LOCALIZAN OTRO CENTRO CLANDESTINO DE DETENCIÓN EN ROSARIO
La justicia federal identificó ayer un nuevo centro clandestino de detención: la Quinta Operacional Fisherton, ubicada en calle San José de Calazans al 9100 (continuación de calle Mendoza) en la zona oeste de la ciudad. Fernando Brarda, un sobreviviente de ese centro de torturas, reconoció haber estado allí junto a media docena de personas -hoy desaparecidos-, entre ellas Marité Vidal, quien fuera novia del actual canciller Rafael Bielsa. Los allanamientos se completaron en otra propiedad ubicada a metros del Aeropuerto, en la zona rural de Funes, pero el sector descripto por un testigo ya había sido demolido.
La propiedad está ubicada a unos cien metros del asfalto de la prolongación de calle Mendoza, y linda al oeste -calle de tierra por medio- con la antena de transmisión de una radio local. Está a unos doscientos metros de la rotonda de calle Wilde, donde comienza el predio del Mercado de Concentración de Fisherton. Justamente la casa está ubicada del lado contrario, es decir de la mano izquierda llegando desde el centro de la ciudad.
Los procedimientos fueron encabezados por la fiscal federal Griselda Tessio, y el juez Carlos Vera Barros que tiene bajo su cargo el juzgado Nº 4, acompañado por el antropólogo Juan Nobile, quien junto a Agustín Vidal- hermano de Marité- y el propio Brarda recorrieron la propiedad.
El inmueble es una chalet de tejas rojas, dividido en dos alas: una está habitada por una familia humilde mientras el resto está tapiado en sus puertas y ventanas. Lo mismo ocurre con una pequeña construcción de servicio, que está cerrada con ladrillos, pero que guarda en su interior los rastros en piso y techo de haber estado dividida “como en cuatro celdas mas pequeñas”.
“Llegamos a esta propiedad por una denuncia de Fernando Brarda que realizara a mediados del año 2003, en la que hizo constar su secuestro y las torturas a las que había sido sometido luego de haber sido detenido el 5 de agosto de 1976”, reveló Tessio a Rosario/12 .
Por entonces Brarda era un joven con una pequeña empresa familiar en la que fabricaba pantallas para cine. Vivía en Maipú 981, y tenían su taller en Gálvez 2140. “La mayoría de los que cayeron con él los pudo identificar”, reconoció la fiscal. Según su relato pudo ver a “Marité Vidal -quien fuera novia del canciller Bielsa, quien reconoció por su parte la casona identificada como El Castillo en la zona rural de Funes donde estuvo detenido-desaparecido, a Klotzman -uno de los jefes del ERP en Rosario-, a González -embarazada de 5 meses- a su pareja Machado y a Barral, con una embarazo aún más avanzado”.
En rigor desde el año 2003 Brarda estuvo peregrinando para reconocer el lugar donde estuvo secuestrado y desde entonces recorrió tanto el Castillo o el Fortín, a la Española y la Quinta de Funes, pero no reconoció ninguno de ellos. En ese periplo llegó merced a un relato de una persona, que prefirió no identificar, a la propiedad que fue allanada ayer.
Lo cierto es que hace cuatro meses la misma propiedad fue allanada, pero no habían podido ingresar a otro sector de la casa, que tenía sus ventanas y persianas tapiadas. Ayer pudieron hacerlo a través de un boquete de poco menos de un metro de alto por donde ingresó el propio Brarda.
“Vi el interior y automáticamente lo identifiqué, había un baño y un cocina y el parquet rasgado. Era una pieza cuadrada de dos metros y medio, en la que estaba la cama donde me torturaban, con el piso desparejo porque la cama saltaba. Después salí y me explotó la cabeza. Hace muchos años que trataba de hallar el lugar y finalmente lo encontramos”, relató el sobreviviente.
En su charla con Rosario/12 Brarda hace referencia al impacto emocional que le provoca el reconocimiento. Los recuerdos regresan y relata con detalles que a su lado estaban “las chicas Barral y González tiradas en el parquet”.
También reconoció a Klotzman, sin verle la cara. Lo describió “con una herida en la pierna y una camisa escocesa”, aunque lo confirmó con su hermana por la canción que le cantaba ‘Caminante no hay camino'”, según le relató ayer a la justicia. La propiedad fue precintada y le fue adjudicada una custodia para preservar las pruebas tal como lo solicitó la fiscal Tessio.
El contingente de funcionarios judiciales y sobrevivientes se dirigió a la zona rural de Funes a unos doscientos metros detrás de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Malvinas Argentinas. “Es un predio que funcionaba bajo al mando de la Policía Aeronáutica, ubicada sobre una vieja ruta de tierra que une Funes y Ibarlucea. Pero no encontramos más que rastros, parte de la propiedad había sido demolida” concluyó Tessio.
Este contenido no está abierto a comentarios

