"LOS DESASTRES SON PROBLEMAS DE DESARROLLO NO RESUELTO"
“Al riesgo podemos resumirlo en una fórmula: amenaza por vulnerabilidad, y esta última refiere al estado en que se encuentra la sociedad o el grupo social para hacer frente a esa amenaza”, indicó la Dra. Hilda Herzer, quien se encuentra dictando un curso sobre Gestión de Riesgo en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (Fich) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en el marco de la Maestría en Gestión Ambiental.
El mencionado curso ha surgido a partir de la necesidad de conformar un espacio académico generador de diálogo interdisciplinario en la problemática. Al preguntarle a la investigadora en qué momento una situación puede identificarse como desastre sostuvo: “Cuando impacta sobre la sociedad y ésta no tiene condiciones para poder reponerse por sí sola a la situación que está enfrentando, de manera que necesita una asistencia externa y todo tipo de ayuda.
“Nosotros estamos haciendo un trabajo en la ciudad de Pergamino debido a que esa localidad, en 1995, padeció una inundación brutal; aproximadamente el 70 % de la ciudad quedó bajo agua. Nosotros reconstruimos el proceso. Luego de una reconstrucción histórica, encontramos 117 procesos de inundación en ochenta años de vida de la localidad. La gente estaba perpleja y este ejercicio sirvió para que comenzaran a recuperar su memoria, la memoria histórica. Para que haya un gran desastre tiene que haber una sucesión de pequeños y medianos”, añadió la experta.
-Usted mencionó una fórmula para conceptuar el riesgo: amenaza por vulnerabilidad. ¿Cómo entiende la amenaza?-La amenaza básicamente es el “fenómeno gatillador”, que puede ser natural o socio-natural. Una amenaza natural es un huracán o una creciente, pero la concatenación de amenazas puede derivar en un desastre. Por ejemplo, un huracán y la posterior ruptura de los diques generan la inundación en un grupo de barrios de la ciudad, lo cual produce un desastre. Pero el “fenómeno gatillador” tiene escasa importancia en el desastre; lo que sí es fundamental es el estado de vulnerabilidad o debilidad en el que se encuentra la sociedad y que presentan los grupos sociales que van a ser los receptores de esa amenaza.En el caso de la inundación acontecida en el año 2003 en la ciudad de Santa Fe, se trató de una amenaza socio-natural: fueron lluvias o precipitaciones, la creciente de río Salado y también toda una serie de causales que aparecieron después, que son tan importantes o más importantes que las primeras para haber detonado el desastre que se generó en la sociedad. -La amenaza como la vulnerabilidad, ¿son predecibles?-Por supuesto, y la vulnerabilidad es mucho más predecible que la amenaza, porque sabemos perfectamente quiénes son los que viven en barrios bajos, como por ejemplo, en Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Santa Fe; en qué condiciones viven; cuál es su situación, no sólo económica, sino también de salud. Podemos conocer sus perfiles, su edad, de manera de poder detectar cuáles son las características que los hacen vulnerables y quiénes lo son más, para poder generar planes acordes.Existen políticas estructurales y no estructurales para hacer de Santa Fe un sitio relativamente seguro, como cualquier otra ciudad del mundo. -Y un ejemplo de políticas no estructurales…-Normas urbanas que indiquen dónde no debe asentarse población. Por ejemplo, buena parte de las zonas del conurbano bonaerense que se inundan son zonas muy bajas, cuyos loteos en realidad estaban prohibidos porque se hallaban bajo la cota. Lo que supone que son tierras inundables. Si la gente no tiene acceso a loteos relativamente económicos, en lugares que no se inundan, evidentemente busca asentarse donde pueda. Y el donde pueda es donde hay terrenos libres, que son justamente las áreas inundables.La legislación de los últimos gobiernos de la provincia de Buenos Aires ha ido generando una serie de planes de regularización dominial de tierras a favor de quienes ahí están asentados. O sea que, por un lado, hay una política a favor de los sectores populares en el sentido de facilitarles la titularización de su situación de dominio; pero, por el otro, se facilita la regularización dominial en zonas inundables.En Santa Fe, por ejemplo, las viviendas del padre Rosso son núcleos habitacionales que se han construido en terrenos bajo la cota, y por ello recurrentemente se inundan. La obra del padre Rosso me parece extraordinaria, pero ahí está la contrafaz del proyecto de Los sin Techo. Pregunto, ¿no puede haber una colaboración entre gobierno provincial, gobierno municipal y la obra del padre Rosso para reasentar esa población en zonas no inundables?Lo que ocurre es que hay una especulación con el suelo vacante y, por lo tanto, no existe suelo vacío, que no esté en uso, que tenga un precio aceptable para la población de bajos ingresos. Entonces, los sectores populares o de escasos recursos no tienen alternativas y la única solución que vislumbran es asentarse en terrenos bajo la cota.En la literatura académica siempre se dice que los desastres son problemas de desarrollo no resueltos. Justamente a eso apuntamos. Algunos dirán que es un pensamiento utópico. Me pregunto, ¿es utópico resolver los desastres, es decir, intentar mitigarlos a través del desarrollo? Hay que orquestar un conjunto de medidas. La necesidad de vivienda, de trabajo, de educación.
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