LOS BRASILEÑOS, A FAVOR DE LA VENTA DE ARMAS
Convocados a decidir mediante un referéndum sin precedente en todo el mundo si la venta de armas de fuego debía ser prohibida, los brasileños votaron ayer por el No. El 64 % prefirió que la venta de armamento se mantuviera legal, a pesar de las 98 víctimas mortales diarias por disparos ocurridas el año pasado.
“¿El comercio de armas de fuego y munición debe ser prohibido en Brasil?”, era la pregunta a la que debía responder un padrón electoral de 122 millones de personas, convocado a votar por primera vez en un referéndum desde el retorno a la democracia, en 1985.
El Sí, que proponía la prohibición de la venta de armas de fuego y municiones, resultó derrotado, con 36% de los votos válidos.
El gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, que había propuesto el referéndum, intentó mantener una postura de neutralidad ante ambas opciones del referéndum. “Creo que un arma no le da seguridad a una persona común. Por eso voté por el Sí”, dijo Lula al salir de la sala de votación. Y aclaró: “Ahora, la voluntad del pueblo es soberana”.
Sin embargo, después de apostar inicialmente a lo que prometía ser una victoria fácil de la prohibición, el gobierno se vio forzado finalmente a asimilar una inesperada derrota. Encuestas previas a la votación demostraron que entre las franjas de población más descontentas con el gobierno era mayor la oposición a la prohibición.
El vicepresidente del Frente Parlamentario por el Derecho de la Legítima Defensa, Luiz Antonio Fleury (Partido Trabalhista de Brasil), que encabezó la campaña contra la prohibición, defendía el argumento de que el voto a favor de la imposibilidad de comprar armas le daría “a los marginales la seguridad de que no encontrarían ninguna resistencia armada en ninguna casa, en ningún lugar de trabajo, en ninguna estancia”.
Hace un mes, cuando se iniciaron las campañas a favor y en contra de la venta de armas, tres de cada cuatro brasileños era favorable a su prohibición. Lentamente, el debate fue conquistando a cada vez más brasileños favorables a que la venta de armas permaneciera legal, hasta terminar con la victoria arrasadora de ayer. Dos de cada tres brasileños se opusieron a la prohibición.
Brasil tiene el mayor índice de muertes por arma de fuego del mundo: 36.090 por año. El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE, organismo oficial) estima que en las últimas dos décadas murieron, víctimas de disparos, unos 500.000 brasileños.
Voto electrónico
Las urnas electrónicas, mecanismo electoral que se utiliza en Brasil desde 1998, permitió un rápido escrutinio de poco más de un centenar de millones de brasileños que efectivamente votó.
Si la prohibición hubiese sido aprobada, los brasileños que ya poseen un arma de fuego legal y registrada hubieran podido conservarla, pero a partir de ese momento sólo los organismos de seguridad, las empresas de vigilancia, las entidades de tiro deportivo y los habitantes de zonas rurales hubiesen tenido derecho a comprar nuevas armas y municiones.
Los defensores de la prohibición argumentaban que, al retirar armas de circulación, se eliminarían las muertes por accidente –chicos que toman el arma de sus padres, por ejemplo– o por emoción violenta –en discusiones domésticas, en bares o en las calles–. Y, además, se dejaría de proveer al mercado negro con armas legales que son robadas.
Las campañas a favor y contra la prohibición bombardearon a los brasileños con decenas de cifras para justificar el voto. Los favorables a la permanencia de la venta legal mostraron que Suiza, donde las armas son legales y una amplia mayoría tiene una en su casa, tiene un índice de una muerte cada 100.000 habitantes. Los favorables a la prohibición argumentaron que en Japón, donde la compra de armas no es permitida, el índice de muertes es de 0,6 cada 100.000 habitantes. Brasil tiene 29 muertes cada 100.000 habitantes.
Con el resultado del plebiscito se mantienen las condiciones establecidas el año pasado, después de la aprobación del Estatuto del Desarme, cuya última medida era el referéndum de ayer. La portación de armas en la vía pública –es decir, el transporte– de una arma sigue estando prohibido, y las licencias para la tenencia de una arma en la casa o el trabajo sólo son otorgadas por la Policía Federal.
Las fuerzas de seguridad estiman que existen aproximadamente 17 millones de armas de fuego en circulación en Brasil –casi una cada 10 personas–. Apenas 6,8 millones son legales y registradas.
El referéndum provocó un fuerte debate en la sociedad brasileña. Y si bien en líneas generales los dos grandes partidos políticos del país –el oficialista Partido de los Trabajadores y el opositor Partido Social Demócrata Brasileño– estuvieron a favor de la prohibición, así como la mayor parte de los formadores de opinión, la sociedad brasileña se pronunció en contra.
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