LIFSCHITZ BUSCA QUE LA CIUDAD OCUPE SU LUGAR DE LIDERAZGO EN LA REGIÓN
El intendente electo de Rosario, Miguel Lifschitz, presentó ayer su plan de gobierno y formuló un firme reclamo al próximo gobierno provincial para que se realicen “cambios estructurales”, entre los que mencionó la autonomía municipal.
En uno de los salones del teatro El Círculo el futuro jefe comunal desgranó los cinco puntos en los que asentará su gestión: generación de empleo y desarrollo productivo; Estado; calidad de vida de los vecinos; niños y jóvenes, y renovación urbana.
Lifschitz comenzó su discurso prometiendo “cumplir con todas las propuestas electorales” y habló de la “larga crisis” que atraviesa la Argentina, que -según sus palabras- “comenzó en 1966, cuando se agotó un modelo y un proyecto de país. Se transitó por andariveles distintos y entramos en una decadencia nacional al perderse la identidad y el proyecto colectivo de Nación, en donde cada uno de los sectores se sentía integrado”.
No faltó tampoco la mención al “colapso institucional que todos padecimos de fines del 2001 y principio del 2002, que se trasuntó en una crisis de identidad”, donde el futuro intendente aseguró que “se perdieron los valores fundamentales de la nacionalidad”.
Pero también remarcó que con el gobierno de Néstor Kirchner “este escenario ha comenzado a cambiar, porque hay un punto de inflexión en el país, hay signos alentadores que nos indican que podemos tener un futuro promisorio y tener esperanzas para los próximos años. Hemos comenzado a recuperar el valor de las instituciones, de la justicia, de la seriedad, de la austeridad y la responsabilidad en la administración de la cosa pública”.
A pesar del calor reinante, el salón estuvo colmado y hubo gente que debió quedarse en los pasillos durante la presentación, que se realizó en el marco del “Foro para el Fortalecimiento Institucional de Rosario y la Región” que organiza la Fundación La Capital.
Entre los presentes estuvieron los actuales funcionarios municipales Angel Elías, Miguel Capiello, Marcelo Romeu y Fernando Farina, como también varios futuros integrantes del gabinete de Lifschitz (muchos de ellos provienen de la gestión de Hermes Binner): Juan Carlos Zabalza, Clara García, José Garibay, Pedro Pavicich, Mónica Fein, Diana Sandoz, Mónica Bifarello, Marina Naranjo, Juan Giani, Horacio Ghirardi, Daniel Canabal y Rubén Galassi, entre otros.
También participaron los concejales Jorge Boasso y Raúl Milano; el juez Federal Omar Digerónimo; el presidente del directorio de Editorial Diario La Capital, Daniel Eduardo Vila, y los directivos del Multimedio La Capital José Luis Manzano, Eduardo Luis Lagos y Sergio Ceroi.
Cuando ya había comenzado el acto ingresó la electa vicegobernadora María Eugenia Bielsa, quien se retiró poco antes de que finalizara el discurso de Lifschitz.
El futuro intendente señaló que “Rosario no se agota en sus límites políticos”, sino que la definió como “una ciudad región” y se comprometió a “recuperar la idea de un proyecto colectivo a largo plazo, con políticas de Estado y grandes objetivos que se construyen día a día”.
Si bien explicó que el proyecto de gobierno era mucho más amplio, Lifschitz los resumió en cinco puntos y habló de la necesidad de continuar con la descentralización municipal, las obras fundamentales, un plan director y un plan estratégico metropolitano “para que Rosario ocupe el lugar de liderazgo regional”, que estimó en un “radio de 150 kilómetros”.
También hizo referencia a “un Mercosur con un desarrollo equilibrado, que no se concentre solamente en el eje San Pablo, Buenos Aires, Santiago, sino que debe tener un desarrollo integral, y allí Rosario también tiene un rol fundamental para articular otro polo de desarrollo”.
Los cinco ejes
El primer eje de la gestión será la generación de empleo y el desarrollo productivo, ya que “tenemos una situación de desempleo, pobreza, exclusión y marginación importantes, que no se resuelven solamente con políticas sociales”, explicó Lifschitz, por eso habló de una “solución de fondo, que pasa por el desarrollo económico, la generación de empleo genuino y la multiplicación de la actividad productiva en toda la región”.
Otro punto fue la reestructuración del Estado. “Si queremos una ciudad moderna necesitamos un Estado moderno”, por ello dijo que había que hacerlo participativo, transparente, eficiente y democrático.
Sobre la calidad de vida de los vecinos, aseguró que se trata de “la responsabilidad primaria de todo municipio”.
En cuanto a la renovación urbana, sostuvo que hay que “mejorar la estructura física de la ciudad”, para lo que se necesita “una fuerte inversión pública”, y para ello planteó “salir a buscar los recursos para la provisión de infraestructura”.
Sobre ese punto mencionó al urbanista catalán Jordi Borja, quien en una de sus visitas le dijo al futuro intendente: “Cuando llego a Rosario tengo siempre la misma sensación, una ciudad con mucho contenido, pero que le falta continente”, y admitió la “verdad” de esa consideración ya que “nos faltan muchas obras, infraestructura, resolver el problema de los asentamientos irregulares. Es una ciudad que necesita una fuerte inversión pública”.
Por último, mencionó los jóvenes y a los niños. Dijo que es “preocupante que el 40 por ciento, en la media nacional, de los jóvenes y adolescentes no estudien ni trabajen”, y lo consideró un “problema social urgente y de una inusitada gravedad”, que si no se lo enfrenta a tiempo “vamos a tener comprometido nuestro futuro con esa cantidad de jóvenes que ni siquiera terminan el ciclo primario”. Lifschitz estimó “entre setecientos y mil chicos en la calle”, lo que demuestra “la descomposición del contexto familiar”.
Finalizada la presentación todo continúo en el coqueto bar de El Círculo, donde la discusión sobre el futuro de Rosario siguió entre brindis y canapés.
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