LOS ESTUDIANTES PROFUNDIZAN LA BATALLA CONTRA EL CONTRATO LABORAL
Mañana será un día clave para los franceses. Los estudiantes y sindicalistas mostrarán en las calles su poder de convocatoria para la huelga general anunciada para el martes luego de endurecer su posición y pedir la renuncia del primer ministro Dominique De Villepin, el principal impulsor del controvertido contrato laboral que no despierta más que rechazo entre los universitarios.
La decisión es un signo de la radicalización del movimiento estudiantil ante la inflexibilidad del gobierno para retirar el CPE e iniciar una negociación que destrabe la crisis. La amenaza de nuevos brotes de violencia está latente: 15 universidades continúan ocupadas y 42 tienen perturbadas sus actividades, según datos difundidos por el ministerio de Educación. La huelga afectará los servicios ferroviarios, el transporte aéreo y el público -metro y autobús- de más de 70 ciudades de todo el país, con París a la cabeza.
Los responsables políticos y sindicales consideran crucial la jornada de mañana, la primera de huelgas pero la cuarta de manifestaciones masivas desde hace ocho semanas. La salida al conflicto parece cada vez más lejano ante el estrecho margen de negociación entre ambas partes que no dan en brazo a torcer: los estudiantes rechazan el diálogo si no se retira el CPE mientras que el ministro De Villepin se mantiene intransigente y su posición en el gobierno está en la cuerda floja.
En medio de fuertes críticas a De Villepin, una nueva figura apareció en la crisis. Es la ministra de Defensa, Michele Alliot Marie, que los anánilstas políticos ven como sucesora de Dominique de Villepin si la situación del premier se erosiona aún más. El presidente Chirac le habría informado que es la candidata a premier de recambio y que estuviera preparada. Sucede que la decisión de De Villepin amenaza arrastrar a todo el gobierno, entre ellos, al ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, candidato a las elecciones presidenciales del próximo año.
La prensa francesa ocupa sus tapas, extensas páginas, y debates sobre el polémico contrato laboral destinado a los menores de 26 años que prevé el despido sin justificación durante dos años. Para el diario conservador Le Figaro, Villepin hace frente a una semana “de todo o nada”, mientras que para Libération (izquierda), la “apuesta” de Villepin se basa en los acontecimientos del martes y “la dificultad del movimiento sindical y estudiantil en capitalizar sus logros”. En su edición online, Le Monde destinó una edición especial a “la batalla del CPE”.
Lo cierto es que ante este clima de tensión podría haber violencia en la marcha del mañana y tratarán de evitarla, con dispositivos de seguridad no solo policial sino también sindical.
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