LLEGÓ LA LLUVIA Y HAY ALIVIO PARA EL CAMPO
Luego de semanas de sufrir una ola de calor que registró temperaturas que superaron ampliamente los cuarenta grados y con sensaciones térmicas inéditas que alcanzaron los 55 grados en nuestra zona, la situación agrícola de Las Colonias era, cuanto menos, complicada.
A eso se debe sumar la influencia de un stress hídrico que sólo permite un conteo pluviométrico de apenas 300 mm desde julio a diciembre. Es por eso que con alivio los productores agrícolas recibieron estas precipitaciones, que en muchos lugares superaron los 100 mm y que, en general, son más que interesantes en toda la zona, lo cual es una póliza de seguro para el rendimiento de algunos cultivos, sobre todo el de la soja, para el cual estas precipitaciones son lisa y llanamente agua bendita, porque es un momento clave del cultivo y se prevé que no se registrarán perdidas notorias y casi no se percibirá la influencia del calor que, en cambio, hizo estragos en otros cultivos, afectando gravemente su rendimiento. Tal el caso del maíz, uno de los cultivos menos tolerantes a la escasez de agua y sobre el que se estima una pérdida del 50% de la cosecha, ya que sufrió de lleno la falta de precipitaciones en la etapa clave de formación de espigas. Estas pérdidas sin dudas repercutirán desfavorablemente en los mercados, ya que algunos productores han adelantado el “picado”, que al no tener granos en las espigas tendrá un menor valor energético y por ende, para sostener los niveles de producción ganadera, se necesitará comprar granos donde la escasez del maíz se hará sentir y el precio sin dudas se incrementará.
Lluvia tardía
“Necesitamos que llueva ya”, decía Juan Imvinkelried a todo el que se le cruzaba el martes al mediodía y la lluvia recién llegó el jueves por la noche y la madrugada de este viernes.
Aunque reconoció que “el daño ya está hecho”, a la hora de los números, el productor y presidente de la Sociedad Rural de Rafaela, estimó que “tendría que llover unos 100 milímetros, y en lo posible no debería hacerlo todo de golpe”. De este modo, se podría recuperar una parte de lo cosechado. Ahora esas cifras se podrían alcanzar ya que aún no cesó totalmente la precipitación sobre la región.
Repasando el estado de los cultivos, todo está muy complicado en el campo, recordó que “venimos con un atraso de lluvia de 20 días”. Si bien en un principio, durante diciembre, la principal preocupación pasaba por la floración de los maíces de primera, la ausencia de lluvias comenzó a complicar aún más la situación de todos los cultivos, y en especial de la soja.
Los maíces de primera en esta zona están perdidos en su gran mayoría, los maíces que formaban parte de la cosecha se están tratando de picar, antes de que se seque la planta, aunque obviamente se obtiene una calidad de grano muy disminuida. En cuanto a los maíces de segunda, están siendo afectados, porque no se están desarrollando.
Con respecto a la soja, el ruralista explicó que está necesitando agua, producto de “que está floreciendo. La semana pasada decíamos que si llovía, servía para lo que es la soja de primera y, tal vez, para la soja de segunda. Hoy estábamos necesitando imperiosamente que llueva, de lo contrario se complica todo”, remarcó, y aclaró que “las pérdidas son muy importantes”.
Imvinkelried consideró que “lo que ha pasado en los últimos 5 días no es normal”, en referencia a la ola de calor. Y detalló que “la ola de calor actual, a todo el stress hídrico de la planta, le agrega muchísimos más problemas de los que presenta la sequía en sí misma”.
Todo igual en el norte
En las localidades y ciudades del departamento General Obligado se registraron diferentes milimitrajes de precipitaciones durante la noche de la víspera.
Alrededor de las 22, cuando la temperatura era insoportable todavía y la humedad en el ambiente se hacía sentir, primero se desató una leve llovizna que, con el correr de un par de minutos, se convirtió en un fuerte chaparrón, sin viento ni tormenta eléctrica.
No duró mucho, porque de golpe dejó de caer agua, para una media hora después volver a repetirse el fenómeno. La población que más se benefició fue Los Laureles, donde se midieron 38 milímetros de lluvia caída. Luego, en orden decreciente, le siguieron Malabrigo con 18, Reconquista con 17, Barros Pazos 16, Berna 13, El Arazá 12, Avellaneda 10 y en el resto de los poblados la precipitación osciló apenas entre los 5 y 8 milímetros.
Muy poca lluvia, que apenas alcanzó para apagar la polvareda y hacer ilusionar a los productores de que el fenómeno se pueda repetir en estos días según lo que adelantan los distintos servicios meteorológicos.
En el departamento Vera el panorama no varió mayormente y los guarismos oscilaron entre los 6 y 8 mm, aunque en algunos parajes la nota saliente fue que no cayó una gota de la esperada precipitación. Al cierre de esta edición los norteños seguían mirando al cielo para recibir la bendición de nuevas lluvias.
En síntesis, la situación sigue siendo crítica. El tiempo se mantiene nublado y “pesado” con resolana, es decir, que aunque no se ve el sol se hace sentir por la humedad existente.
Los registros
Datos de lluvias suministrados por la Dirección de Comunicaciones de la provincia producidos desde las 9 de ayer hasta las 9 de hoy.
La Capital
Santa Fe, 57 mm; Alto Verde, 40; Arroyo Aguiar, 30; Arroyo Leyes, 35; Campo Andino, 30; Candioti, 65; Emilia, 30; La Guardia, 47; Laguna Paiva, 70; Llambi Campbell, 78; Monte Vera, 60; Nelson, 60; Recreo, 60; Rincón, 15; Santo Tomé, 30; Sauce Viejo, 40.
9 de Julio
Tostado, 2 mm; Campo Garay, 25; Logroño, 9; Montefiore, 35.
General Obligado
Reconquista, 17 mm; Avellaneda, 10; Barros Pazos, 16; Berna, 13; El Arazá, 12; Flor de Oro, 5; Guadalupe N., 5; Ing. Chanourdié, 5; Los Laureles, 38; Lanteri, 5; Malabrigo, 18; Moussy, 8; N. Molinas, 15; Santa Ana, 10; 7 Provincias, 5.
Vera
Vera, 6; Calchaquí, 8; Garabato, 25; Km 17, 3; Km 101, 8; La Gallareta, 1; Margarita, 10; Toba, 25.
San Cristóbal
San Cristóbal, 54 mm; Aguará Grande, 5; Ambrosetti, 75; Arrufó, 65; Capivara, 60; Ceres, 77; Colonia Bossi, 37; Constanza, 145; Curupaytí, 90; Hersilia, 95; Huanqueros, 25; La Cabral, 26; La Clara, 20; La Lucila, 15; La Rubia, 95; Las Palmeras, 40; María Eugenia, 10; Moises Ville, 35; Monigotes, 80; M, Oscuridad, 65; Ñanducita, 30; Palacios, 40; San Guillermo, 75; Soledad, 18; Suardi, 47; Villa Saralegui, 8; Villa Trinidad, 80.
San Justo
San Justo, 13 mm; Cayastacito, 25; Colonia Esther, 18; Colonia Silva, 7; La Criolla, 10; Los Saladillos, 3; Luciano Leiva, 25; Naré, 10; P. Gómez Cello, 4; Ramayón, 1; San Bernardo, 30; Videla, 23.
San Javier
Colonia Francesa, 20 mm; San Javier, 22; Alejandra, 8; La Brava, 28; Romang, 16; San José, 9.
Garay
Helvecia, 5 mm; Cayastá, 2; Colonia Mascías, 7; El Laurel, 12; Las Cañas, 1; Los Zapallos, 30; Saladero Cabal, 25; San Joaquín, 6; Santa Rosa, 15.
Castellanos
Rafaela, 20 mm; Angélica, 28; Ataliva, 27; Aurelia, 50; Bauer y Sigel, 25; Bella Italia, 30; Colonia Aldao, 42; Colonia Cello, 28; Colonia Margarita, 28; Colonia Raquel, 30; Coronel Fraga, 40; Egusquiza, 40; Esmeralda, 35; Est. Clucella, 42; Eusebia, 40; Frontera, 33; Humberto 1°, 35; Josefina, 40; Lehmann, 24; Mahuad, 90; María Juana, 30; Plaza Clucella, 36; Ramona, 48; Saguier, 25; San Vicente, 25; Sta. C. Saguier, 30; Sunchales, 36; Susana, 30; Tacural, 40; Vila, 50; Virginia, 77, Z. Pereyra, 37.
Las Colonias
Esperanza, 55 mm; Cavour, 49; Colonia San José, 21; Cululú, 57; Elisa, 56; Emp. San Carlos, 38; Felicia, 31; Franck, 37; Grutly, 25; Hipatia, 83; Humboldt, 53; Ituzaingó, 59; Jacinto L. Arauz, 57; La Pelada, 57; Las Tunas, 39; María Luisa, 61; Matilde, 23; Nuevo Torino, 44; Pilar, 40; Progreso, 41; Providencia, 147; Sa Pereira, 41; San Agustín, 21; San Carlos Centro, 21; San Carlos Norte, 46; San Carlos Sur, 21; San Mariano, 22; San Jerónimo del Sauce, 29; San Jerónimo Norte, 45; Santa Clara de Buena Vista, 16; Santa María, 42; Santo Domingo, 61; Sarmiento, 16; Soutomayor, 19.
San Jerónimo
Coronda, 12; Arocena, 13; Barrancas, 10; Barrio Caima, 1; Bernardo de Irigoyen, 14; Casalegno, 7; Centeno, 16; Desvío Arijón, 1; Díaz, 8; Gálvez, 25; Gessler, 14; Larrechea, 12; López, 18; Maciel, 10; Monje, 8; Pueblo Irigoyen, 6; Puerto Gaboto, 12; San Fabián, 12; San Genaro, 19; San Genaro Norte, 20; Loma Alta, 19.
San Martín
Sastre, 25; Cañada Rosquín, 18; Carlos Pellegrini, 20; Casas, 29; Colonia Belgrano, 10; Colonia Castelar, 20; Crispi, 25; El Trébol, 17; Las Bandurrias, 33; Las Petacas, 27; Landeta, 35; Los Cardos, 22; María Susana, 25; Piamonte, 30; San Jorge, 27; San Martín de las Escobas, 20; Traill, 30.
Son optimistas en San Justo
De acuerdo a la evaluación que realizó el ingeniero agrónomo Walter Pilotti de la firma Agropecuaria San Justo SRL la zona de cobertura de esta empresa que abarca desde Malabrigo hasta el sur de la provincia -Franck y Esperanza- las expectativas “son muy buenas porque los tres días de lluvia arrojaron un promedio de 50 mm”.
El cultivo que más se benefició con esta lluvia fue la soja porque la que se encuentra en estado crítico -llenado de granos- también se favoreció con las precipitaciones al igual que aquellas que presentan un estado vegetativo porque de esta forma se favorece el correcto desarrollo de la planta.
También el agua fue positiva para los maíces tardíos ya que los anteriores tenían la espigada ya formada con granos. Respecto del girasol -algunos ya se recolectaron-, tuvo un rinde que oscila entre 20 y 25 quintales por hectárea.
La zona de San Justo brinda un panorama muy halagüeño por esta cantidad de lluvia y el pronóstico de que se avecinan más precipitaciones.
9 de Julio con las manos vacías
Muy poco, casi nada de lluvia en el departamento 9 de Julio, donde se repite lo acontecido en el bimestre noviembre-diciembre de 2005 ya que hubo precipitaciones de la ciudad de Tostado hacia el sur, aunque esta vez sin la intensidad anterior (ver registros).
Al cierre de esta edición el tiempo continuaba amenazante con cielo totalmente cubierto y una brisa que sin ser fresca por lo menos da un respiro a una semana agobiante con temperaturas cercanas a los 50°.
Tanto el maíz -que algunos ya optaron por cosecharlo como forraje- como la soja, el sorgo, el girasol -levantado en algunas zonas-; el trigo y el algodón necesitan lluvias superiores a los 150 mm para poder salvar al menos el rinde en quintales que debe dar cada cultivo por hectárea.
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