LOS ATAQUES EN AMMAN, OBRA DE AL-QAEDA
La rama iraquí de la red Al-Qaeda, comandada por el terrorista jordano Abu Mussab al-Zarqawi, se atribuyó ayer la cruenta serie de atentados de anteayer contra tres hoteles de cadenas norteamericanas en Amman, que dejaron por lo menos 59 muertos y un centenar de heridos.
En un comunicado difundido por Internet, el grupo afirmó que los ataques están vinculados con la guerra en Irak y tildó a Jordania de “patio trasero” para las operaciones militares de Estados Unidos. Según el mensaje, Jordania se convirtió en uno de sus blancos de ataque por la cercanía que tiene con Estados Unidos e Israel. “Es una cloaca de traidores, un centro de prostitución”, señaló, al amenazar con más ataques.
“Fueron elegidos algunos hoteles que el déspota jordano había convertido en un patio trasero para los enemigos de la fe, los judíos y los cruzados”, agregó el mensaje, en referencia al rey Abdullah II de Jordania, aliado de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo.
Al-Zarqawi, conocido como “el hombre de los mil rostros” y por cuya cabeza Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares, había declarado ya en el pasado la intención de “castigar” a Jordania, cuyo gobierno desbarató en 2004 un atentado con armas químicas contra intereses norteamericanos en Amman e impidió que combatientes jordanos cruzaran la frontera para sumarse en Irak a la insurgencia.
De hecho, fuentes de la policía indicaron que uno de los atacantes habló con acento iraquí. Según uno de los testimonios, el suicida “miraba a su alrededor” en el vestíbulo del hotel y fue interrogado por los guardias antes de que detonara los explosivos.
En agosto pasado, la facción terrorista liderada por Al-Zarqawi se había adjudicado también la autoría de un ataque fallido con un misil contra buques de la marina estadounidense en el puerto jordano de Aqaba, un primer indicio de la posible expansión del conflicto en Irak en la región.
En los atentados sincronizados de anteayer, dos atacantes suicidas convirtieron la celebración de dos casamientos en desgarradoras escenas de sangre y pánico en los hoteles Grand Hyatt y Radisson SAS, en Amman. Poco después, una tercera explosión se produjo en un hotel de la cadena Days Inn.
La explosión en el Radisson destruyó un salón de banquetes donde en ese momento unas 250 personas asistían a una fiesta de casamiento. Otra boda se celebraba en el Hyatt.
Todos estos hoteles son frecuentados por contratistas de seguridad occidentales, periodistas y personal de agencias internacionales de ayuda humanitaria, muchos de los cuales utilizan la capital jordana como escala o base para sus operaciones en Irak.
Las reacciones
Aunque en un primer momento se informó de 67 víctimas fatales, ayer se indicó que la cifra final fue de 59 muertos, incluidos los atacantes, mientras que el número de heridos ronda el centenar, varios de ellos en estado crítico. Según el viceprimer ministro de Jordania, Marwan Muasher, entre los muertos hay 33 jordanos, seis iraquíes, un indonesio, dos ciudadanos de Bahrein, dos chinos y un saudita. Pero aún quedaba por identificar a otras 14 víctimas.
“La operación fue ejecutada por tres atacantes suicidas que utilizaron cinturones explosivos”, detalló el funcionario en una rueda de prensa.
La reacción internacional fue de unánime condena: el presidente estadounidense, George W. Bush; su par ruso, Vladimir Putin; el primer ministro británico, Tony Blair; el presidente palestino, Mahmoud Abbas; el papa Benedicto XVI y otros líderes mundiales condenaron los ataques.
Bush llamó ayer al rey Abdullah II para expresarle sus condolencias y, según el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, ambos coincidieron en que los terroristas no pueden debilitar su “voluntad y determinación de vencer su aborrecible y asesina ideología”.
“Este es un demonio mundial”, dijo a su vez el canciller británico, Jack Straw, camino a Irak. “La determinación de Jordania de luchar contra este terrorismo es nuestra determinación también”, agregó.
El rechazo a los ataques también fue visible ayer en las calles de Amman, bajo estrecha vigilancia. Miles de jordanos marcharon frente a los hoteles atacados para repudiar los atentados y mostrar su respaldo a la monarquía y al gobierno jordanos. Como parte de los esfuerzos para capturar a los responsables, el reino cerró de inmediato sus fronteras, para impedir la fuga de sospechosos. Un funcionario indicó que decenas de personas ya fueron arrestadas.
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