LOS CAMBIOS PARA ENARSA LOGRARON UNIR AP PJ Y A TODOS LOS TRANSVERSALES
Con 123 votos a favor y 80 en contra, los diputados oficialistas votaron la creación de Enarsa, la compañía estatal de energía. Fue al filo de las tres de la madrugada, luego de un debate de casi doce horas que mostró, al contrario de lo ocurrido con anteriores iniciativas del Gobierno, a los llamados “transversales kirchnerinistas” votando junto al bloque del Partido Justicialista.
Para que se convierta en ley, el proyecto de Enarsa debe ser ahora discutido en el Senado.
La Cámara alta ya lo había aprobado a mediados de octubre, porque esa fue la cámara que eligió el Gobierno para enviar su proyecto original. Pero como en la Cámara de Diputados lo modificaron, debe volver al Senado (ver En el Senado…).
A pesar de lo extenso del debate en la madrugada de ayer, éste no fue una acalorada discusión sobre política energética. Aun con la introducción de los cambios, desde su comienzo, todos los legisladores sabían cómo iba a quedar el texto que finalmente votaron porque los cambios no surgieron de la discusión en el recinto.
Las modificaciones ya se habían consensuado una semana antes, tras una reunión plenaria de comisiones donde participó el ministro de Planificación, Julio De Vido. Ese final conocido en la sesión fue el saldo de la reunión que terminó ayer.
Los partidos que votaron en contra se quedaron con sabor amargo. Los 80 votos en contra los sumaron la UCR, el ARI, el Interbloque de Provincias Unidas, que comanda el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, y el Interbloque Federal, que preside Alberto Natale. Los opositores sostuvieron que Enarsa sería creada con muchas zonas jurídicas grises. Por ejemplo: 1) El tipo de sociedad legal que representará no estaría contemplada en la ley de sociedades comerciales.
2) Con Enarsa, el Estado Nacional tendría una posición “dominante” en el mercado de hidrocarburos y de gas natural.
En cambio para el PJ —presidido por José María Diaz Bancalari— y sus aliados en la votación de la madrugada de ayer, el conocido final de esta película fue esperanzador. Es que al oficialismo, se sumaron esta vez los diputados kirchneristas, de moderada conducta obediente: Convergencia, que preside Miguel Bonasso (ayer ausente); Encuentros (que preside Juliana Marino) y la CTA, al mando de Claudio Lozano.
Aunque hubieran preferido que Enarsa fuera una sociedad estatal más que una sociedad anónima con mayoría accionaria del Estado, los kirchneristas sostuvieron que lo relevante del final conocido fue que se pudo imponer una modificación en un proyecto que el Gobierno no quería cambiar ni en una coma.
Con todo, esos retoques habrían sido supervisados y avalados por el Ministerio de Planificación, desde donde salió el proyecto de ley original.
La más relevante de las variantes introducidas por los diputados fue que Enarsa tendrá (si este texto finalmente se convierte en ley) controles de la Sigen y la Auditoría General de la Nación para cada uno de los contratos y proyectos que realice con cualquier empresa energética.
El otro retoque fue que en este texto se garantiza que siempre el Estado Nacional mantendrá el 53% del total del paquete accionario y las Provincias sumarán otro 12% (0,5% cada una). Es decir que, aunque haya nuevos accionistas o cambios en el restante paquete del 35% (que cotizará en Bolsa), Enarsa no podría tener el final que tuvo la ex YPF con su privatización durante la polémica década de los 90.
La discusión que promete encender Enarsa en el futuro no muy lejano ahora es si tendrá un marco regulatorio específico, porque en el proyecto de marco regulatorio para los servicios públicos que el Gobierno ya envió a Diputados, se deja al margen de esa discusión al sector de hidrocarburos. ¿Allí habrá también nuevos cambios?
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