LIFSCHITZ ESTÁ DECIDIDO A QUEDARSE CON EL SERVICIO DE AGUA
La administración municipal de Miguel Lifschitz está decidida a ir a fondo con su proyecto de crear una empresa metropolitana en reemplazo de Aguas Provinciales de Santa Fe, a pesar de que el gobierno provincial no lo tenga en sus planes. Tratando de sobrevolar las especulaciones políticas ‑el peronismo evitará entregarle o compartir con el socialismo cualquier porción de poder‑, la intendencia quiere demostrar que una administración local de servicios sanitarios es lo mejor que les puede pasar no solo a los rosarinos, sino también a los habitantes de las localidades que se abastecen desde la planta potabilizadora de la ciudad. Y además, quiere acotar al ámbito regional la transferencia de recursos que históricamente Rosario sufrió en beneficio de otras catorce localidades. Una cifra que en los primeros ocho años de la concesión rondó los 50 millones de pesos, de acuerdo a los números que maneja la Municipalidad y que fueron confirmados por el Ente Regulador de Servicios Sanitarios.
Lifschitz y el gobernador Jorge Obeid se reunirán hoy en Rosario con un tema central en la mesa: el futuro de los servicios sanitarios luego del retiro de la empresa del Grupo Suez. La primera y urgente cuestión es el período de transición que el viernes quedó delineado en la reunión que el titular de Aguas, Alberto Gregorini, mantuvo con los ministros Alberto Joaquín (Recursos Hídricos) y Alberto Hammerly (Obras Públicas). Si bien la empresa, como figura legal, desaparecerá de la escena el último día de mayo, sus cuadros gerenciales y técnicos seguirían en sus puestos hasta fin de año. Es decir, quedará asegurada la operación del servicio en las mismas condiciones que se viene haciendo hasta ahora.
Pero tanto la provincia como la municipalidad saben que luego de cinco años donde ‑renegociaciones mediante‑ las inversiones en infraestructura de agua potable fueron casi nulas, es necesario inyectar una fuerte dosis de fondos para evitar que el próximo verano sea de canillas secas.
“En el corto plazo habría que invertir alrededor de 25 millones de pesos Para evitar que haya problemas en la presión del agua potable en distintos barrios de la ciudad. Se necesitán hacer obras en acueductos y en la planta”, dijo a Rosario/12 el secretario de Obras Públicas municipal José León Garibay. Las obras imprescindibles consisten en el tendido de tres acueductos de refuerzo del suministro hacia el norte, oeste y suroeste de la ciudad, más la construcción de un nuevo módulo de potabilización en la planta ubicada junto al río Paraná.
Los montos que, según la municipalidad, se necesitan para poner en regla el servicio antes del verano, difieren de los que a fines del año pasado le presentó Aguas Provinciales al gobierno provincial, como parte de la propuesta de la empresa para renegociar el contrato. Por entonces, Aguas preveía invertir a lo largo del año 2005 unos doce millones de pesos en la ciudad de Rosario, prácticamente un tercio de lo que estimaba para toda la concesión. Claro que esto solo era posible ‑en los cálculos de la empresa‑ si se mejoraban sus ingresos ‑vía tarifas y subsidios del Estado‑ en un 60 por ciento.
El segundo punto central de la reunión Obeid‑Lifschitz es qué modelo de gestión establecer luego de que se supere la transición. Aquí es donde la Municipalidad apuesta a la creación de una empresa o ente metropolitano que incluiría a todas las ciudades que se abastecen desde la planta potabilizadora de Rosario: Villa Gobernador Gálvez, Funes, Granadero Baigorria y Capitán Bermúdez.
“De los cerca de 130 millones de pesos que factura anualmente Aguas, Rosario aporta el 60 %”, argumenta Garibay a la hora de defender el modelo metropolitano de gestión de los servicios sanitarios. La principal ciudad de la provincia ha subsidiado a las otras localidades, más precisamente a partir de 1981, cuando el servicio pasó del Estado nacional a provincial, creándose la Dirección de Obras Sanitarias (DIPOS). En los últimos años se dio la paradoja de que el superávit que arrojó Rosario (50 millones de pesos) equivale al déficit que arrojó la ciudad de Santa Fe. Mientras que el resto de los distritos, con un déficit global de 60 millones, engrosó las pérdidas de la compañía.
Con este diseño, no es de extrañar que ‑más allá de las razones políticas‑ la provincia evita a toda costa el modelo de servicio metropolitano. Pero la administración de Lifschitz asegura que el modelo propuesto también tiene su costo para la ciudad. “Hay lugares con menor rentabilidad, incluso dentro del área metropolitana como Villa Gobernador Gálvez, que la ciudad estaría subsidiando y lo seguiría haciendo”, sostiene Garibay. En efecto, Villa Gobernador Gálvez es la tercera ciudad de la provincia el población pero exhibe el peor desempeño de la concesión sanitaria, con apenas el 70 por ciento de pago de las facturas de agua, frente al 90 por ciento de promedio en el resto de las ciudades.
Ya sea provincial, municipal, privado o mixto (de acuerdo al multiple choice planteado por Obeid) el principal desafío del futuro operador es dónde lograr los recursos para las inversiones que reclama el servicio. Garibay sostiene que “para el mediano plazo hay que hacer tres tipo de obras: extensión de la red pluvial ‑100 millones de pesos‑, de la red cloacal ‑otros 90 millones‑ y la renovación de la red pluviocloacal del centro de la ciudad, que demandará una inversión cercana a los 100 millones de pesos. Con el actual cuadro tarifario y el nivel de recaudación la empresa estaría en condiciones de hacer una inversión de mediana magnitud. El cuadro actual sería superavitario para el municipio, pero depende del nivel de inversión que se haga. El sistema es rentable, Aguas brindó el servicio sin financiamiento externo y con tarifas congeladas”, insiste el secretario de Obras Públicas.
‑¿Qué pasará con las otras ciudades de la provincia fuera del área metropolitana?‑, le preguntó Rosario/12.
‑Respecto al resto de las áreas hoy concesionadas sería la provincia quien debería definir qué hacer, como manejar el sistema de manera rentable‑, respondió el funcionario.
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