LOFFREDA HIZO LIMPIEZA PARA JUGAR CON RUMANIA
Agustín Pichot, el capitán y la gran figura de este equipo, va otra vez al banco. Titulares indiscutidos o históricos como Ignacio Fernández Lobbe, Felipe Contepomi, Ignacio Corleto, Diego Albanese, Mauricio Reggiardo y Roberto Grau, ni siquiera están entre los 22. Otros con decenas de batallas encima como Federico Méndez, Omar Hasan, Rolando Martin, José Orengo y Gonzalo Quesada, salen con el buzo de suplentes. Ese será el panorama que ofrecerán Los Pumas cuando mañana a las 20.30 de aquí, las 7.30 de la Argentina, enfrenten en el Aussie Stadium de Sydney a Rumania, en la última escala al test contra Irlanda, el que determinará la suerte en el Grupo de la Muerte en este Mundial.
El clima de distensión que se había logrado tras la goleada a Namibia y los necesarios días de descanso, varió anoche cuando antes de empezar la práctica en el Henson Park de Newtown, Marcelo Loffreda y Daniel Baetti dieron el equipo titular. Se notó por los nervios observados en el entrenamiento de una hora y media; por la sorpresa que varias horas después mantenían aquellos que creían que ya habían tenido su premio en el partido contra los africanos y, también, por el fastidio inocultable de los que generalmente son titulares y que aguardaban disputar este test para ponerse en forma para el choque del domingo en Adelaida.
Baetti había dicho que “estos dos partidos son para nosotros como uno solo”, mientras que Loffreda señaló anoche que a algunos jugadores, como Pichot, prefería evitarles “la presión física y mental” del encuentro ante Rumania para llegar en la mejor forma al test con Irlanda, “porque sólo hay 96 horas entre ambos”. Por eso es inevitable hablar aquí al mismo tiempo de Rumania y de Irlanda.
Loffreda también había dicho que iba a utilizar el factor sorpresa para los programas de recreación de los últimos días. Nadie esperaba que esto se trasladara además al equipo que jugará mañana. Porque si bien el Tano indicó que “no necesariamente” los 15 que iban a enfrentar a Rumania serían en su gran mayoría los que después afrontarían la batalla clave con Irlanda, se suponía que el equipo se acercaría bastante, por lo menos, al que perdió en el debut contra los Wallabies.
Está bien claro que Los Pumas cuentan con un plantel de 30 jugadores de muy buen nivel internacional, pero hasta aquí se tomaron decisiones al menos arriesgadas teniendo en cuenta que se trata de un Mundial. Veamos. Cuando comience el test con Rumania, Los Pumas habrán tenido en este torneo tres capitanes distintos en igual cantidad de partidos: Pichot, Nicolás Fernández Miranda y, mañana, Santiago Phelan. También tres aperturas diferentes: Felipe Contepomi, Quesada y Juan Fernández Miranda. Más aún: de los 15 que jugaron ante los Wallabies, mañana lo harán sólo 5, y de los que lo hicieron con Namibia, 9.
Parecen demasiados movimientos. Por un lado, seguramente muchos de los que actuaron contra Namibia no esperaban saber 48 horas antes que volverían a tener otra oportunidad en un partido muy importante, no sólo porque Rumania es más duro que los africanos, sino porque habrá que ganar y con punto bonus (cuatro o más tries). Y, segundo, porque los que muy probablemente salgan a la cancha a definir la zona ante Irlanda, llegarán con apenas un par de entrenamientos juntos. Quizá por esa razón los jugadores pidieron conocer el equipo el domingo, pero los entrenadores prefirieron no moverse de su estructura.
Se descarta, por el nivel de los argentinos y por lo golpeados que llegan los rumanos tras soportar 90 puntos de los Wallabies y un viaje de Brisbane a Sydney para afrontar otro partido en sólo cuatro días, que Los Pumas se llevarán 5 puntos. Habrá que ver, al igual que con Namibia, cómo influyen tantos cambios. Pero, sobre todo, deberá pensarse sólo en Rumania.
Quizá el cuerpo técnico haya observado algún indicio preocupante en el partido inaugural. Y por eso se esté preservando tanto a los titulares para que salgan con el corazón más encendido que nunca a enfrentar a los irlandeses. Pero si hay algo bien difícil en estos Pumas es quebrar el hermetismo de Loffreda y Baetti. De todos modos, llevándose por algunos indicios, los 15 del crucial choque en Adelaida podrían ser Corleto; Nuñez Piossek, Orengo, Felipe Contepomi y Albanese; Quesada y Pichot; Phelan o Martin, Longo (si se recupera de su tendinitis) y Ostiglia (es un síntoma que mañana no esté ni en el banco); Fernández Lobbe y Albacete o Rimas Alvarez; Reggiardo, Méndez y Grau. Es sólo una estimación.
Lo cierto es que lo que se viene es Rumania. Allí, Manasa Fernández Miranda asumirá la responsabilidad de patear a los palos; Manuel Contepomi tendrá otra chance como primer centro; Martín Gaitán, quien llegó tras la lesión de Lisandro Arbizu, podría convertirse en el tryman argentino en la historia de los Mundiales; Mario Ledesma tendrá su revancha tras el flojo debut; Pedro Sporleder cumplirá su partido 101 y Nico Fernández Miranda volverá a ser el conductor.
Este ciclo tiene crédito abierto por la historia de sus conductores y por la seriedad que ofreció en estos cuatro años. El tiempo dirá si tantos movimientos sobre la marcha fueron acertados o no. Se repite lo dicho por Baetti: “Estos dos partidos son uno solo”. Empieza mañana y termina el domingo. Y, como se trata de un Mundial, es a todo o nada.
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