Los australianos irán a las urnas para elegir un nuevo Parlamento
La televisión Nine Network daba hoy a los laboristas una ventaja 52 frente a 48 por ciento en un primer sondeo de 30 escaños marginales, mientras otro sondeo sobre los resultados hablaba de 51 frente a 49 por ciento, también a favor de Gillard.
El estratega laborista Bruce Hawker pronosticó una ventaja en la Casa de Representantes de sólo cuatro escaños para su partido, consignó la agencia DPA.
Dado que ideológicamente, hay pocas diferencias entre los dos partidos – con políticas casi idénticas en relaciones exteriores, cambio climático y la importancia de que el presupuesto del gobierno vuelva a dar superávit- la personalidad de los candidatos desempeñó un papel fundamental en la campaña.
Gillard, de 48 años, es la primera mujer que ocupó la jefatura de gobierno el pasado junio, aunque su ascenso fue controvertido, tras desbancar al anterior jefe de gobierno y líder de su partido, Kevin Rudd, en una revuelta interna. Gillard es una abogada soltera y sin hijos que no sigue singuna religión y vive con su compañero peluquero.
Gillard advirtió a los electores que están en juego los 20 años de crecimiento económico ininterrumpido en el país. "No es un mensaje político, sale directo de aquí", dijo palpándose el corazón.
Durante la campaña abogó por la conversión del país en república y alabó el éxito del gobierno de su partido por salir de la crisis. Sin embargo, sus oponentes recuerdan que fue labor de su predecesor, el primer ministro más popular del país hace menos de un atrás, derrocado en una revuelta interna del partido tras una encuesta que señalaba que no volvería a resultar elegido.
Abbott, de 52 años, ex seminarista y bombero amateur, es un hombre de familia con puntos de vista tradicionales sobre la santidad del matrimonio y el papel de las mujeres, que llevó a cabo una disciplinada campaña predicando por el saneamiento presupuestario y por el freno del flujo de emigrantes llegados de Cercano Oriente que buscan asilo en Australia, la mayoría navegando desde las cosatas indonesas. Pese a todo, intentó presentarse como un modernizador.
"Quiero decir que haríamos un trabajo mejor", dijo por su parte Abbot. "Y creo que comenzaríamos por poner fin al despilfarro, pagar la deuda, poner fin a los enormes nuevos impuestos y cesar la llegada de embarcacioens".
Abbott, líder de los liberales desde diciembre, fue ministro en la administración de John Howard, que dirigió el país durante 11 años y que fue relevado por Rudd en 2007.
Según una encuesta publicada el viernes por el diario "The Australian", el partido Laborista perdió ventaja frente a los conservadores y los rivales están 50-50, cuando hace sólo unos pocos días los laboristas tenían una ventaja de 52 a 48 por ciento. De ahí que Gillard
Los conservadores, que perdieron el gobierno en 2007 a manos de Rudd, necesitan ganar 17 escaños a los laboristas para obtener los 76 que les darían la mayoría en la Cámara de Representantes, de 150 miembros. Sin embargo, basta con que les arrebaten 13 para que el partido gobernante pierda la mayoría.
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