LONDRES ENVIÓ UNA FLOTA A MALVINAS EN 1977 POR TEMOR A UNA INVASIÓN ARGENTINA
Casi cinco años antes de la Guerra de Malvinas, en 1977, el gobierno británico tuvo un fuerte debate sobre la posibilidad de lanzar una ofensiva militar ante el temor de una invasión argentina a las islas, y envió una flota integrada por dos fragatas, otros dos buques de guerra y un submarino nuclear.
Informes desclasificados del Archivo Nacional británico revelan que el operativo de guerra, denominado “Operación Journeyman”, formó parte de un acalorado debate secreto en la sede del gobierno británico y del Ministerio de Defensa.
Según los documentos, el Ministerio planeaba lanzar un ataque contra Argentina, pero decidió esperar ante la presión de las leyes internacionales y la necesidad de acatar las normativas marítimas.
El gobierno del entonces primer ministro James Callaghan accedió a enviar la flota británica, que partió en noviembre de 1977, como respuesta a la instalación -casi un año antes- de la base Corbeta Uruguay, con unos cincuenta científicos argentinos, en las Sandwich.
El parte secreto de las Fuerzas Armadas británicas decía que “los oficiales comandantes y los capitanes de aviones deben responder a cualquier agresión con firmeza y tacto y exhibir determinación para enfrentar cualquier escalada de violencia”.
Aunque añadía que el uso de la fuerza no debía usarse nunca como una “forma de retaliación”, el comandante del submarino nuclear recibió la orden expresa de responder “cualquiera sea la consecuencia o riesgo de vida” ante un ataque con “armas de las fuerzas argentinas”.
El Ministerio de Defensa estableció asimismo una “zona de seguridad” de 50 millas alrededor de las islas, que demarcaría el límite que no podrían cruzar los argentinos sin entrar en guerra.
El envío coincidió con negociaciones secretas en Nueva York entre el gobierno de Gran Bretaña y el de Argentina, para reducir las tensiones por la soberanía de las islas. Una vez que comenzaron las reuniones en Nueva York, el gobierno británico reveló a Argentina del envío de la flotilla y poco después los argentinos abandonaron la isla.
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