LO QUE DICE LA AUTOPSIA DE LENCINA
Las sombras que rodean el secuestro de Fernanda Aguirre, la nena de 13 años desaparecida hace trece días, se hicieron más grandes ayer cuando Miguel Angel Lencina, el principal sospechoso de haberla secuestrado, apareció colgado en la comisaría 5ª de Paraná, donde estaba detenido.
Luego de la autopsia de Lencina, realizada a la tarde, la Justicia comunicó que los resultados preliminares confirmaban que se suicidó, aunque sus familiares plantearon dudas respecto a la circunstancias de la muerte. Pero fuera de esa polémica, la muerte de Lencina deja al descubierto una flaqueza: la principal línea de investigación apuntaba a que el sospechoso confesara un asesinato o, como otra posibilidad, que había entregado a la chica a una red de prostitución infantil.
Lencina fue encontrado colgado por el cuello de una tira de frazada de las rejas de un patio interno que divide dos celdas de la comisaría. Según el jefe de Policía Ernesto Geuna: “El policía que estaba haciendo el control lo encontró y, como tenía los pies tibios, lo descolgaron para intentar reanimarlo, pero no fue posible”. Geuna dijo que la muerte se produjo alrededor de las 8.15.
Sin embargo, forenses judiciales y de la Gendarmería que hicieron la autopsia (la Policía provincial fue apartada) concluyeron que el suicidio se produjo entre las 9 y las 9.30, y que el surco que presentaba en el cuello era compatible con el lazo (tira de frazada) encontrado en la celda. Indican, además, que no hay signos de que Lencina haya sido golpeado antes de su muerte.
Los familiares de Lencina no creen en el suicidio. “Lo mató la Policía”, gritaron su hermana Mariela y su padre. La abogada Nora Lanfranqui, cuestionó que no se le permitiera a la familia aportar un perito en la autopsia.
Los funcionarios policiales, judiciales y del Gobierno de entrada aseguraron que se trató de un suicidio, y descartaron responsabilidad policial. La defensora oficial Mirta Acuña opinó lo mismo, y dijo que se le hallaron a Lencina dos cartas de su mujer, también presa por este caso, en las que se mencionaba un pacto suicida. Pero admitió que “Lencina debió estar detenido en la Policía Federal o en la Gendarmería, y no en esta comisaría que no es segura para un caso así”.
Fernanda Aguirre fue vista por última vez el domingo 25 a las 16, cuando salió caminado del puesto de flores de su familia, frente al cementerio de San Benito. Tres horas después, en una llamada a la familia le pidieron 2.000 pesos de rescate, pero pese a que el pago se hizo el mismo día, la nena no apareció.
El viernes 30 fueron procesados por el secuestro Lencina y su mujer Mirta Chávez. Aunque Lencina estaba preso por un doble homicidio en la cárcel de Concepción del Uruguay, varios testigos afirmaron que ese domingo ambos habían sido vistos en San Benito, a 10 kilómetros del centro de Paraná. Incluso a la mujer se la vio en el locutorio desde el que se pidió el rescate.
Para la Policía, fue clave el relato de un sobrino de Lencina, de 13 años. El chico contó que su tío —quien había salido de la cárcel con un permiso de visita fa miliar— agarró del cuello a Fernanda cuando la nena volvía a su casa, a unos 500 metros del cementerio, mientras le preguntaba: “¿Cuánta plata tienen?”. Reveló que Lencina llevó a Fernanda hasta un paraje aislado, le dio 10 pesos y le ordenó que se fuera.
Aunque oficialmente hablaban de varias hipótesis, los investigadores creyeron que lo más probable era que el caso se tratara de un homicidio. Los perros adiestrados, después de oler ropa de Fernanda, llegaban siempre hasta el mismo paraje que había señalado el sobrino de Lencina, pero allí perdían el rastro. Entonces dedujeron que la víctima fue sacada en un vehículo.
En esa línea, hay dos posibilidades: o Lencina se llevó el cuerpo para esconderlo en otro lugar, o entregó a la nena viva a quienes explotan la prostitución.
Según dijo a Clarín el abogado Julio Federik, representante a los Aguirre: “Es posible que en la cárcel Lencina haya hecho contacto con una organización”. El juez federal Aníbal Ríos, quien investiga el secuestro de Fernanda, ya hizo allanar 3 prostíbulos en Santa Fe y uno fueras de Paraná, y hay indicios que apuntan sobre lugares similares en el interior y en el Gran Buenos Aires.
Pero ninguna pista dio hasta ahora resultados, y la muerte de Lencina pareció aumentar el desconcierto de los investigadores. Una muestra se vio ayer en San Benito: la Policía local no dispuso nuevos rastrillajes.
Anoche, la madre de Fernanda, María Inés Cabrol dijo, esperanzada, que está dispuesta a pagar otro rescate. Y en San Benito se realizó una nueva marcha para exigir la aparición de la chica, de la que participaron familiares de víctimas de la inseguridad llegadas desde Buenos Aires.
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