía, que la encontró maniatada, amordazada y golpeada en una casa de José C. Paz.
El sábado pasado la familia de la víctima habría pagado 40 mil pesos por su rescate, pero los delincuentes no la liberaron, por lo que la Policía resolvió irrumpir esta mañana en la vivienda donde estaba secuestrada y, tras reducir y detener a la pareja que la tenía cautiva, la liberaron.
La Policía informó que posteriormente se realizaron varios operativos simultáneos que permitieron detener a otros seis presuntos integrantes de la banda de secuestradores.
Taborda, de 43 años, es profesora de Biología y tiene dos hermanas que viven en Entre Ríos. Una de ellas es Silvia Taborda, titular del Juzgado de Instrucción Nº 4 de Concordia, y la otra, Elba, fue secretaria de Turismo de Federación, ciudad de donde son oriundas las tres hermanas.
Allí había ido de vacaciones el matrimonio con sus dos hijos, aprovechando que en esa ciudad tienen varios familiares.
El secuestro ocurrió cuando la familia regresaba a Pergamino. Iban en su camioneta Mitsubishi Lancer por la ruta 191. Unos kilómetros antes de llegar a Arrecifes, el matrimonio y los hijos adolescentes fueron interceptados por un grupo de hombres armados —algunos usaban chalecos antibalas similares a los de la Policía y se movían en, al menos, tres autos— que se cruzaron en su camino y los tomaron cautivos.
Extrañamente, los secuestradores decidieron hacer una primera escala en la localidad de Tortuguitas, donde hicieron bajar a los hijos del matrimonio (los chicos tienen 14 y 16 años) en la puerta de un country.
Luego siguieron su marcha por la autopista Panamericana (después de recorrer más de 160 kilómetros), hasta liberar a Cruellas en las inmediaciones de la Capital Federal.
“Volvé a Pergamino y andá juntando la plata, que te llamamos”, fue la frase que, según los voceros, los captores le dijeron al hombre antes de partir con la mujer cautiva.
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