LIFSCHITZ: “LOS ROSARINOS ME APOYAN PORQUE ME VEN COMO UN VECINO MÁS”
El intendente Miguel Lifschitz tiene buenos motivos para terminar satisfecho el 2005. Sacó más del 45 por ciento de los votos en las últimas elecciones y de la mano de su gestión en la Municipalidad el socialismo consiguió, por primera vez, mayoría propia en el Concejo. Es el político con mejor imagen y los medios nacionales describen a la ciudad como modelo de gobernabilidad. “Los rosarinos me apoyan porque me ven como un vecino más”, intentó explicar.
En una entrevista que transitó por la política y por su vida cotidiana, confesó que el poder, lejos de cambiarlo, le ha dado más responsabilidades y también algunos privilegios. Defendió el aumento de la tasa municipal, dijo que la tarifa de transporte es la más baja del país y que en ese marco hay que medir el servicio, y afirmó que la ciudad no necesita más hospitales.
Para La Capital, Lifschitz fue uno de los “Rosarinos destacados” del año.
-¿Qué balance hace del 2005?
-Ha sido un año en el que se han consolidado el proceso de crecimiento, de creación de empleo y de reactivación de la actividad económica. Pero al mismo tiempo se produjo un proceso de recuperación y progreso de la ciudad en su conjunto. El saldo es positivo y he tenido un gran respaldo de la gente.
-¿Qué cambió en Rosario en estos meses?
-El ánimo, la expectativa, la esperanza, la autoestima y el orgullo ciudadano.
-¿Hay algo que lo dejó especialmente satisfecho?
-No hay un hecho en particular. Hubo muchas y pequeñas cosas que señalan el rumbo que ha tomado la ciudad, como su desarrollo económico y cultural.
-¿Cuál fue la obra pública más importante?
-Hubo dos: la terminación de los accesos por avenida Pellegrini y por bulevar Oroño. Son importantes para nuestra imagen pero también para muchos barrios del sur y del oeste de la ciudad. Además, los trabajos de renovación de la costa central le dieron una cara atractiva a Rosario.
-Mucha gente habla de que aquí conviven dos ciudades. Una es la que usted describe, pero hay otra que vive entre la pobreza y la marginalidad creciente.
-Como cualquier ciudad, tenemos diferencias sociales y económicas. Hay zonas con mayor inversión privada, sobre todo en sectores residenciales y de la costa. La inversión municipal en los barrios es el 80 por ciento del presupuesto en obra pública, políticas sociales y salud. Esto está destinado a tratar de equiparar las diferencias.
-La revista Gente presentó a la ciudad como la Miami argentina.
-Fue una exageración de la revista. No fue una comparación feliz. No hay dudas que hay barrios postergados. Que hay pobreza en la Argentina es un dato de la realidad. También que esa pobreza se asienta en las zonas más periféricas. Pero no es responsabilidad del municipio. La acción municipal, desde hace muchos años, está destinada a atender a esos sectores.
-¿El servicio de transporte es el talón de Aquiles de su gestión?
-No, creo que es un desafío.
-¿Hace mucho que no sube a un colectivo?
-Subo, y además mis hijos son pasajeros habituales. A través de ellos también tengo una versión directa. Conozco la realidad de los números del sistema. En el último año y medio se han renovado más de 250 unidades, un tercio del total de la flota.
-Las quejas por las frecuencias y el mal estado de los vehículos son una constante.
-Sé que hay algunas líneas que funcionan bien y otras que prestan un deficitario servicio. Pero también sé que tenemos una tarifa de 75 centavos, que es la más baja del país. En ese marco hay que medir la calidad del transporte. Si se lo quiere comparar con el europeo, cuya tarifa es de 1 euro, hay diferencias. Tenemos un transporte que es mejor que en la mayoría de las ciudades del país, excepto Buenos Aires. Y lo vamos a mejorar.
-¿Pensó en municipalizar totalmente el servicio?
-No, porque implicaría una gran inversión que no estamos en condiciones de hacer. No sería bueno, tampoco, un monopolio estatal. Sí es bueno tener una empresa testigo municipal que marque el parámetro de calidad para el resto y nos dé un indicador de costos fidedigno.
-¿Por qué se lleva tan mal con la provincia?
-No tenemos muchos cortocircuitos. Lo que pasa es que a veces hay funcionarios que tratan de sacar rédito político, sobre todo durante la campaña electoral.
-¿Quiénes?
-Por ejemplo, el ministro de Asuntos Hídricos (Alberto Joaquín), quien mientras yo hablo con el gobernador para coordinar algunos temas hace declaraciones…
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