LOS DESOCUPADOS PREFIEREN LA PLATA PARA NO BENEFICIAR SÓLO A LOS HIPERMERCADOS
El gobierno nacional implementará en los próximos días el sistema de tarjeta de débito para la liquidación por parte del estado de los subsidios a la pobreza conocidos como Plan Jefas y Jefes de Hogar. Sin embargo el proyecto no fue recibido de la mejor forma en esta ciudad. Rosario/12 consultó a los actores involucrados en esta situación sobre las consecuencias que acarearían para los distintos barrios esta modificación en el pago de los planes, teniendo en cuenta que en Rosario existen 65 mil beneficiarios de este subsidio, lo que implica que mensualmente circulan aproximadamente 10 millones de pesos en los barrios periféricos.
Desde la perspectiva de Julio López, referente de la organización piquetero Barrios de Pie, el problema sería que el dinero dejaría de circular en el barrio. “Hay que entender que en los barrios periféricos ningún comercio tiene la tecnología necesaria como para poder ser receptor de nuestras compras con tarjetas, por lo tanto va haber que ir a los hipermercados”, explicó.
“Con los planes hemos desarrollado distintos emprendimientos, ¿alguien se imagina que instalemos posnets en las huertas comunitarias para poder vendernos entre nosotros?, el costo de esta tecnología se comería a la por sí escasa rentabilidad de estos emprendimientos, esto termina siendo funcional a la concentración económica, porque con el estímulo de una quita del IVA terminamos creando nuevos clientes para los bancos y los grandes supermercados y terminamos vaciando a los barrios”, agregó.
Por su parte Luciano Orellano, dirigente de la Corriente Clasista y Combativa también está en desacuerdo con la iniciativa nacional. “Primero porque este es un negoción para los bancos, segundo quieren que no compremos en los barrios y los vaciemos y vayamos a los supermercados, porque los comercios chicos no tienen tecnología, se nos termina el único crédito con el cual contamos que es la libreta del almacenero, además el compañero quiere tener la plata en la mano. Con este método van a alimentar el clientelismo político, hay que imaginarse una esquina donde el puntero político le pida las tarjetas y los códigos a los desocupados para ir él mismo a retirar plata del cajero. En la actualidad el trámite es personal con el documento en la mano, esto de la tarjeta es un negocio para algunos vivos”, razonó.
En tanto, Juan Carlos Bernasconi, militante del Movimiento Sin Trabajo, sostiene que “para empezar 150 pesos son una miseria y no hay familia que pueda sobrevivir con esa plata, aparte quieren transformar esa miseria en un negociado para los bancos”. Y narró una anécdota personal: “Esto me hace acordar a mis tiempos de metalúrgico cuando en la fábrica de presidente Roca y Seguí nos pagaban con un cheque y de la propia caja de la metalúrgica nos mandaban a cambiarlo a un prestamista que era el hermano del dueño de la fábrica”.
La visión de Juan Carlos Rodríguez de la Federación Tierra y Vivienda, es otra: “Lo vemos bien, por empezar con este sistema se resolverían algunos de los problemas que han tenido algunos compañeros que no recibían la plata porque el Nuevo Banco de Santa Fe recibía los fondos y después no le liquidaban el dinero al compañero, por otro lado vamos a comprar productos más baratos a partir de la rebaja del IVA; la otra ventaja es que vamos a poder usar la tarjeta para viajar en ómnibus gratis, el problema que se presenta es para los pequeños comercios que no tienen posnets, también se dificulta la venta de los productos de nuestros emprendimientos, una fábrica de jeans, la fábrica de trapos de pisos y rejillas y la producción de huevos de codornices”.
De todas maneras, entiende que “alguna solución para esto tiene que aparecer, aparte va a ser muy difícil que la gente se acostumbre a usar tarjeta porque se siente más segura usando billetes”.
Desde el Centro Unión de Almaceneros, su presidente Juan Milito, señaló que para su sector “la aplicación de esta medida sería terrible, porque el costo que le provocaría a los comercios chicos de los barrios periféricos incluiría el costo mensual de la tenencia del posnet que está entre 90 y 100 pesos mensuales, a eso hay que incorporarle la comisión del 3% que cobran los bancos y una retención adelantada de IVA Ingresos Brutos y Ganancias del 9%, después viene el abono telefónico que está en 40 pesos aproximadamente y si no se tiene una línea telefónica hay que comprarla, son otros 250 pesos”.
“En la ciudad de Rosario hay 6000 comercios de nuestro rubro, de los cuales sólo el 25% factura por encima de 30 mil pesos mensuales, después hay otra franja del 25% que factura entre 12 mil y 30 mil pesos mensuales y el 50% restante factura de 12 mil pesos para abajo. La rentabilidad bruta que tiene una granja es del 18%, de allí hay que restar alquiler, impuestos servicios, personal y otros elementos varios, sumarle el costo del posnet sería tremendo, recordemos que las granjas chicas están ubicadas en los barrios periféricos donde los planes jefas y jefes conforman uno de los motores más dinámicos de las economías de los barrios”, puntualizó.
Silvina Serenelli, del Colegio de Farmacéuticos, dijo que no tenía información al respecto de la aplicación de esta nueva metodología, pero admitió que “la proliferación de las tarjetas de débitos en los barrios periféricos no puede ser absorbida allí porque el costo del soporte tecnológico no lo puede asumir un farmacia de barrio porque es muy caro, en muchos casos las farmacias, producto de la crisis social, deben trabajar con fiado igual que los almacenes, por lo tanto si avanza el uso de las tarjetas muchas compras se van a desplazar al centro de la ciudad”.
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