LOS DERECHOS HUMANOS Y UNA APUESTA POR LOS MÁS JÓVENES
Con un fuerte respaldo de las organizaciones civiles, una apuesta a concientizar a las nuevas generaciones y el objetivo de no superponerse a otros organismos oficiales, ayer se presentó la Oficina Municipal de Derechos Humanos.
Con más de 300 asistentes a la reunión de ayer al mediodía en el Salón Carrasco de la Municipalidad, autoridades, militantes sociales y centros educativos oficiales y privados –como Hijos, Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, la Daia y la Facultad de Humanidades– la nueva dependencia municipal mostró que tiene el respaldo de la comunidad. También recibió un fuerte apoyo Rubén Chababo, el titular del área que dependerá de la Secretaría de Cultura.
“Hace un año tomamos, junto con las organizaciones sociales, la decisión de generar este espacio y, si tardamos tanto en ponerla en funciones, fue porque debatimos al máximo el perfil, la competencia, la responsabilidad y las tareas que tendrá la oficina”, abrió el intendente Miguel Lifschtiz. Precisamente, el jefe comunal se encargó de remarcar que no se superpondrá con las funciones de otros organismos, como la Subsecretaría provincial de Derechos Humanos, cuyo titular –Domingo Pochettino– participó del acto de ayer.
“Entre sus objetivos estará difundir los derechos humanos e instalar su vigencia e importancia en el espacio público. Con ese propósito se organizarán cursos, seminarios y debates, y se trabajará de manera coordinada con organizaciones tanto locales como nacionales e internacionales”, resaltó. “La oficina no recibirá denuncias, dado que tal aspecto ya está cubierto por las secretarías que sobre el tema funcionan en los ámbitos nacional y provincial, por lo que su labor será fundamentalmente pedagógica, con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de proteger los derechos y garantías de todos los ciudadanos”, agregó.
Fue en ese marco donde Lifschitz, y luego a su turno Chababo, resaltaron que uno de los objetivos principales de la oficina será “contribuir de una manera creativa e innovadora a difundir el respeto fundamentar por los derechos humanos entre los más jóvenes”.
En ese sentido, el flamante director señaló que ya tienen “un cronograma de actividades educativas para colaborar en la concientización de las nuevas generaciones sobre el respeto a la libertad y al disenso, la no discriminación de las minorías, la importancia de la justicia y la necesidad de que se vele por el ejercicio pleno de esos valores fundamentales que hacen una vida digna, sobre todo entre los más carenciados, quienes son los que más necesitan una sociedad justa”.
Lifschtiz remarcó además que la nueva ofician “no creará una estructura burocrática”, ya que su labor será la de coordinar, potenciar los esfuerzos ya en marcha en distintas áreas, como en la políticas municipales que abordan las problemáticas de los niños, los jóvenes, los ancianos y los más pobres”.
En ese sentido, un punto que se buscó dejar bien en claro fue que la oficina no “empieza de cero”, sino que es como un emergente del trabajo permanente de organizaciones sociales y anteriores administraciones municipales. “No empezamos de la nada y, si decidí aceptar el cargo, fue porque comprendí que en Rosario hay un intento en serio de hacer más justa y democrática la ciudad y porque el objetivo es trabajar de manera coordinada con las organizaciones sociales”, resaltó Chababo.
El Museo de la Memoria, para julio de 2006
La presentación pública de ayer de la Oficina de Derechos Humanos, con las organizaciones sociales copando el Salón Carrasco del Palacio de los Leones, se convirtió en la tribuna ideal para que el gobierno local anunciara que en julio de 2006 comenzará a funcionar el Museo de la Memoria en la esquina de Córdoba y Moreno, donde estuvo la sede del Segundo Cuerpo de Ejército.
Así lo señalaron ayer el intendente Miguel Lifschitz y Rubén Chababo, el flamante titular de la nueva oficina municipal y director del Museo.
“Estamos pagando mensualmente las cuotas a los propietarios y para fin de año ya tendremos la propiedad del inmueble”, señaló el jefe comunal. La expropiación le cuesta al municipio unos 8 millones de pesos. ¿Qué pasa con los locatarios que tienen un bar hoy en el inmueble?, preguntó El Ciudadano al intendente. “Hay conversaciones, pero en nada obstaculizan que nosotros dispongamos del predio”, respondió Lifschtiz.
En su mensaje al Concejo a principios de este año, el jefe comunal puso entre sus objetivos lograr que este año el edificio pase a manos del Estado municipal para la construcción de un museo de la memoria, que recuerde las múltiples violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar. Por su parte Chababo, agregó que “ya está trabajando un equipo interdisciplinario de especialistas para el armado del museo”.
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