Los aliados del PT se preparan para abandonar a Dilma Rousseff
En el quinto congreso partidario, los petistas ratificaron la coalición, pero un referente del PMDB, confirmó que la alianza se acaba en 2016. El oficialista Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil enfrenta duros momentos. Los escándalos del Mesalão y Petrolão, que salpicaron a la presidenta Dilma Rousseff y su antecesor Lula Da Silva , amenazan con romper su alianza con el poderoso PMDB, vigente desde 2004.
El matrimonio entre el PT y el PMDB comenzó a principios del primer mandato de Lula Da Silva , y estos días fue puesto en duda por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.
Por eso el sábado el oficialismo concluyó su quinto congreso, en Salvador de Bahía con una encendida defensa de la gestión de Dilma , y la ratificación de la coalición. No sólo eso, sino que Cunha fue abucheado por el sector más izquierdista. Enseguida, el legislador carioca redobló el ataque, a través de twitter.
“Quiero agradecer las manifestaciones de hostilidad en el congreso del PT. Es una señal de que estoy en el camino cierto. Me quedaría preocupado si fuese aplaudido allá”, tiró.
Cuando el líder del gobierno en la Cámara, José Nobre Guimarães, defendió el rechazo a incluir en el doumento final del congreso una alusión al PMDB como “el gran saboteador del gobierno”, hubo delegados petistas que empezaron a gritar: “Fora Cunha”.
“No es una cuestión defender a Cunha, sino de evitar que el gobierno sufra un aislamiento”, afirmó Guimarães.
En su entrevista con el periódico Estado de San Pablo, Cunha había afirmado que el PMDB “es parte del gobierno”, porque participó del proceso para la reelección de Dilma, pero que “el modelo de gobierno entre PMDB y PT está agotado”.
“El PMDB va a buscar su camino en 2018”, anunció. Y agregó: “y en 2016 también, para algunas capitales”. Cunha asegura que en el seno del oficialismo se intenta sabotear al vicepresidente, Michel Temer, que pertenece al PMDB.
AGITACIÓN EN EL FRENTE INTERNO
Si bien el congreso del PT no se mostró autocrítica – al punto de que en el último acto el presidente Rui Falcão hizo una defensa pública del ex tesorero del partido, João Vaccari Neto, preso desde el 15 de abril como consecuencia de la Operación Lava-Jato, trascendieron algunos resquemores desde los sectores más izquierdistas de la fuerza con las medidas de austeridad que impulsa el gobierno, bajo la mano del ministro de Hacienda, Joaquim Levy.
En el documento final aprobado, llamado “Carta de Salvador”, se establecieron 14 tópicos, en los que se llamó a “conducir la orientación general de la política económica para la implementación de estrategias de impulso del crecimiento” y subrayó la necesidad de ampliar “las políticas sociales”.
Con la ausencia de críticas “duras”, el PT evitó alimentar la polémica en un momento ya de por sí delicado para Rousseff y el propio partido, desgastado por la crisis económica y los casos de corrupción. Lula, que abrió el debate, afirmó: “El PT está vivo y con la cabeza erguida”.
“Es fundamental que el PT afirme y reafirme que está al lado del Gobierno”, subrayó el líder del PT en el Senado, Humberto Costa, abucheado por algunos sindicalistas durante su intervención.
Consciente de las diferencias internas y el temor a alejarse de las bases, Dilma pidió “unidad” al partido, para seguir avanzando, y volvió a garantizar que el ajuste fiscal no afectará a los más desfavorecidos.
Fuente: La Nación
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