LOS ESTUDIANTES TOMARON DERECHO Y EXIGIERON LA RENUNCIA DEL DECANO
Al grito de “se va a acabar, se va a acabar, los acomodos de papá” la asamblea de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario decidió hacer una toma simbólica de esa casa de estudios -ya que hoy habrá clases normalmente-, reclamó el fin de todas las restricciones al ingreso y al cursado, y exigió la renuncia del decano Ricardo Silberstein.
El tráfico de influencias en Derecho encontró a los estudiantes unidos en sus demandas al punto de que todas las mociones fueron votadas por mayoría absoluta.
De la asamblea participaron no solamente las agrupaciones estudiantiles, excepto Convergencia -aliada a Silberstein- sino una gran cantidad de alumnos independientes. Y si bien al comienzo un puñado de militantes hizo uso de la palabra, con el correr de las tres horas que duró el cónclave se amontonaron más de 500 personas en el patio de la facultad.
La discusión corrió por los cánones normales de toda asamblea, con duras imputaciones a las autoridades involucradas en el affaire, hasta que el propio decano pasó por uno de los pasillos de la facultad en dirección a una reunión del claustro docente. Fue un momento de gran tensión ya que luego de lanzar epítetos de la talla de “corrupto” y “ladrón”, algunos estudiantes pretendieron “ir a buscar” a Silberstein para hacerle escuchar sus quejas. No obstante, una comisión de alumnos fue a solicitarle al decano que no realice una asamblea interclaustros el viernes próximo, día de un paro determinado por la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu), sino el martes.
Tras una interminable lista de oradores, los estudiantes decidieron, entre otras cosas, solicitar la derogación de las normas que reglan el mérito académico, el cupo, el ingreso y la carga horaria, todos preceptos tachados de “restrictivos” por los futuros abogados.
Además exigieron la renuncia del decano Silberstein, la del subsecretario académico Emiliano Díaz y la del secretario de Asuntos Estudiantiles Marcelo Marchionatti. En tanto, muchos argumentaron que todas las autoridades de la casa deberían dimitir “porque es una gestión corrupta”.
Los alumnos pidieron también sanciones para Alejandra Silberstein, adjudicataria de los beneficios malhabidos, y la creación de una comisión investigadora para aclarar el asunto. Simultáneamente resolvieron la toma del decanato y luego de la propia facultad con la intención de provocar “un gesto político”. Aclararon que la toma era nocturna y que no impedirá el normal desarrollo de las clases. Es más, querían que hubiese alumnos en los cursos para anoticiarlos de las decisiones de la asamblea.
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