Liliana Herrero retornó a Cosquín por calles laterales
La cantante entrerriana Liliana Herrero, figura central de la música de raíz folclórica, ha tenido una relación distante con el Festival de Cosquín (en rigor, el Festival la ha tenido con ella), que este año la tuvo apenas como invitada gracias a la generosidad del santiagueño Raly Barrionuevo.
Herrero, que habitualmente no es convocada al Festival, había tenido dos participaciones en Cosquín, una accidentada en 1993 y luego, en 2009, dentro del espacio de su amiga Teresa Parodi.
"Mi participación en el ‘93 fue un día que llovía a cántaros. El público estaba dividido entre los que escuchaban y aquellos que abucheaban. Al día siguiente, Mercedes (Sosa) se enteró de la situación y me invitó a cantar en su espacio", rememoró.
La otra ocasión fue menos tensa: aportó su voz al espectáculo "Dos orillas", de Teresa Parodi.
"Teresa tuvo aquella vez una generosidad enorme porque ella hubiera sido convocada de todas formas", recordó Herrero.
Esta vez, como parte del espacio de Raly Barrionuevo, uno de los artistas más fuertes de las últimas ediciones de Cosquín, la voz de la entrerriana entregó "Oración del remanso" (Jorge Fandermole) y "Agitando pañuelos" (Hermanos Abalos).
Sin embargo, la envergadura de la artista y sus contadas apariciones en el Festival -las dos últimas por fuera de las contrataciones de la comisión- invitan a un replanteo porque ningún razonable criterio de programación resiste semejante exclusión.
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