Los argentinos, cada vez más agresivos al volante, empeoran para las fiestas
Según una encuesta de la Asociación Luchemos por la Vida la agresión al volante viene en aumento, tanto en varones como en mujeres; sobre fin de año se profundiza la “labilidad emocional”
Hace pocos días, un policía baleó en la cabeza a un joven porque rozó su auto con la moto. Episodios como éstos son cada vez más frecuentes en la Argentina.
La Asociación Luchemos por la Vida, que trabaja hace más de 20 años para que no mueran más personas en accidentes de tránsito evitables, realizó una encuesta entre conductores y concluyó que la agresividad al volante es “muy grave”.
El presidente de la asociación, Alberto Silveira, dijo a LA NACION que los datos son preocupantes. “El 9% de los varones admitió haberse agarrado a las trompadas por un problema de tránsito, lo cual es un porcentaje altísimo”. Por sus sondeos, esta situación se profundiza con los años.
La encuesta, realizada en la ciudad de Buenos Aires con 438 personas, también mostró que la mayoría, el 53%, reconoció que insulta y gesticula cuando otro conductor lo molesta con sus maniobras, y el 42% dijo que devuelve las agresiones verbales y gestuales que recibe. Además, el 53% admitió que le toca bocina al conductor que lo molesta en el camino.
Según esta encuesta los varones que manejan son más agresivos que las mujeres. Sin embargo, las damas tampoco resultan pacíficas: la mitad de ellas reconoció insultar a quien las molesta y el 39%, dijo tocar bocina cuando alguien se les pone en su camino.
“La agresividad no es solamente cuando una persona se baja del vehículo y se va a las manos con otro, o le pega un tiro, como ha ocurrido. También es el que insulta, el que se pega con el auto atrás para ejercer presión, o el que prende las luces para que le dejen paso. Hay distintas actitudes que son agresivas de distinto grado pero todas son formas de agresividad al volante porque no se respeta el lugar del otro ni sus derechos, sino que trata de imponer conductas”, explicó Silveira.
– ¿Esto hace que ocurran más accidentes?
– Por supuesto. Lo que nosotros recomendamos cuando alguien sufre algún tipo de violencia al volante es mantener la cabeza fría y no engancharse. Si a uno lo insultan, no responder, mirar para otro lado, pensar que no es algo personal, que el otro está nervioso. No vale la pena engancharse, más bien, tomar distancia, dejarlo pasar. Porque puede generar graves accidentes esta discusión, ya que el hecho de engancharse implica una distracción total en la conducción que puede implicar pasar un semáforo en rojo, atropellar a un chico en la calle o cualquier otra circunstancia que, de haber estado atento, no sucedía.
TODOS “OLVIDAN” AL PEATÓN
En lo que se refiere a la conducción agresiva la encuesta mostró que tanto en varones como en mujeres reconocen “olvidar” la prioridad al peatón en las esquinas: el 94% de los conductores reconoció que no le otorga paso.
“La Argentina es uno de los pocos países en el mundo en que los peatones tienen que pararse para darle la prioridad a los vehículos y no al revés”, contrastó el presidente de Luchemos por la Vida. Como no se labran infracciones, no hay atisbos de mejora.
Los peatones en la calle lo sienten. Verónica Silva es argentina pero vivió durante ocho años en Holanda y ya de regreso a su país pudo contrastar estas diferencias. “En Europa, en general, se respeta al peatón: donde no hay semáforo de peatón, éste tiene prioridad y todos así lo hacen. Los autos esperan a que pases siempre”, contó a LA NACION. “Pero, claro que también el peatón respeta su parte que es cruzar sólo por la senda y no a mitad de cuadra”.
La mayoría de los peatones no es respetado por los conductores; pero muchos no respetan la senda. Foto: Archivo
Según su experiencia, al principio en Holanda, donde vivía, le resultaba hasta divertido que tanto ella como el auto se quedaran esperando que pasara el otro. “Ahí sí es cuando se irritan y te sacan la manito haciendo seña de ‘vamos cruzá”, recordó.
Cuando llegó a la Argentina todo fue distinto. “El auto siempre tiene prioridad. Particularmente en Buenos Aires siento mucha impaciencia en los conductores; hay gritos, bocinas, frenadas bruscas y ese acelerar del motor cuando aún el semáforo de peatón está verde. Eso definitivamente no es parte del ambiente en Holanda”.
Un informe de Luchemos por la Vida señala que los peatones, los usuarios más vulnerables del sistema del tránsito, se encuentran desprotegidos: sin carrocería protectora, con un tamaño pequeño y poco visible, sufren graves lesiones en caso de atropello. Por eso, la legislación de tránsito argentina, en línea con la de los demás países, establece que los vehículos deben darles la prioridad a los peatones que cruzan correctamente la calle por las esquinas o sendas peatonales, y con el semáforo a su favor donde lo hay.
En la Argentina, el 21 % de los muertos en el tránsito son peatones, porcentaje que se incrementa en las ciudades, como Buenos Aires
“Esto aumentaría la seguridad vial, reduciendo la morbi-mortalidad de los peatones. Esta prioridad se respeta muchísimo en los países desarrollados, donde controlan y sancionan a los transgresores”, señala el informe que firma María Cristina Isoba, directora de Investigación y Educación Vial de esa asociación civil.
En la Argentina, el 21 % de los muertos en el tránsito son peatones, porcentaje que se incrementa en las grandes ciudades. En Buenos Aires, por ejemplo, las personas de a pie superan el 40% de las víctimas mortales. El año pasado murieron en total 7485 personas en accidentes viales. La cifra, se estima, será similar en 2013.
EL ESTRÉS DE FIN DE AÑO
A fin de año se notan los mayores picos de agresividad, constató Luchemos por la Vida. “Es evidente que ocurren cosas a nivel social muy graves a fin de año, hay una agresión de la sociedad de unos hacia otros”, sostuvo Silveira. “Si esas personas agarran un auto se van a comportar de la misma manera”.
La psicoanalista Any Krieger, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), explicó a LA NACION que siempre los fines de año marcan no sólo una agenda cargada sino que es una época en la que inevitablemente en el imaginario colectivo aparece una especie de recorrido mental acerca de cómo fue el año, cuáles fueron los logros, si se cumplieron las expectativas planteadas, entre otras cuestiones
“Es una época en la que naturalmente el sujeto está más lábil. Hay una labilidad emocional. Esto se puede traducir en situaciones de tristeza, de depresión, de enojo y frustración. Eso trae aparejada violencia”, comentó la experta.
Krieger sostuvo que estas alteraciones del ánimo se observan en los conductores. “La emoción va al volante”, dijo. “Si alguien está con un nivel de emoción violenta, más las presiones de que a fin de año tiene que cerrar determinadas cosas, más todo lo intrafamiliar, todo eso se traduce en a la hora de manejar un vehículo”.
Según la psicoanalista, estudiosa de conductas agresivas en el espacio público, “la violencia nos atraviesa”. Y recomendó: “Para poder mantener un equilibrio saludable sin que la violencia nos arrolle hay que poder tener conciencia de esto, de que estamos bombardeados por situaciones muy agresivas que nos vienen de la realidad”. Lo ideal, no trasladar esa furia en los demás.
Fuente: La Nación
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