LO FIEGO REITERÓ ANTE LA JUSTICIA FEDERAL QUE “LA PICANA ES EFICAZ Y NO DEJA RASTROS”
José Rubén Lo Fiego trató de defenderse en su última declaración ante la justicia federal con los mismos argumentos a los que recurriera hace 17 años en una medida judicial similar: “La picana es eficaz y no deja rastros”. Lo Fiego trató de desmentir a sus víctimas asegurando que “a pesar de que los pedí, no se hicieron los estudios histopatológicos para probar el paso de corriente por sus cuerpos”. En su defecto “El Ciego” propone probarlo “por las secuelas”. Lo Fiego fue detenido imputado por 42 casos de secuestro y torturas, y dos desapariciones.
“No he torturado a personas. Las denuncias son muy reiterativas y pecan hasta de esquemáticas al decir simplemente la detención y la tortura. Reitero que el medio obstructivo visual temporario (así se refería a las vendas a la altura de los ojos) no tendía a producir una desorientación temporo espacial en las personas y no tendía a cosificarlas pues se las llamaba por su nombre y apellido y no por un número. Si el medio obstructivo visual hubiera sido permanente y por ello vejatorio por fuerza, hubieran denunciado conjuntivitis o pérdida parcial de la visión como lo ha expuesto Pablo Díaz en el libro que trata “La masacre de los lápices” (sic) de María del Carmen Seoane. Sé que como dijo el tratadista Fontán Balestra, la picana eléctrica es eficaz y no deja rastros, pero ello no condice con los estudios que se hicieron en Capital Federal en 1972 solicitados por la Cámara Federal de Apelaciones fuero antisubversivo, en el sentido que estudios histopatológicos arrojan resultados de pasaje de corriente eléctrica y que sé que estos estudios no se hicieron en estos casos pese a que lo pedí”.
De igual modo agregó que “el pasaje de corriente eléctrica provoca otros transtornos como temblores, fobia a los aparatos eléctricos o simplemente al teléfono, tal como relata el médico argelino Frans Fanon en su libro `Los condenados de la Tierra’ sobre la rebelión argelina, y así lo expuse en febrero de 1987 ante la Cámara federal”.
“Aunque otros transtornos”, -sigue señalando Lo Fiego- “puede ser el desarrollo de una enfermedad neurológica, esclerosis lateral progresiva, como ocurrió con el guerrillero tupamaro de Uruguay, Raúl Sendic que falleció por ello. Sé muy bien que una probanza se puede colectar no sólo por datos materiales objetivos sino por el impulso que en la sana crítica racional del juez promueve un conjunto de denuncias a modo de indicios convergentes y concurrentes, pero a eso digo que en un concierto de denuncias no seguidos por otros datos que la mera enunciación sólo deben obedecer a un concierto de voluntades perjudicial para mi persona. Los denunciantes han expresado que me torturaron con tal cosa, pero no han dicho siento esto o lo otro, o debido a la tortura tengo tales secuelas o problemas. Luego de 1972 médicos forenses dijeron que para obstaculizar los aludidos exámenes histopatológicos, se tiende sobre la personas a torturar un trapo mojado. Pero eso no lo han relatado los denunciantes y creería que no deberían ser tomados en cuenta si lo dicen ahora”.
En igual sentido Lo Fiego declaró que “es llamativo que la venda obstructora de visual se les cae cuando los están apremiando y ven solamente a mi persona. A otras personas no he visto torturar. No descarto que lo hayan hecho en mi ausencia y que ellos mismos dijeran a los detenidos que en afán de perjudicarme que el autor era yo. Tal afán perjudicial es porque era muy estricto en los allanamientos para que no se hurtaran objetos y se guardara exactitud en las actas”.
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