LIGAN EL DECOMISO DE DROGA EN SANFORD CON UN RARO ATERRIZAJE EN LUIS PALACIOS
El secuestro de dos avionetas con 400 kilos de marihuana concretado el martes en un campo de Sanford, a 60 kilómetros de Rosario, fue vinculado por investigadores judiciales y policiales con el sorpresivo descenso de una nave similar, hace un mes, en un terreno situado a la vera de la ruta 34 en Luis Palacios, a 30 kilómetros de esta ciudad. En aquel episodio habían detenido a dos hombres, uno de ellos ciudadano paraguayo. Aunque en el habitáculo no había estupefacientes, una hipótesis firme de la pesquisa es que la avioneta ya había dejado una carga de droga y tuvo un aterrizaje imprevisto por un desperfecto.
La situación sugiere la actividad regular de traficantes aéreos de droga en el sur provincial. Y los dos episodios señalados por fuentes de la pesquisa tienen un eslabón común: personas de la localidad cordobesa de Corral de Bustos actuando en uno y otro caso. La avioneta que aterrizó en Luis Palacios había partido del aeroclub de Corral de Bustos aunque su decolaje no quedó registrado allí. La máquina, un Cessna 210, no tenía papeles y conservaba solo dos de las cuatro butacas que vienen de fábrica, algo habitual en los aviones acondicionados para trasladar carga. El piloto era un rosarino de 57 años. Viajaba con Héctor Alan C., un paraguayo domiciliado en Encarnación. Una tercera persona de la misma nacionalidad, Optaciano C., fue demorado en un hotel de Roldán. Todos fueron liberados por ausencia de delito.
En el caso del secuestro de droga de ayer hubo cinco detenidos. Dos de ellos, los hermanos José Antonio y Sergio Daniel Zacnún, son de Corral de Bustos y uno es mecánico de aeronaves. Uno de los jueces del caso trabaja con la hipótesis de que al menos parte de la droga incautada anteayer pudo tener como destino esa ciudad cordobesa.
Empujones y puñetazos
El secuestro de las dos avionetas de anteayer en el campo de Hugo Cagliani, un reconocido fumigador en la zona, fue tema primordial de diálogo tanto en Casilda como en Sanford. Pero no sólo de eso se habló. “Fue muy tenso el encuentro entre los gendarmes y la Policía Federal. Al principio se desconocieron. Pudo haber sido una carnicería, pero sólo hubo unas cuantas trompadas y empujones”, comentó una fuente. “La que la pasaron mal fueron los testigos que tenían los federales. Los sacaron a empujones del lugar donde estaba la avioneta”, confió el vocero. Más allá de todo, ayer seguía sin quedar claro qué juez federal se hará cargo del secuestro: el correntino Carlos Soto Dávila o la de San Isidro Sandra Arroyo Salgado.
La escena era digna de una película de enredos. La escenografía era una extensión de campo de unos 700 metros por 30, de pasto prolijamente cortado, una pista utilizada para aviones fumigadores. Mientras la avioneta Cessna 180, matrícula LV-FYV, se preparaba para aterrizar sobre la grama, dos grupos de hombres de ley trataban de ganarle la carrera al tiempo. Los federales en motos tipo enduro cruzaron el campo de oeste a este con la mirada clavada en la avioneta. Tenían una orden de allanamiento firmada por la jueza Arroyo Salgado, que además ordenaba la captura de Hugo Cagliani.
En sentido contrario, levantando polvareda y siguiendo el camino de ingreso a la chacra, llegaban varios autos con efectivos de Gendarmería Nacional. Ellos llevaban un oficio rubricado por el juez Soto Dávila que ordenaba “detener a todos los que estuvieran en el lugar”.
Cuando la avioneta terminó de hacer la maniobra de decolaje se topó con los federales. A los pocos minutos llegaron los gendarmes y fue en ese preciso momento en el que se desencadenó una de cowboys. De un lado, verde oliva y del otro, azul marino, aunque en realidad los policías estaban de civil. La diferencia estaba en el número, muy superior del lado de los gendarmes. “Los gendarmes sacaron a empujones a los testigos, gente de Sanford, que habían llevado los federales. Y entre ellos hubo insultos y trompadas. Lo que pasa es que se desconocieron y todos estaban armados”, dijo un informante.
“Hace como 15 días que los federales están por la zona. Se aguantaban en una tapera que está en un monte, al oeste del campo de Cagliani, sobre otro camino rural. De ahí salieron en moto cruzando el campo para agarrar a la avioneta. Y a los minutos llegó Gendarmería”, detalló la fuente del caso. Cuando la prensa llegó al lugar, había en el lugar unos 80 gendarmes y una decena de federales. Sólo dos de los policías tenían las camperas con el clásico “PFA”. Fue el choque de dos fuerzas de seguridad nacionales que, empuñando oficios rubricados por jueces federales diferentes, llegaron a la misma hora al mismo lugar. Y sucedió sobre un campo a 3 kilómetros de Sanford y a 60 de Rosario.
Cada fuerza de seguridad siguió ayer fiel al oficio judicial que respaldaba su intervención. Los federales se llevaron a Cagliani el martes por la noche hacia San Isidro, donde ayer prestó declaración ante la jueza federal Arroyo Salgado. En Casilda, donde Cagliani reside, el abogado Hugo Alonso Haro Martínez se hizo cargo de su defensa. El letrado explicó que el campo donde sucedieron los hechos es propiedad de una hermana del detenido y que este “es dueño sólo de la pista y de la mitad del hangar”, según describió. “Mi cliente no es un narcotraficante”, subrayó a La Capital el abogado defensor.
Mientras tanto, en la sede local de Gendarmería, los detenidos en el lugar del hecho -el piloto brasileño Joaquín Ignacio De Campos; el puestero José V.; y los hermanos José y Sergio Zacnún- esperaban conocer su destino, íntimamente ligado al juez que se quede con la causa.
El campo donde el martes se produjo el secuestro estaba ayer custodiado por Gendarmería y las aeronaves -el Cessna 180 y otra acondicionada para la fumigación, propiedad de uno de los hijos de Cagliani- no habían sido retiradas. Será vital la información que se pueda descifrar del equipo portatil de navegación GPS, en el que quedan registrados los datos del viaje, que tenía la aeronave que trajo la droga desde Paraguay. Según pudo saberse, la avioneta Cessna que traía la marihuana está empadronada en el aeroclub de Victoria y estaría inhabilitada para volar desde hace por los menos un año y medio.
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