LOS BOTEROS Y UN SERVICIO QUE CRECE EN ALTO VERDE
El 6 de octubre de 2005, una actividad centenaria cambió de rumbo: la de los boteros. Es que, como se recordará, las viejas canoas que a diario cruzaban el riacho, transportando vecinos de la zona costera de Alto Verde hacia la ciudad, quedaron atrás y fueron remplazadas por lanchas.
A casi un año del emotivo acto, durante el cual varios de estos hombres, amigos del río, derramaron lágrimas, El Litoral los visitó y dio cuenta de lo organizados que están y del espíritu trabajador que mantienen.
A las 10 de la mañana fue el encuentro. Y un cartel de bienvenida sobre la defensa, el indicio para detectar y no errarle a la bajada de lanchas.
FUNCIONAMIENTO
Ocho son los boteros que, en forma rotativa, comienzan su actividad desde muy temprano con un sólo propósito: que el servicio sea bueno y que los vecinos estén conformes con él.
“Nosotros nos levantamos a las 5.30 de la mañana, para buscar las lanchas y ponerlas a punto, porque a las seis ya empiezan a salir los primeros viajes”, contó Roberto Miguel López, más conocido como “El Espinillo”. Y agregó que entre esa hora y las ocho es el horario pico.
Mejorar día a día el servicio de traslado hacia la parada ubicada en Puerto Piojo, es decir, en las inmediaciones del puerto local, es el motivo por el que las lanchas no tienen un horario de salida programado, sino que basta con la presencia de alguien para que sea transportado de inmediato.
Tan sólo por $ 0,75 los altoverdinos pueden llegar a la ciudad. Incluso hay promociones, ya que los chicos con guardapolvo blanco pagan $ 0,25; los del Polimodal, $ 0,50, y quienes desean subir bicicletas -para luego dirigirse a sus respectivos destinos-, $ 1.
Las lanchas, provistas de una identificación, salvavidas y otros elementos, garantizan la seguridad del pasajero. De hecho, “ésa fue una condición de Prefectura para poder continuar la actividad”, dijo Ramón Vega, presidente de la cooperativa constituida por los boteros.
FUENTE LABORAL
Como una manera de subsistencia definieron los amigos del río al traslado de personas que realizaban en canoas. Es que el deterioro que presentaba la mayoría no les garantizaba la continuidad del servicio. Hoy, ya no es así.
“Esto es trabajo; es nuestra fuente laboral y estamos muy agradecidos por ello. Antes no teníamos perspectivas de crecer, ya que nos limitábamos a lo diario, pero ahora nuestra meta es ir progresando de a poco y a pulmón”, manifestó Carlos Humberto Sena.
CAMBIO DE IMAGEN
Atraer clientes es una de las premisas de los boteros. Con esa intención, una vez puestas en marcha las lanchas, comenzaron a cambiarle la cara al lugar desde donde parten.
“El aspecto del lugar dice mucho de quien brinda un servicio. Sencillamente por eso, y porque queremos que más gente se sume a nosotros, es que con nuestro propio esfuerzo, pero gracias a la ayuda de la gente, lo pudimos ir mejorando”, manifestó Miguel López.
PARA LA PRIMAVERA
El 21 de setiembre se acerca y con él una propuesta original para todos los santafesinos: dar una vuelta en lancha y conocer parte del paisaje islero.
“Estamos gestionando con la Municipalidad un permiso para que el Día de la Primavera podamos estar en la Costanera Este y brindarle un servicio de paseo a toda la gente que quiera. Muchos desconocen lo que es subirse a una lancha y lo que es el paisaje altoverdino, así que, desde ya, quedan todos invitados”, finalizó Ramón Vega. Y agregó que, pese a las nuevas lanchas, siguen siendo y serán por siempre “los boteros de Alto Verde”.
BENEFICIOS
Las lanchas entregadas en octubre del año pasado fueron ocho y tienen una capacidad para diez personas. De acuerdo a lo relatado por los boteros, el número de pasajeros se incrementó en un 30% ya que yendo en las embarcaciones se “ahorran tiempo y dinero”.
Sobre la idea de montar un museo con las viejas canoas, el presidente de la cooperativa dijo que sigue en pie pero que por el momento no se está llevando a cabo.
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