LO QUE CALLA LO FIEGO
Lo hizo contestando caso por caso los más de 60 delitos imputados, por los cuales ya había declarado en los primeros años de la democracia. Durante el trámite judicial Lo Fiego estuvo asistido por el defensor oficial Mario Belfer, hermano del camarista federal Jaime Belfer. La coincidencia disparó una serie de conjeturas en el ámbito judicial acerca del futuro enfrentamiento de los hermanos ya que las decisiones del camarista recaerán sobre la situación de Lo Fiego. Ayer también fue detenido Mario Marcote, alias el “Cura”, otro de los más feroces torturadores del El Pozo de la Jefatura.
La declaración de Lo Fiego se extendió desde las 11 de la mañana a hasta casi las 20, porque el imputado respondió caso por caso la totalidad de los delitos por los que está detenido. Fuentes judiciales revelaron que Lo Fiego, al igual que los imputados en las causas por violaciones a derechos humanos, negó todos los cargos, explicó cada uno los casos que suman más de 60 y dio nombres de sus superiores recordando la responsabilidad jerárquica. El ex policía, que entre sus apodos figuraba el de Menguele, recordó en todo momento que todas las acciones se realizaron bajo la órbita del Segundo Cuerpo de Ejército.
Pero a pesar de la extensión de la declaración, fuentes judiciales confiaron a Rosario/12 que el fiscal federal Francisco Sosa no participó de la misma. Paradójicamente el presidente Néstor Kirchner le había pedido al Procurador General Esteban Righi que se ocupara de seguir de cerca el trabajo de los fiscales federales rosarinos que permitieron la libertad de tres detenidos imputados por violaciones a derechos humanos: Carlos Sfulcini, Pedro Rodríguez y Rubén Cervera.
Hoy en tanto tendrá lugar la declaración de José Carlos Scortecchini, alias Archi, mientras el próximo lunes hará lo propio Mario Marcote.
Sobre él la camarista federal Ester Andrea Hernández, sostuvo el 13 de febrero de 1987 que “pese a la negativa de las imputaciones por parte del señor Marcote, median graves, precisos y concordantes indicios o datos que se reputan como suficientes para creerle responsable de los ilícitos que se le atribuyen”. Ordenaba “convertir la detención que viene sufriendo Mario Marcote en prisión preventiva rigurosa”.
Marcote había solicitado la baja de la policía el 2 de diciembre de 1980. Ingresó al Instituto de Servicios Sociales Bancarios ese mismo día y terminó su trabajo el 2 de marzo de 1984. Nunca tuvo mayores problemas para conseguir empleo, pero cuando se conoció que estaba cumpliendo funciones como celador del Colegio de la Santa Unión de los Sagrados Corazones, de Ovidio Lagos y Salta, dependiente del arzobispado rosarino, se decidió despedirlo e indemnizarlo.
A diferencia de Lo Fiego, Marcote no presenta antecedentes judiciales y policiales en el legajo personal. Llegó a ser oficial ayudante en el área Seguridad Personal. A mediados de 1976 ingresó en el “plantel” del Servicio de Informaciones donde producía las fichas de los detenidos. Llevaba el libro de entradas y salidas. En las sesiones de tortura se le observaba con un escapulario.
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