LOCURA Y MUERTE EN ROSARIO
Lo que explotó en la cabeza de esa mujer entrerriana de 28 años es la pregunta que reverbera ante el desastre. Lo que la encaminó anoche, a las 21.30, a tomar un revólver calibre 32 en su departamento de un Fonavi en la zona oeste de Rosario y abrir fuego contra sus dos hijas. El primer disparo le destrozó la cabeza a su nena menor, de 5 años, y la mató en el acto. La mayor, de 9, recibió dos tiros que le atravesaron el cráneo y la dejaron en coma profundo, con pronóstico muy grave.
Después de eso María Elisa Barzola, que está embarazada de 3 meses, tomó un cuchillo. Se cortó las venas a la altura de las muñecas y enseguida se lo hincó en el vientre. Los tres estampidos y el clamor que salió del departamento sacudieron a los vecinos del edificio que corrieron la casa y quedaron duros de espanto. Enseguida alguien llamó al Comando Radioeléctrico y a una ambulancia.
A Eli, como la conocen, la encontraron sentada en el piso, implorando que llamaran a su marido, el ex policía entrerriano Alberto Velázquez, de 32 años. Quien llegó poco después de su puesto como custodio en una empresa privada de vigilancia. La policía le tomó declaración y lo llevó momentáneamente demorado.
“¿Quién podría imaginar esto? Eli se desvivía por las nenas, las cuidaba, las vestía de forma impecable, las llevaba a danzas”, exclamaba entre lágrimas una vecina ante los periodistas que llegaron anoche al Fonavi de Cerrito 5566. Allí, en la tira 11, en el segundo piso, los policías y médicos entraban y salían. Murmuraban detalles de un cuadro tétrico que se les pintaba en las caras.
Coma profundo
La nena que murió es Daniela Ivonne, de 5 años, hija de los esposos. María Orán, de 9 años, quedó en coma profundo en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela, con hemorragia intracraneana y conectada a un respirador artificial. Ella es hija de una pareja anterior de Eli. En tanto, la mujer fue operada en el Hospital Centenario, donde hoy al mediodía se encontraba en estado reservado, aunque su vida no corría peligro.
Eli y su marido son de Paraná y se habían afincado en Rosario hacía pocos años. Marta, la madre de la joven, llegó desde la capital entrerriana esta mañana. Sentada en la sala de guardia del Hospital Vilela esperando el parte médico de la situación de su nieta mayor, desencajada, delataba su aturdimiento por lo ocurrido. “Estamos terminados”, balbuceaba, al hablar con un periodista de Radio Dos.
“Yo venía cada mes o mes y medio. Para mí, la relación de mi hija y su marido era excelente. También con las chicas. No podemos creer lo que ha hecho, lo que pasó…que yo sepa no había ningún problema…las veces que venía no vi nada extraño”, exclamó Mirta. Expuso que al principio ella tenía miedo por la relación de Velázquez con la nena más grande, ya que no era hija suya. “Pero fue al revés, era más apegado a la mayor que a la propia hija de él”.
Violencia doméstica
Hubo vecinos que señalaron que Velázquez hostilizaba a su esposa y que puertas adentro se vivía un clima de violencia doméstica. Señalaban al hombre como golpeador de su esposa y sus hijas.
Fuentes de Tribunales dejaron trascender que Eli dejó una carta donde culparía al marido por la situación que la había decidido a intervenir. El juez Jorge Eldo Juárez ordenó el secuestro de un teléfono celular con el que se habría hecho un llamado antes de que detonara el desastre. Y una forense sugirió que podría tratarse de un homicidio altruista, es decir, que la madre actuó con la pretensión de que sus hijas dejaran de sufrir.
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