LOS CHICOS ARGENTINOS, LOS MÁS AMIGUEROS Y NOCTÁMBULOS
Tres cualidades —y algunos defectos, claro— han definido el perfil de los argentinos en el mundo. El folclore nos describe como gente sociable, amistosa y de mucha vida nocturna. Pues bien: parece que las nuevas generaciones repetirán estos rasgos con fidelidad casi genética. Una encuesta realizada a chicos de entre 6 y 11 años de cinco países latinoamericanos arrojó que los bajitos criollos son los más “amigueros” y noctámbulos del continente. Invitan amigos a sus casas mucho más que los niños de naciones vecinas y estiran la noche hasta que el cansancio triunfa o el reto de los padres se pone firme.
El estudio, realizado por la consultora Markwald, Lamadrid y Asociados, relevó más de 6.000 testimonios de chicos de clase media y alta de las principales ciudades de Argentina, Colombia, Brasil, México y Chile.
En nuestro país, 1.500 niños respondieron decenas de preguntas sobre sus hábitos y costumbres, revelando que más allá de los cambios y el vértigo tecnológico algunos rasgos del “ser argentino” siguen saltando intactos de generación en generación, alimentando una histórica identidad nacional.
“Las cuestiones culturales pesan. El estudio demuestra que los chicos argentinos hacen más actividades con amigos que los de otros países y que estos vínculos tienen una importancia fundamental en la infancia. Claramente, esto tiene que ver con que los padres proponen frecuentemente este espacio de entretenimiento con otros, lo cual supone toda una cosmovisión respecto a cómo debe crecer un niño”, reflexiona la socióloga Mónica La Madrid, a cargo de la investigación que arrojó que, en Argentina, 9 de cada 10 chicos invitan amigos a sus casas, y que casi el 60% lo hace una vez por semana o más.
La cifra demora su impacto porque en nuestro país el encuentro con amigos y la invitación al hogar es un hábito casi naturalizado. Pero no es así en otros lugares. En México, Chile y Colombia, por ejemplo, esta costumbre no es tan extendida: entre el 30 y el 45%, según el país, no invitan nunca o casi nunca un amigo a jugar a sus casas. No se asuste, hay casos peores: en Nueva York casi no se festejan los cumpleaños de niños porque los invitados no van. No hay tiempo.
“En nuestra sociedad la amistad es un valor importante para los padres, algo que les importa transmitir a los hijos. Y claramente es algo cultural, porque las plazas, los jardines de infantes, las guarderías, los deportes, todo está pensado para fomentar el encuentro con pares. Es importante porque la amistad es un valor estructural, que contribuye al desarrollo psíquico del niño”, asegura la licenciada Helen Kaplun, del Centro Dos.
“Es importante facilitar los encuentros con amigos, estimular el intercambio, pero el valor de la amistad se transmite con el ejemplo. Se aprende, sobre todo, a través de la identificación. Se mama, tiene que ver con sutilezas en la conducta que el chico advierte en sus padres y repite”, apunta la licenciada Nora Fornari, investigadora del Conicet.
El estudio arroja que hay marcadas diferencias según si la madre trabaja o no. “Las que trabajan organizan más actividades con amigos. Tratan de compensar su ausencia fomentándole programas”, comenta La Madrid. De la encuesta también surge que sólo el 19% de los chicos invita a amigos del sexo opuesto, una costumbre que en los demás países es más frecuente. “Tiene que ver con la edad. Los lazos en esa etapa se arman por afinidad de intereses cotidianos, por identificación. Tienen que ver con la cercanía y con lo semejante. Se invita más al sexo opuesto cuando la diferenciación sexual no existe”, explica Kaplun.
Amigueros, sociables y ¿qué más podía faltarle a los bajitos criollos para ganarse el sello de 100% argentinos? Noctámbulos, por supuesto. Los más noctámbulos del continente, según la encuesta. En los días hábiles, un tercio de ellos mira televisión entre las 22 y las 23 horas. Y casi el 10% sigue frente a la pantalla hasta la medianoche. “Tiene que ver con un espacio familiar, porque en general miran televisión abierta. Pero en México, Chile y Colombia, los que miran tele después de las 22 no llegan al 10%”, dice La Madrid.
“Es una cuestión cultural. Es innegable que el chico necesita enmarcarse en ciertas rutinas y horarios, pero también es importante que comparta tiempo y actividades con los padres. Si trabajan todo el día la noche queda como único espacio de encuentro familiar. Los argentinos solemos acostarnos tarde y los más chicos no viven con horarios tan rígidos como en otros lugares. Es un hábito que forma parte de las costumbres del hogar, pero a la vez lo trasciende. Es algo vinculado a lo social”, señala la psicoanalista Susana Vuotto.
Desde muy pequeño, dicen los especialistas, el ser humano se integra al mundo a través del otro. Primero son los padres, luego la familia y después se suman los demás lazos sociales. “Los amigos en la infancia son fundamentales porque a través del juego con otros chicos el niño elabora las situaciones que va enfrentando y adquiere las herramientas para desenvolverse en la vida adulta. El que no estuvo habituado a estar con pares va a tener dificultades —sigue Vuotto—. Que los chicos argentinos sean amigueros es un buen dato”.
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