LONDRES ANUNCIÓ NUEVAS MEDIDAS CONTRA EL TERRORISMO
El gobierno de Gran Bretaña anunció hoy un paquete de nuevas medidas antiterroristas para la deportación de extranjeros que provoquen o glorifiquen actos terroristas, en respuesta a los atentados del mes pasado en Londres.
El Ministerio del Interior británico finalizó una lista de “comportamientos inaceptables” para aquellos que indirectamente amenacen el orden público, la seguridad nacional o las reglas de la ley.
Odio religioso. También se prohibirá publicar páginas de Internet que inciten al odio religioso, como también artículos periodísticos y otras publicaciones, además de sermones dados en público.
Como parte del paquete de medidas contra los “religiosos que pregonan por la intolerancia y el odio”, el gobierno de Gran Bretaña anunció que creará una base de datos con todos aquellos “extremistas” extranjeros acusados de incitar al odio religioso o a actos de terrorismo.
Esa base de dato global servirá a las autoridades británicas para decidir si un aspirante extranjero tiene derecho a ingresar a Gran Bretaña.
Las nuevas medidas buscan ser aplicadas para clérigos como Omar Bakri Mohammed, que hace dos semanas abandonó el país y se encuentra en Líbano, como también Mohammed al-Massari, un disidente árabe cuya página de Internet publicó imágenes de ataques a tropas británicas en Irak, “incentivando a más violencia”.
Las medidas, creadas en respuesta a los atentados con bomba del 7 y 21 de julio pasado en Londres, especifican crímenes contra aquellos que provocan o glorifican actos terroristas.
PREOCUPACIÓN POR LOS EXTRANJEROS
Sin embargo, grupos de defensa de derechos civiles se mostraron hoy “preocupados”, debido a que dichas medidas para deportar extranjeros, podrían favorecer las torturas de los mismos una vez regresados a sus países de origen.
Según el ministro del Interior británico, Charles Clarke, tras los atentados de Londres “las reglas del juego han cambiado”.
El funcionario pidió la revisión inmediata de sus poderes para deportar del país a aquellos extranjeros que inciten o glorifiquen al terrorismo, especialmente clérigos radicales islámicos.
Además, Londres pidió a otros países como Arabia Saudita, Jordania, Líbano y Siria, que asegure el buen trato a aquellos ciudadanos deportados de Gran Bretaña.
Sin embargo, Gareth Crossman, portavoz del grupo humanitario Liberty, declaró que la diferencia entre la sociedad en su conjunto y los terroristas “es que nosotros no torturamos a la gente o la enviamos a sus países para que sean torturadas”.
“Creemos que es mucho mejor que un sospechoso de terrorismo sea juzgado aquí, que deportado a su país, donde muchas veces no hay garantías por su seguridad y bienestar”, agregó.
En ese sentido, Manfred Nowak, enviado para la ONU sobre temas de tortura, criticó las medidas del gobierno de Tony Blair, y aclaró que en muchos casos los países a los que se deporta nacionales “están acusados de crímenes y abusos de derechos humanos”.
CONTINÚA LA CONTROVERSIA POR EL BRASILEÑO ABATIDO
El alcalde de Londres, Ken Livingstone, le dio todo su apoyo al jefe de la policía de la ciudad, quien se vio bajo fuerte presión luego de la muerte de un joven brasileño al ser confundido con un terrorista.
Familiares de Jean Charles de Menezes, el joven de 27 años que recibió siete disparos en la cabeza el 22 de julio, exigieron la renuncia del jefe policial, el comisionado Ian Blair.
Una investigación de carácter independiente fue iniciada en torno a la muerte del joven, ocurrida dos semanas después de que atacantes suicidas dejaron 52 muertos en el sistema de tren subterráneo de Londres, y un día después de otros atentados contra el sistema, que fracasaron.
En una entrevista con la radio de la BBC, Livingstone acusó a policías inconformes de tratar de hundir a Blair, a quien Livingstone calificó como un “comisionado radical y reformista”, así como “lo mejor que ha tenido la policía de Londres”.
En la entrevista, Livingstone dijo que la muerte fue “un accidente terrible y una tragedia”, pero indicó que los detractores de Blair la usaban en contra de su jefe.
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