¿LICITARÁN EL TRANSPORTE URBANO?
En 1994 y por primera vez, este subsistema caracterizado hasta entonces por la precariedad contractual, formalizó su funcionamiento bajo la figura de la concesión definitiva, y así debía mantenerse por una década, a pesar de que las críticas y los conflictos acompañaron el desarrollo de la licitación, casi desde su comienzo.
Mucho antes de que se cumpla ese plazo, en la anterior gestión, por decisión del propio intendente y como consecuencia de un largo conflicto que mantuvo paralizado al servicio, caducaron los contratos y la actividad se volvió a precarizar.
Siguió a esa instancia un intento fallido de licitación, cuyas bases fueron rechazadas por todos: por los mismos empresarios, por las entidades y por cualquier usuario que accedía al diseño que el proyecto proponía. Aquella propuesta fue descartada.
Aún antes de asumir, el actual intendente se comprometió a licitar el transporte urbano, con la colaboración -convenio mediante- de dos universidades santafesinas. El acuerdo quedó plasmado en un pliego de licitación y en un estudio que avala un nuevo esquema para la circulación de los colectivos en la ciudad. Pero los plazos para ponerlo en práctica se dilatan y las decisiones, más que estar sustentadas en un marco general que ofrezca a todos -también a los usuarios- cierta previsibilidad, se toman de acuerdo a las circunstancias coyunturales.
Cambiaron recorridos, cambiaron tarifas, cambiaron colores, se retiraron líneas, se modificó la calidad de los vehículos en circulación y junto con ello la cantidad de asientos disponibles.
Es cierto, los colectivos circulan igual. Al menos mientras no haya motivos ni ánimos que decidan lo contrario. Pero aquel primer compromiso electoral, a casi dos años de gestión, todavía sigue pendiente.
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