LIFSCHITZ INAUGURÓ PERÍODO DE SESIONES ORDINARIAS DEL CONCEJO
La empresa Aguas Provinciales de Santa Fe a la que el intendente Miguel Lifschitz responsabilizó por uno de los principales problemas de la ciudad -la insuficiencia en la provisión de agua potable y la falta de obras del servicio de desagües cloacales- y la Legislatura provincial, que perdió la oportunidad de avanzar en la búsqueda de consensos para la discusión de la reforma constitucional, fueron blancos de los reclamos más fuertes del intendente durante la inauguración del período de sesiones ordinarias del Concejo Municipal.
En torno a la autonomía municipal hubo “frustración” para los rosarinos, dijo el intendente que reclamó que los municipios sean parte en cualquier tipo de decisión que se tome respecto del tema de las aguas y las cloacas y la empresa concesionaria. Junto al presidente del cuerpo Agustín Rossi, Lifschitz destacó ayer, en un discurso que duró unos 30 minutos, la relación entre el Departamento Ejecutivo y el Concejo que permitió el avance en numerosos proyectos para la ciudad. Además planteó que a pesar de la condición de año electoral esperaba que se sostuviera el clima del año anterior que marca a la ciudad “por la madurez de su dirigencia política”.
Fiel a su estilo Lisfchitz tuvo un discurso de tono medido en el que después de hacer un balance del 2004 al que calificó de “año excepcional, de esos que quedan grabados en la memoria colectiva de la ciudad”, habló de la “estricta justicia” con la que corresponde mencionar la relación “armónica y madura que no excluyó el debate y la discusión política” entre el Departamento Ejecutivo y el Concejo Municipal.
El intendente habló del desafío que supone mantener la dinámica “de progreso y de mejoramiento” en la ciudad y la región para extenderla a “los sectores con mayores carencias” y apeló a que a pesar de las circunstancias electorales que se darán este año se pueda “sostener el clima político construido el año anterior”. Casi recurrió a un cierto “orgullo localista” cuando dijo que de esa manera “daríamos la razón a quienes opinan que esta ciudad se caracteriza también por la madurez de su dirigencia política”.
Pero sin duda el nudo del discurso del intendente tuvo que ver con que la Legislatura provincial “perdió una gran oportunidad de avanzar en la discusión del proyecto de Reforma Constitucional” y lamentó que por lo que se puede suponer el desarrollo del 2005 “tampoco alumbrará adelantos en esta discusión”.
Lifschitz recordó que hace año anunció que se haría una consulta popular para que los rosarinos opinaran sobre el tipo de autonomía que la ciudad necesita. El anuncio había generado reparos en el ámbito provincial. Ayer Lifschitz recordó que por la repercusión que tuvo el planteo se generó la “rápida y oportuna” respuesta del gobierno que envió a la Legislatura un proyecto de ley con la convocatoria para una reforma parcial de la Constitución en el que se incluía la autonomía. “Una vez más se frustraron las expectativas que tenían la mayoría de los rosarinos y también muchos otros santafesinos de diversas localidades con relación a este tema”, dijo. Y prometió esfuerzos para movilizar a la opinión pública, generar el debate, buscar acuerdos y promover con firmeza el tratamiento del tema en el ámbito legislativo.
La concesión del servicio de agua potable y de los desagües cloacales en manos de Aguas Provinciales fue el blanco de las críticas más fuertes por parte del intendente. Así planteó que ya transcurrió un año sin que se produjeran avances para solucionar el tema de los usuarios. “No se hicieron obras ni hay tampoco un cronograma de obras e inversiones a pesar de la intención que demuestra la provincia por concretarlas”, dijo Lifschitz. Y advirtió que la ciudad no aceptará que en la solución final del problema “no intervengan las intendencias y los concejos municipales de las localidades involucradas. No consideramos conveniente recrear estructuras burocráticas de escala provincial que terminarán reproduciendo los vicios que dieron origen a los argumentos privatizadores diez años atrás”.
Insistió con que los municipios que tienen el servicio de Aguas Provinciales siguen siendo “convidados de piedra” y remitió la preocupación a cuando se realizó el concesionamiento del servicio “del que ya quedó demostrado su fracaso”. Cualquiera sea la solución a la que se llegue en el tema de Aguas –renegociación del contrato, reprogramación de las obras, modificación o rescisión y hasta el caso que anunció la provincia en cuanto a que el gobierno provincial pueda concretar en parte las obras cloacales- se tiene que hacer con participación activa de los municipios. Lifschitz marcó que el problema que se relaciona con la insuficiencia de la provisión de agua potable y con las obras cloacales es “clave y central” para la ciudad.
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