Los bancos suben las tasas para evitar fuga de depósitos
No importa cuán definido esté el resultado, toda elección siempre trae aparejada una cuota de incertidumbre. Sensibles al riesgo, los bancos comenzaron a hacer promociones y a pagar tasas de interés más altas a aquellos ahorristas que estén dispuestos a colocar su dinero en el sistema a plazos que vayan más allá de octubre. "Todos quieren retener fondos", admitió a LA NACION un banquero que pidió no ser identificado. "En algún momento van a tener que subir también las tasas activas" (las que cobran los bancos por los créditos), anticipó.
Mientras que por un depósito a 30 días, que vence justo antes de las elecciones legislativas, en el sistema financiero se paga hoy una tasa del orden del 15,5% anual, por una colocación a 60 días ofrecen hasta 17,80%, 2,3 puntos porcentuales más, según los últimos datos disponibles en el Banco Central (BCRA).
Hace seis meses, la diferencia entre ambas tasas era de menos de un punto, lo que refleja que la curva de tasas se está empinando, como se dice en la jerga financiera, o que cada vez las entidades financieras pagan un poco más por plazos más largos.
"La tasa de plazo fijo está teniendo una presión natural a la suba por varios factores", coincidió el ejecutivo de un banco extranjero consultado por LA NACION. Uno de los más relevantes, opinó, es que se mantiene ya desde hace tiempo un crecimiento más dinámico en préstamos que en depósitos y, en consecuencia, como sigue cayendo la liquidez marginal del sistema, los bancos empiezan a pagar más para captar fondos frescos.
Según datos del Banco Central, mientras los depósitos -que son el combustible que tienen los bancos para fondear sus créditos- crecieron al 30 de agosto pasado 28% con respecto a igual mes del año anterior, los préstamos avanzaron 37%.
Al mismo tiempo, coinciden en los bancos, las expectativas de una devaluación del peso, alimentadas por la aceleración de la cotización del billete oficial y por la brecha que aún existe con el dólar blue, hacen que el sistema suba sus tasas para tentar a los ahorristas a mantenerse en pesos.
El Gobierno aceleró fuertemente en 2013 la tasa de devaluación. En ocho meses, el dólar que se muestra al público en las pizarras de la City porteña saltó 15% en lo que va del año, a $ 5,57; sólo en agosto, se depreció 3,03%, contra el 1,33% que se había devaluado, en promedio, en el primer cuatrimestre. La brecha con el blue, que se vendía en esos días a $ 9,30, se mantiene por encima de 66,9 por ciento.
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