LIFSCHITZ PIDIÓ A LA NACIÓN Y LA PROVINCIA ACTUAR SOBRE LAS MIGRACIONES INTERNAS
El intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, le hizo ayer un fuerte reclamo a los gobiernos nacional, provincial y a las autoridades chaqueñas para que atiendan la problemática de las migraciones internas que están llegando a Rosario. “Acá todo el mundo mira hacia otro lado. Estos migrantes, que vienen de Chaco, no generan ninguna preocupación en el gobernador de esa provincia, el gobierno santafesino tampoco lo advierte y mucho menos la Nación, que nunca ha puesto su atención en este problema”, sentenció el jefe comunal en el marco del discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Concejo Municipal.
Enfundado en un impecable traje gris, camisa blanca y corbata roja, Lifschitz se tomó 53 minutos para leer las catorce páginas de su discurso que sólo interrumpió unos breves segundos para beber un sorbo de agua.
Desde las gradas, las palabras del jefe comunal fueron seguidas con atención por miembros de su gabinete e invitados especiales, quienes conformaron un público atento que no aplaudió en ningún tramo del discurso y que sólo batió las palmas cuando el intendente llegó al punto final, 19 minutos antes de las trece.
Si bien lo medular del mensaje del jefe comunal fue la cuestión de las migraciones internas, también dedicó algunos conceptos a distintos temas de coyuntura, como el futuro de la concesión de agua potable y cloacas, la necesidad de modificar la estructura de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y la realidad del transporte urbano de pasajeros; un tema que a su entender “se presta para la crítica fácil y para las posiciones demagógicas e irresponsables”.
Es más, esta cuestión generó la rápida reacción del arco opositor. Desde el ARI, Carlos Comi anticipó ayer que no avalará un aumento del boleto, al tiempo que el justicialista Osvaldo Miatello puntualizó que incrementar la tarifa “no solucionará los problemas del sistema y la gente seguirá padeciendo un servicio deficitario”.
Pero más allá del transporte, Lifschitz se ocupó por destacar ayer que el tema de las migraciones internas, cuestión a la que definió como “una amenaza y un compromiso complejo de abordar y de resolver por la ciudad en los próximos años”.
En este sentido, remarcó que el problema del municipio rosarino “no tiene que ver con una falta de solidaridad para recibir a los compatriotas que vienen corridos por la miseria, la desocupación y el hambre desde la provincia hermana de Chaco”, sino por el hecho de que la ciudad “no está en situación de brindarles condiciones dignas de vida”. Es más, puntualizó que Rosario “no cuenta con los recursos económicos suficientes para dotarlos de vivienda, infraestructura y servicios, y brindarles la salud y la asistencia social que requieren”.
Fue allí cuando exigió que tanto las autoridades chaqueñas, santafesinas y nacionales tomen cartas en el asunto en forma urgente. “Estos emigrantes no generan ninguna preocupación en el gobernador chaqueño, que pareciera distraído, el gobierno santafesino tampoco lo advierte y mucho menos la Nación, que nunca ha puesto su atención en este problema”.
A renglón seguido, consideró que esta situación “debe resolverse a través de programas específicos, de radicación de estos asentamientos y de estas poblaciones en sus lugares de origen”, y destacó que esos planes “deben ser financiados por los gobiernos provinciales y la Nación”, ya que consideró que esos niveles del Estado “tienen hoy excedentes en sus arcas”.
Este contenido no está abierto a comentarios

