LLEGA RATO PARA VERSE CON KIRCHNER, PERO NO DARÁ SEÑALES EN PÚBLICO
El breve paso de diez horas que hará hoy Rodrigo de Rato por Buenos Aires arranca con una mala señal para el Gobierno: pese a los intensos esfuerzos que hizo el Ministerio de Economía para que el jefe del FMI hiciera alguna declaración pública en respaldo a lo hecho por el país en su negociación con los acreedores, De Rato mandó decir ayer que no está dispuesto a hablar en público y mucho menos ante la prensa. El español rompe así un rito que habían respetado sus antecesores, Michel Camdessus y Horst Köhler, cuando estuvieron en el país.
Incluso Köhler había pedido expresamente entrevistarse con diferentes actores de la sociedad.
Anoche Economía informó que finalmente se decidió “de común acuerdo” que De Rato no hable con la prensa. La confirmación oficial llegó cerca de las 8 de la noche, aunque desde temprano había trascendido la negativa del visitante. No se informó, con todo, si al menos el jefe del FMI dará a conocer un comunicado como balance de las reuniones.
Economía impulsaba una conferencia sólo si la conclusión de las negociaciones resultaban positivas y si lograba un compromiso de De Rato para que no cuestione públicamente la propuesta de la deuda externa.
Lavagna pensaba pedirle a De Rato que hiciera una declaración diplomática y ambigua sobre la propuesta argentina, que el Gobierno utilizaría como “aval”.
La agenda de temas que trae De Rato es muy concreta: le pedirá al Gobierno argentino garantías sobre el futuro desarrollo que tendrá la política económica.
Lo hará frente a las dudas que existen en el G-7 —accionistas principales del FMI— sobre la verdadera intención que tiene el Gobierno de cumplir con los compromisos asumidos con el FMI y de normalizar las relaciones financieras internacionales.
El titular del FMI pediría esas garantias durante la reunión con el presidente Néstor Kirchner y el ministro Roberto Lavagna.
Atento a las presiones del organismo financiero, Kirchner esbozó ayer un pedido de “apoyo global” a la Unión Europea, tanto en la reestructuración de la deuda como en la negociación con los organismos multilaterales”.
En su breve paso por Buenos Aires, De Rato evaluará los pedidos del Ministerio de Economía para postergar parte de los vencimientos que Argentina debe cancelar antes de fin de año con el FMI por un total de casi 2.500 millones de dólares —sumando los pagos que realizó y los que realizará hasta fin de año—, en línea con el acuerdo vigente.
Ocurre que, en principio, el FMI tiene resuelto postergar los vencimientos que se renuevan automáticamente este semestre por 1.000 millones de dólares, dado que así lo establecen los propios estatutos del FMI.
Pero a cambio Argentina tendrá que abonar en efectivo 1.500 millones de dólares antes de que se termine el año.
En este caso el FMI debe resolver si a fin de año devolverá la fuerte erogación de divisas que hará la Argentina. Esa devolución estaría condicionada a que Argentina cumpla con los compromisos políticos que asumio el ministro Roberto Lavagna ante el FMI.
Lavagna también busca que el FMI emita una señal de mínimo aval a la propuesta para pagar la deuda externa que la Argentina ofrecerá a los acreedores.
Entre las definiciones que busca el titular del Fondo Monetario Internacional se incluye la de conocer qué decisiones tomará el gobierno de la Argentina en materia de política tarifaria y si el Gobierno está dispuesto a mejorar la propuesta de pago de la deuda externa para salir del default. El FMI considera que la oferta que dio a conocer la Argentina no satisface las expectativas de los acreedores que hoy tienen bonos argentinos en default.
También De Rato pedirá precisiones sobre las metas de superávit fiscal que establecerá la Argentina en el Presupuesto del año próximo. El tema está pendiente de discusión con el FMI y condiciona también la propuesta de pago a los acreedores.
Rato buscará las definiciones políticas durante la reunión que mantendrá con el presidente Kirchner, con quien se entrevistará a solas en la Casa Rosada.
Precisamente el titular del FMI llega a Buenos Aires para establecer una relación directa con Kirchner, porque en Washington se considera que en los últimos meses surgieron problemas porque muchos mensajes emitidos por el FMI llegaron distorsionados a la Casa Rosada. Así De Rato intenta establecer un canal de diálogo con la máxima autoridad política de la Argentina.
Desde su llegada a Ezeiza, el jefe del FMI se manejará con estrictas medidas de seguridad y pidió al Ministerio de Economía reducir al máximo los traslados durante la jornada, para evitar marchas de protesta y toparse con piqueteros que protesten contra su presencia en Buenos Aires.
A causa del pedido de De Rato, la reunión entre el titular del FMI y Alfonso Prat-Gay se haría en el Palacio de Hacienda.
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