LO DETUVIERON, SE ENOJÓ Y MATÓ A GOLPES A UN POLICÍA DENTRO DEL DESTACAMENTO
Le pegó con sus puños con una furia inusual. También lo revoleó contra el piso y lo arrojó contra las paredes. Así, el hombre —con antecedentes psiquiátricos— asesinó a un policía dentro de un destacamento.
El crimen ocurrió en la localidad de Bonifacio, en el partido de Guaminí, aproximadamente a 500 kilómetros al sudoeste de la Capital Federal.
El agresor, un hombre corpulento y de gran fuerza física, asesinó al suboficial mayor José Serafín Vicente, de 55 años, que lo custodiaba en la dependencia: lo mató a golpes de puño e impactando su cabeza contra las paredes de la oficina de guardia (de tres metros por tres), luego de sujetarlo de las piernas y revolearlo por el aire, detallaron fuentes del caso.
Bonifacio es un pequeño y tranquilo pueblo bonaerense del partido de Guaminí, donde la mayoría de sus habitantes viven de la ganadería y de la agricultura. Su principal atracción turística es la Laguna Alsina, que está sobre la ruta 65. El destacamento policial, en el que trabajan sólo dos policías depende de la comisaría 1ª de Guaminí, que a su vez reporta a la Departamental Trenque Lauquen.
El asesino, un hombre con problemas psiquiátricos, fue identificado como Jorge Mateo. En el pueblo todos lo conocen como “el Gordo”.
Ayer a las 6 de la mañana fue detenido por el suboficial Vicente porque estaba causando disturbios en la calle. Fuentes policiales dijeron a Clarín que los vecinos llamaron al destacamento porque Mateo arrojaba botellas a la calle y gritaba descontroladamente.
Vicente y el cabo Eduardo Bacchiani fueron a buscarlo y lo llevaron detenido al destacamento. Allí, Mateo no fue esposado y se quedó a solas con Vicente, porque Bacchiani salió a buscar a los familiares de Mateo.
Mientras le tomaban los datos personales, se enfureció y atacó al policía. Le inmovilizó las manos y los pies, y lo golpeó con violencia.
Luego lo “revoleó varias veces contra las paredes como si fuese una bolsa de papas”, graficó una fuente. Y agregó: “Lo encontraron con las manos muy hinchadas de tanto que golpeó al policía”.
Según un investigador, tras el crimen Mateo se quedó contemplando el cadáver hasta que fue esposado por el cabo Bacchiani.
Los investigadores se preguntaban ayer por qué Vicente no había esposado a Mateo. Y presumían que el suboficial se había confiado porque ya lo conocía.
El caso es investigado por el fiscal de Trenque Lauquen, Walter Vicente, titular de la UFI 4, que no tiene parentesco con el policía asesinado.
La carátula judicial es “homicidio simple”, delito castigado con entre 8 y 25 años de cárcel. Sin embargo, dados los antecedentes psiquiátricos de Mateo, es probable que el hombre pueda ser declarado inimputable e internado en un neuropsiquiátrico hasta que los médicos evalúen que ya no es peligroso para sí mismo, ni para terceros.
Por eso es que el fiscal pidió la historia clínica del imputado y ordenó que sea evaluado psiquiátricamente por peritos oficiales.
Mateo fue trasladado ayer a la tarde hasta la alcaidía de los Tribunales de Trenque Lauquen, donde fue revisado por médicos policiales. Luego, quedó alojado en una celda.
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