LOS ARRESTARON POR LOS DELITOS DE SUS HIJOS
La sanción les fue aplicada por el juez Jorge Gallino en función del artículo 18 de la ley del patronato de menores, en la que se prevén multas de hasta 10.000 pesos o un mes de arresto –como máximo– para los padres, tutores o guardadores de chicos en conflicto con la ley, cuando esos mayores “aparezcan culpables de negligencia grave o continuada con respecto a los menores a su cargo, y que no importen delitos del derecho penal”.
En materia penal, los padres no son responsables por los delitos que cometan sus hijos. En cambio, civilmente sí deben responder (en el pago de indemnizaciones) por los daños cometidos por sus hijos menores.
Aunque la noticia tomó estado público ayer, ambos ya habían recuperado la libertad hace una semana. Por otra parte, no es la primera vez que Gallino toma una decisión así: el año pasado le impuso el máximo de la pena de arresto prevista por aquella ley a Lucas González, otro padre de Nogoyá.
El fiscal general ante el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, Arsenio Mendoza, dijo que la Justicia tiene decenas de antecedentes de mediación fructífera para lograr que los padres de menores que delinquen atiendan mejor a sus hijos, y que son contados los casos que llegan al arresto.
Mendoza opinó que si la advertencia del juez logra llamar a la reflexión debe ser bienvenida y que en algunos casos apelar a recursos como éste puede dar resultados positivos. No obstante, advirtió sobre la necesidad de estudiar y resolver previamente las situaciones de pobreza y marginación.
Por último, sostuvo: “Parte de la sociedad se ha salido de las estructuras familiares fuertes, pero no ha reemplazado ese sistema de tipo matrimonial por otro alternativo”. Eso, en su opinión, dificulta el cuidado de los hijos.
Los protagonistas
Un oficial de la jefatura de policía de Nogoyá explicó a LA NACION que la mujer condenada, de 34 años, tiene 7 hijos, algunos de ellos con problemas de conducta.
“Tiene, especialmente, un chico de 16 años que a veces por necesidad y otras por acostumbramiento, quizás, comete lo que llamamos «raterías», pero no en forma aislada, sino reiterada en los últimos dos o tres años. Algo que viene de arrastre y por lo cual el juez decidió llamarle la atención con esta medida”, dijo el policía.
La mujer, dedicada ocasionalmente a la prostitución -según se explicó-, está al frente de una familia numerosa, sin un hombre en el hogar, y tiene antecedentes policiales por hurto.
Durante el arresto, salía cuatro horas durante el día para atender a su familia, y volvía a la jefatura para comer y dormir en una habitación individual con comodidades elementales. Se comportó correctamente y cumplió con los horarios estipulados para el regreso, según informaron en la jefatura.
El hombre condenado, en tanto, es un joven jornalero casado, que durante su arresto debió compartir el pabellón general de la jefatura con otros detenidos, la mayoría de ellos, por abigeato. Durante el día, salía a trabajar y retornaba a las 19 para cumplir con la pena de encierro.
En Nogoyá no se han registrado hechos graves de violencia este año, pero las celdas policiales están completas. Es que a los habituales robos y hurtos a la propiedad se sumaron los de ganado, que desde este año dejaron de ser excarcelables en algunos casos.
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