LOS ESTUDIANTES SE ENDURECEN: PIDEN LA RENUNCIA DEL GOBIERNO FRANCÉS
Los estudiantes rompieron el tabú de la crisis. Antes de la huelga general que paralizará el país el martes, la Coordinació Nacional de Estudiantes pidió ayer la renuncia del gobierno por la conducción del drama del contrato del primer empleo en Francia.
En un comunicado conocido ayer, tras una reunión de 500 delegados de 86 establecimientos en Aix en Provence, la Coordinación Estudiantil —estructura paralela a los sindicatos de estudiantes— no sólo solicitó la dimisión del premier Dominique de Villepin. Llamó a organizar el 30 de marzo “acciones de bloqueo de estaciones y de rutas”. Si el gobierno no cede, llama a una huelga general para el próximo 4 de abril junto a los sindicatos.
“El gobierno ha elegido la opción de pudrir el movimiento, y la provocación. La jornada del 28 de marzo será un momento decisivo en nuestra lucha. Si no cede, nosotros llamaremos a la huelga para el 4 de abril”, advirtió la Coordinación. La decisión es un signo de la radicalización del movimiento estudiantil ante la inflexibilidad del gobierno para retirar el CPE e iniciar una negociación que destrabe la crisis.
Según el ministerio de Educación, 15 universidades continúan ocupadas y 42 tienen perturbadas sus actividades. Los exámenes de fin de curso ya están amenazados por las ocupaciones y la falta de clases, en un conflicto que ingresa en su octava semana.
El primer ministro Dominique de Villepin fue recibido por el presidente Jacques Chirac junto a Jean Louis Borloo, el ministro de la Cohesión Social y el ministro de Trabajo, Gerard Larcher para discutir la crisis. Chirac había excluido el viernes toda posibilidad de retirar el CPE pero estaba dispuesto a negociar las “modalidades”.
Poco después, los sindicatos advertían que no se volverían a reunir con el primer ministro si no retiraba el polémico CPE: el contrato para los jóvenes menores de 26 años, que pueden ser despedidos sin motivo dentro de los dos años.
“Nosotros no volveremos a ver al primer ministro para discutir las modalidades de aplicación del CPE. Levantar el CPE es admitir que no tiene lugar en la legislación francesa”, advirtió el secretario general de la CGT, Bernard Thibault.
La reunión con los sindicalistas y el primer ministro fue un fracaso el viernes y no hubo más contactos durante el fin de semana.
“No es normal que nosotros estemos en esta situación. No es porque el primer ministro ha hecho un error. Más que un error, él debe aceptar que el país se degrada en esta situación”, dijo el secretario de la CGT. Fuerza Obrera propone extender la huelga si en la noche del 28 de marzo el primer ministro no retira el CPE.
En medio de fuertes críticas a De Villepin , acusaciones de autismo y de ser el Nerón francés, una nueva figura apareció en la crisis. La ministra de Defensa, Michele Alliot Marie, que la prensa francesa ve como sucesora de Dominique de Villepin si la situación del premier se erosiona aún más.
El presidente Chirac le habría informado que es la candidata a premier de recambio y que estuviera preparada.
Alliot Marie ha excluido un retiro del CPE como legislación. “Nosotros tenemos instituciones. Son ellas la base de la república. Yo creo que debemos saber respetar la ley”, aseguro. Y propuso la apertura de negociaciones con todas las partes, incluido el MEDEF, que reúne a los patrones e industriales franceses.
Con la rebelión social cada día más amenazante, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, se inquieta por su futuro político como candidato presidencial y de una eventual crisis en los suburbios como consecuencia del CPE.
“La crisis del CPE no es una buena cuestión para el partido. Pero Nicolas Sarkozy no piensa en irse del gobierno. Uno no abandona su país, el Estado, cuando hay problemas. Para irse del gobierno debe haber desacuerdos profundos. Hay una diferencia de acercamiento al método. Se deben detener las reformas concebidas en gabinetes ministeriales, sin debate, sin concertación”, advirtió Patrick Devedjian, consejero político de Sarkozy.
El viernes el centro de St Denis quedo destruído por los saqueos de los “casseurs” o rompedores en pleno mediodía. Robaron, asaltaron negocios , pegaron a los transeúntes, se llevaron computadores, televisores, celulares, DVD y todo lo que encontraron a su paso. Algunos saqueadores no tenían ni siquiera 13 años. El miedo de Sarkozy es que esta “nueva violencia” se expanda y se copie, a lo largo de los suburbios.
El y los sindicalistas coinciden: podría haber violencia en la marcha del martes y tratan de evitarla, con dispositivos de seguridad policiales y sindicales.
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