LOS EXÁMENES ORALES GENERAN ALTERACIONES EN EL ORGANISMO
Angustia, resfríos, problemas gastrointestinales, dolor de cabeza, alternaciones hormonales, dificultad para dormir y fiebre son los síntomas que sufren los estudiantes al aproximarse la fecha de los exámenes orales. Llegado el momento algunos se anulan, otros tienen dificultades para expresar los conceptos y la mayoría demuestra un rendimiento inferior al que obtienen en los parciales o finales escritos. Estas manifestaciones son el signo visible de un ataque silencioso al organismo. “Antes y después de rendir se observa una disminución de las defensas y de los glóbulos rojos y lo más preocupante son las alteraciones de la hormona cortisol, que cuando es producida en exceso destruye neuronas e inhibe la producción de nuevas células madre”, comentó el Doctor en Medicina Osvaldo Panza Doliani.
Las conclusiones surgen de una investigación realizada por docentes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), impulsados por la ONG Crecer sin Violencia. El trabajo titulado “Cambios orgánicos asociados con el temor durante las evaluaciones en la universidad” refleja los resultados de los estudios clínicos realizados a 100 alumnos, 15 días antes de someterse a un examen oral y final. El hemograma, la medición del ritmo cardíaco y respiratorio y el chequeo integral de salud se practicó también el día de rendir y 15 días después y “hay variables que siguen estando alteradas”. Una de las consecuencias más graves que produce este miedo a los exámenes es la destrucción de neuronas.
“El organismo tiene que responder obligadamente ante cualquier circunstancia de agrado o desagrado y cuando la persona se siente vulnerada empiezan las enfermedades que no perdonan nada. De los cabellos hasta los pies se afecta todo: corazón, pulmón, músculos, defensas y hormonas”, sostuvo Panza Doliani.
CONTEMPLAR AL ALUMNO
La investigación realiza por profesores de la UNL es una señal de alerta al modo de enseñanza-aprendizaje que se da en la universidad.
Los alumnos que se sometieron a los estudios tienen un grupo familiar y de amigos que los contienen, no están medicados ni consumen tranquilizantes, eligen la materia que van a rendir y sólo lo hacen de a una a la vez. Esta situación casi ideal no los vuelve inmune y el organismo da cuenta de ello.
Repensar las prácticas pedagógicas parece ser la clave para que los alumnos lleguen al examen oral preparados, pero no angustiados. “Hay que considerar muy concretamente el aspecto administrativo. Es decir, ordenar los exámenes para que los alumnos no estén sometidos en el mismo día o en días sucesivos a distintas materias, revisar la forma de evaluar porque no se obtienen los mismos resultados que en una evaluación escrita y ayudarlos a estudiar”, manifestó Panza Doliani.
A la hora de rendir, otro factor que repercute en forma adversa en los resultados de los exámenes es el hecho de que los alumnos no asumen como práctica el estudiar día a día. El hecho de preparar la materia a último momento y la angustia que genera el parcial o final sólo deriva en un resultado: los estudiantes no alcanzan a apropiarse de los contenidos.
Acompañar a los alumnos durante la materia, considerando sus tiempos de aprendizaje y sus necesidades, es la clave para que las consecuencias pre y pos examen oral no generen tanto impacto en el organismo.
“En mis cátedras les explico la materia y antes del examen hago un taller donde el tema es manejado absolutamente por ellos y todas las dudas quedan aclaradas las dudas. Quienes aceptan estas instancias van con menos dificultad y temor al examen. De esta manera, se convierte en una instancia más del aprendizaje y el estrés disminuye en forma notable. En definitiva, los alumnos deben saber que el examen oral es un momento más de encuentro”, explicó Panza Doliani.
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