LIMITAN LAS EXPORTACIONES DE GAS PARA EVITAR MÁS CORTES DE LUZ
El Gobierno tomó ayer una decisión contundente para frenar los cortes de energía eléctrica que las empresas preveían aplicar desde el lunes: recortó los excedentes de exportaciones de gas, lo que permitirá abastecer el mercado interno con el insumo y, así, evitar más interrupciones de energía. Lo que sí continuará, según se decidió anoche en Cammesa -la entidad que rige el sistema eléctrico argentino-, es el racionamiento a las grandes empresas que tienen servicios interrumpibles.
“Me parece que no hay ningún corte: más de una petrolera va a tener mañana un dolor de cabeza”, dijo ayer un funcionario del Gobierno a LA NACION dos horas antes de que se anunciaran las medidas.
La iniciativa, incluida en una resolución de la Secretaría de Energía, ordena restringir los excedentes de contratos de exportación en los niveles que sean necesarios para el suministro en el país. Ya eran varias las petroleras que vendían más de lo que estaba previsto en los convenios por una cuestión de precios: esas transacciones se hacen al valor internacional, mientras que en la Argentina el gas está pesificado. De ahora en adelante, en cambio, se cumplirá sólo con lo firmado.
Pluspetrol, Total, Wintershall y Pan American Energy son algunas de las empresas más afectadas, según calculaban anoche en el Gobierno. Como contraparte, Chile, destinatario del 70% de las exportaciones de gas, será el país más perjudicado. En segundo lugar, Brasil, que recibe un 20% y, por último, Uruguay, con un 10%.
El presidente Néstor Kirchner fue quien tomó la decisión, que acompañó con críticas hacia las petroleras. “Las empresas productoras de petróleo y gas ganaron mucho dinero en la Argentina. A nosotros no nos molesta que ganen dinero, pero que no se lo lleven, sino que lo inviertan en el país para generar más energía, trabajo y producción”, dijo Kirchner en San Juan.
Ya en la Casa Rosada, horas más tarde, el Presidente insistió con una de sus frases preferidas: “Hay que tener memoria -dijo-. Muchas de las cosas que nos pasan hoy se deben a medidas que tomaron ayer. Esas empresas juegan con fantasmas de lo que puede pasar. No estamos dispuestos a ceder a ninguna presión, por fuerte que sea, para que obtengan beneficio de ningún tipo”. Las declaraciones, claro está, cayeron pésimo entre los petroleros. “No entiendo por qué se la agarra con nosotros”, dijo anoche uno de ellos a LA NACION.
La restricción de exportaciones abrirá varios frentes de conflicto. En primer lugar, con Chile. Porque, aunque la norma no incumple ningún contrato, se sobreentiende que las empresas chilenas compran el gas argentino porque lo necesitan, con lo que indudablemente se verán afectadas. De todos modos, el presidente Ricardo Lagos buscó tranquilizar a la población trasandina. “Los chilenos pueden estar tranquilos. La seguridad energética de la zona central está doblemente garantizada”, dijo el mandatario, y su ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez, agregó que existían planes de contingencia.
Decisión anticipada
Frente a esta situación, previamente el Gobierno le comunicó su decisión a su par de Chile, según reconoció anoche el secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía de ese país, Luis Sánchez Castellón, en declaraciones a la agencia Reuters. “Habrá que ver, una vez que se haga el plan de racionalización, cómo afecta a las exportaciones a Chile”, dijo el funcionario.
Las otras grietas podrían abrirse con Brasil, Uruguay, y con los gobernadores de las provincias petroleras, que sufrirán mermas en las regalías.
Después de horas plenas de incertidumbre, en la Casa Rosada había vuelto anoche la tranquilidad. Un ministro dijo a LA NACION que Kirchner instaría a las empresas a cumplir con las inversiones y los contratos, bajo la amenaza de sacarles las concesiones. Como ejemplo del rigor presidencial, el funcionario recordó la situación del Correo Argentino, que volvió en noviembre a las manos del Estado.
El subsecretario de combustibles, Cristian Folgar, será el encargado de supervisar las exportaciones junto con el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Otras de las medidas previstas es la interrupción de los permisos de exportación y el cumplimiento del suministro a todos aquellos usuarios que tengan contratos firmes, como las casas de familia y las estaciones de GNC. También se resolvió postergar por al menos una semana más el ingreso de la central Embalse, de Río Tercero, en la etapa de mantenimiento, algo que habría restringido aún más la oferta.
Los empresarios petroleros habían tenido ya un anticipo del malestar oficial anteayer, durante una reunión con el secretario de Energía, Daniel Cameron, más allá de que el funcionario se preocupó ayer por avisarles a algunos antes de firmar la resolución. Ese día, algunos ejecutivos se habían inquietado al ver que el Gobierno estaba decidido a revisar los contratos de exportación. Las caras tensas revelaban que muchos de ellos sabían perfectamente que excedían las ventas previstas en sus convenios. De hecho, según comentaron asistentes a esa reunión, las palabras de Cameron se explicaban por sí mismas: “Ustedes se equivocaron: pensaron que el país no saldría más de la crisis, y por eso exportan más. Van a tener que asumirlo”.
Este contenido no está abierto a comentarios

