LOS CHOFERES ROSARINOS PIDEN POLICÍAS EN LOS COLECTIVOS
El gremio que nuclea a los choferes del transporte urbano de pasajeros (UTA) le pidió al jefe de la policía de Rosario una reunión “urgente durante esta semana” de la que también participará la Secretaría de Servicios Públicos municipal. Allí los conductores de los colectivos reclamarán presencia policial a bordo de las unidades, fundamentalmente los días en que juegan de local Nwell’s y Central y los fines de semana, cuando los jóvenes entran y salen de bailar. “Así no podemos seguir, si no hay más seguridad vamos a tener que encarar medidas de fuerza”, anticipó a Rosario/12 un chofer de la empresa Rosario Bus, que impulsó al sindicato a pedir la audiencia con el comisario José Maldonado. El intendente Miguel Lifschitz ya anticipó que se opone a que haya, permanentemente, agentes en los ómnibus por los costos que esto implicaría y por eventuales inconvenientes en los micros. “Hay que intensificar los controles en las calles”, sostuvo.
El viernes el jefe de la Unidad Regional II recibió la nota de la UTA en la que le reclamaron reunirse con él. Según pudo saber este diario el encuentro se realizará entre hoy y el miércoles. También será convocada la secretaria de Servicios Públicos, Clara García.
Allí los choferes reclamarán presencia policial en los micros durante los días en que juegan leprosos y canallas y también los fines de semana, por la noche, en el horario de ingreso y egreso a las discos, oportunidades en la son agredidos ellos y el resto del pasaje.
“Los días en los que hay partidos en Rosario no se puede manejar, los hinchas se cuelgan de cualquier lado, golpean todo el tiempo el colectivo, le roban al resto del pasaje y vienen dado vuelta”, graficó el colectivero de la empresa de Agustín Bermúdez que días atrás resolvió pedirle a la cúpula gremial el cónclave con la policía.
Según el chofer algo parecido sucede los fines de semana, durante la noche. “Suben algunas banditas incontrolables. No sabemos cómo actuar y cuando cerramos la puerta y hay algún accidente la terminamos pagando nosotros como le pasó al compañero (Luis Pablo) Ricchiardi”, señaló aludiendo al colectivero que fue condenado a dos años de prisión en suspenso y siete para conducir por poner el coche en movimiento con la puerta delantera abierta y con gente colgada. Por esa maniobra un chico de 16 años que estaba agarrado de los pasamanos de la escalerilla cayó al pavimento y murió aplastado por las ruedas del ómnibus.
Si la policía y el municipio no acceden al pedido de la UTA, los choferes analizarán qué tipo de medida de fuerza aplicarán. “Lo que está claro es que así no podemos seguir trabajando. Además es un tema recurrente, cada tres meses tenemos que pedir seguridad, aparecen los controles y después desaparecen. Estamos cansados”, agregó la fuente.
Desde el municipio no ven con buenos ojos que haya presencia policial permanente en los colectivos. Fue el propio intendente Lifschitz quien señaló días atrás que no avalaba esa posibilidad. Adujo que demandaba una importante suma de dinero y que, además podrían desatarse enfrentamientos en el interior de los micros.
Sin embargo, la línea K, gerenciada por la Sociedad del Estado Municipal para el Transporte Urbano (Semtur) circula durante la noche con un agente policial a bordo a raíz de las agresiones sufridas por los colectiveros fundamentalmente en la zona de Mendoza al 8000.
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