LOS ARGENTINOS APUESTAN A LA CATEGORÍA DEL EQUIPO
La coincidencia es unánime en el compacto grupo argentino que se formó para esta nueva aventura de Copa Davis, aquí, en la cálida Agadir. Más allá de la duda, todavía no despejada, sobre la presencia o no de Younes El Aynaoui, el mejor tenista de Marruecos que se encuentra lesionado, el equipo que capitanea Gustavo Luza piensa mucho más en sus propias fuerzas que en lo que pueda desplegar el rival. Sabe, en realidad, que si los rendimientos sobre la cancha del hermoso Salle Omnisports Inbiaat son los normales (altos), los que viene cumpliendo esta legión de estupendos jugadores, no habrá Marruecos que valga para impedir el triunfo en la serie, con o sin El Aynaoui.
Esa, entonces, será la clave esencial para que el domingo, al cabo del match (o quizás el sábado si todo se acelera), las sonrisas tengan color celeste y blanco: el nivel de cada argentino. Luza comparte plenamente la apreciación: “Si Argentina alcanza la estatura tenística que puede alcanzar, ésa que marca la actualidad de sus jugadores, habrá dado el paso más importante para ganar. Y ni siquiera hablo de un rendimiento increíble, sino de un buen rendimiento. Confío plenamente en que eso ocurra porque el equipo está muy bien, muy compenetrado en lo suyo”, le decía el capitán a Clarín, ayer, a última hora de la tarde, mientras el sol se escondía en las azules aguas del Atlántico.
¿No hay una clave específicamente táctica?, fue la consulta a Luza. “A todo compromiso vamos con una idea táctica —respondió—. Pero, insisto, lo primordial es lo otro, lo que te decía recién: jugar bien”.
La misma cuerda tocó Guillermo Coria, mientras descansaba en una reposera, en la soledad de la playa. “Los cuatro (por él, Nalbandian, Calleri y Arnold) tenemos que jugar en nuestro nivel. Si no llegamos a eso, las cosas se pueden complicar, serán más difíciles”.
Luza vuelve a tener la palabra, cuando se le hace referencia al misterio que encierra la participación de El Aynaoui: “Yo creo, como todos los muchachos, que Younes finalmente va a jugar. Por eso, Coria se entrenó estos dos últimos días con el pibe (Horacio) Zeballos, que es zurdo como Hiram Arazi, el adversario que para mí va a tener Guillermo el viernes. Pero te cuento algo que define bien cómo pensamos: en el grupo hablaremos apenas un treinta por ciento de El Aynaoui y de Marruecos; el otro 70 se lo dedicamos a nuestro equipo, que es lo que ciertamente me interesa. Si nosotros estamos bien, como lo estamos, yo duermo tranquilo”.
Y el equipo argentino, claro está, es más que el marroquí. Por una sencilla razón: son cuatro individualidades de primera línea, con dos top ten incluidos. Los locales cuentan con sólo dos jugadores, el averiado Younes y Arazi, ya que el tercero, Mounir El Aarej, que debería jugar singles si se queda afuera El Aynaoui, está 404º en el ranking de la ATP… Vaya diferencia.
Ahí le apuntaron Nalbandian y Calleri. “Ellos tienen una desventaja muy evidente: son apenas dos… Argentina es mucho más compacto, más equipo”, reseñó el rubio de Unquillo, a quien se lo ve enchufado como cada vez que está ante un acontecimiento estelar. Un toque para Calleri: “Marruecos no tiene recambio. En ese aspecto nos diferenciamos notoriamente. Otra clave será ver cómo queda el resultado del viernes. Si nos escapamos 2-0, algo que podemos hacer tengan ellos a Younes o no lo tengan, el camino se simplificará considerablemente. Si vamos 1-1, el dobles del sábado pasará a ser fundamental”.
¿Qué reflexiona Lucas Arnold, el doblista por excelencia? Unió los dos conceptos generales: el nivel y la mayor fortaleza como estructura colectiva: “Por ranking somos mejores. Y además somos mucho más equipo. Si jugamos como sabemos, gran parte del match estará ganado”.
Hay unanimidad. Ahora resta que esa seguridad se refleje en toda su magnitud en la cancha.
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