LOS BRASILEÑOS RECUERDAN CON EMOCIÓN A SU ÍDOLO AYRTON SENNA
El amor incondicional tomó forma esta semana durante el Gran Premio de F1 de Imola, donde especialistas y colegas le brindaron un emotivo homenaje.
Justamente ahí, en San Marino, un 1 de mayo de 1994 encontró su final en la curva de Tamburello.
Más allá de las victorias -fue vencedor de más de la cuarta parte de las 161 carreras de Fórmula 1 en que participó- Senna se destacó por un singular carisma que lo mantiene hasta hoy en lo más alto del pedestal de los héroes míticos del deporte brasileño, al lado de Pelé, Ronaldo o el legendario Garrincha.
Había estudiado administración de empresas, aunque nunca se interesó por esa actividad. Disfrutaba de deportes como el esquí acuático, el sky acuático y el tenis, pero parecía llevar en su sangre el automovilismo deportivo, que cultivaba desde los cuatros años de edad, cuando condujo por primera vez un karting.
Dueño de una importante fortuna que embolsó gracias a su habilidad en el volante, Senna se dedicaba en secreto a mantener un vasto proyecto filantrópico, que sobrevive hasta hoy, bajo la dirección de su hermana Viviane.
Algunos cronistas cuentan hoy que Senna jamás tuvo miedo, pero él mismo había confesado que esa emoción lo fascinaba. “El miedo forma parte de nuestra vida; algunos no saben cómo enfrentarlo y otros lo encaramos, no como algo negativo, sino como un sentimiento de autopreservación”, había comentado tres años antes de su muerte.
Para él, un segundo lugar era una derrota, un subcampeonato, una humillación. “Mi fuerza se basa en mi determinación, mi dedicación y mi decisión de ser el número uno, pues eso significa que soy mejor que cualquier otro”, expresó en más de una ocasión.
Su carisma contagioso iluminaba, como un toque de Midas, a quienes lo rodeaban. La desconocida modelo Adriane Galisteu, su novia a la hora de su muerte, es hoy una de las modelos y animadoras de televisión más conocidas de Brasil. Viviane Senna es una personalidad admirada y respetada en la sociedad paulista.
Lo mismo ocurrió con mecánicos y auxiliares que lo acompañaron a lo largo de su trayectoria, cuyas carreras quedaron tocadas para siempre por el privilegio de haber trabajado con Senna.
Galisteu puede ser la clave para develar el misterio de la muerte de Senna: en una biografía del campeón recientemente publicada, se afirma que antes de subir a su coche en Imola para la carrera fatal Senna se había enterado de que la modelo lo engañaba. El enojo y la desconcentración, cuentan, le habrían afectado en el mano.
Las nuevas generaciones vibran por las victorias de Rubens Barrichello las muy raras veces que la melodía triunfal suena a su llegada, pero saben que el excelente piloto de Ferrari jamás alcanzará la estatura del pequeño Ayrton.
A diez años de su muerte, hoy Brasil lo tiene más presente que nunca.
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