LLAMATIVO GOLPE A UNA ESTACIÓN DE SERVICIO
Si la semana anterior terminó mal en materia de asaltos, esta no empezó mejor. Entre bulevares, siempre en jurisdicción de la Seccional 1ra. al escandaloso golpe perpetrado el viernes en la inmobiliaria Benuzzi, siguió ayer lunes un nuevo atraco que reportó a sus autores otra cuantiosa suma de dinero.
Eran las 8 de la mañana cuando un empleado de la estación de Servicio YPF de bulevar Pellegrini al 2400, abrió la puerta de la administración sin sospechar siquiera que dos desconocidos aparecerían detrás suyo, lo empujarían violentamente y lo encañonarían con armas de fuego.
Igual suerte habría de correr la joven empleada que por esos momentos trabajaba en una computadora junto al reloj de personal, reloj en el cual el primero no llegó a fichar su ingreso. Tomados a modo de escudo humano ambos serían usados por los malvivientes para acceder a la habilitación. En la oficina contigua otros dos empleados cumplían con una rutina de trabajo propia de los días lunes, es decir que estos fueron sorprendidos en el preciso momento que guardaban en dos sacas bancarias la totalidad del dinero recaudado a lo largo del fin de semana.
Ya dueños de la situación los asaltantes encerraron a sus víctimas en uno de los baños y acto seguido tomaron las sacas repletas de dinero, salieron con ellas en dirección a la playa y una vez que se confundieron entre el público desaparecieron de la escena sin dejar rastros. Esto hicieron, presuntamente, con apoyo de algunos cómplices que los aguardaban en las inmediaciones para alejarlos de la zona con un automóvil Renault de color azul.
Pocos minutos después los cuatro administrativos serían liberados del encierro por un compañero de tareas y en el mismo acto la policía tuvo noticia de lo ocurrido. Un cuarto de hora más tarde estarían en el lugar varios móviles de patrulla.
Después, las víctimas poco y nada pudieron aportar a los investigadores acerca de la fisonomía de los asaltantes que en todo momento disimularon sus facciones con gorros y grandes anteojos ahumados. No obstante, los cuatro estuvieron de acuerdo en que uno de ellos era un joven de mediana edad y el otro un hombre de unos 50 años que no lograba ocultar la calvicie.
El lugar del hecho es un ambiente apartado al que se accede a través de una puerta espejada. Dicha abertura se halla disimulada entre otros paneles de idénticas características. El conocimiento acerca de ese ámbito de trabajo y las actividades que en el se desarrollan, también la hora y día elegido, son datos reveladores de la profesionalidad con la que los delincuentes planearon y ejecutaron el golpe. De haber demorado minuto más las sacas de dinero abrían desaparecido tras las puertas del banco situado a la vuelta de la esquina. La banda, al igual que en el caso Benuzzi, contaba con información de primer agua.
El viernes una voluminosa suma de dinero desapareció en manos de tres sujetos que tuvieron la osadía de asaltar la inmobiliaria Benuzzi con el sencillo recurso de apuntar con sus armas a más de una decena de personas entre empleados y clientes. Esto ocurrió el día en que vencía el plazo para el pago de los alquileres contratados por la empresa en un punto situado a escasos metros del Arzobispado, el Palacio de Justicia y la Casa gris entre otros edificios emblemáticos.
Como en esa oportunidad los bandidos actuaron sin tropiezos y se alejaron del lugar sin ser molestados por la policía que recién hizo acto de presencia 40 minutos más tarde, las quejas de los damnificados ganaron espacio en los medios de prensa generando innumerables conjeturas y comentarios de la más variada especie.
Tanto acerca de ese episodio ocurrido el viernes como de este otro registrado ayer, la Jefatura nada informó oficialmente a través de sus boletines de prensa. Por el contrario la Dirección Provincial de Asuntos Internos hizo saber que investiga “las causas de la demora en el intervención policial”, en lo que refiere al caso Benuzzi. Y por otro lado Apropol salió en defensa del personal del Comando Radioelétrico.
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