Los familiares de víctimas de la AMIA piden una audiencia al Papa
El Vaticano no confirmó la fecha, pero publicó una entrevista que le hicieron a Burstein.
En medio de una cobertura del caso Nisman estrictamente noticiosa, discreta y aséptica, L’ Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede, publicó anteayer una larga entrevista a Sergio Burstein, dirigente de la Asociación 18J Sobrevivientes, Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA.
En una nota titulada “Justicia fallida”, Burstein reafirmó ante el diario del Vaticano el pedido de justicia por el atentado a la mutual judía, el peor acto terrorista jamás registrado en territorio argentino, ocurrido hace 21 años y aún impune, y por la reciente muerte del fiscal Alberto Nisman.
Consternado por este último hecho, Burstein, junto a otros grupos de familiares de la AMIA, pidió una audiencia privada con el Santo Padre, según confirmó a La Nación el embajador argentino ante la Santa Sede, Eduardo Valdés. La respuesta al pedido debería llegar la semana próxima.
“Tenemos la necesidad de volver a verlo y compartir con él la inquietud de estos días para encontrar en sus palabras la tranquilidad que necesitamos para nuestra lucha”, dijo Burstein a L’Osservatore Romano, al recordar cuando, junto a otros familiares y víctimas de la AMIA, fue recibido en audiencia por Francisco en julio de 2013. “En esa oportunidad el Papa nos expresó su deseo de justicia, nos tocó el corazón y trajo alivio y consuelo a nuestras almas heridas”, indicó el dirigente judío, que aseguró que “en estos feos días” pensó mucho en ese encuentro.
“Él es de Buenos Aires, conoce la psicología de los habitantes de esta ciudad mejor que cualquiera y nos dijo que «Buenos Aires es una ciudad que necesita llorar, que todavía no había llorado lo suficiente». Y es justamente así. Tenemos la memoria corta y nos olvidamos demasiado rápido de nuestra historia. Él con su cercanía y su oración para todas las víctimas nos donó la serenidad que tanto nos falta”, evocó.
Burnstein, que en el atentado del 18 de julio de 1994 perdió a su mujer y madre de dos hijos, Rita Worona, en la entrevista al diario del Vaticano reconoció que le es difícil hablar, no sólo por la conmoción del recuerdo, sino por el peso de veinte años buscando la verdad. “Tengo que entender, es mi deber”, dijo. Y no ocultó que el caso Nisman creó aún más una sensación de desamparo en el país. “No hay duda de que la falta de verdad despierta una profunda desconfianza y termina por dañar el tejido social argentino”, sentenció. “La única certeza es la necesidad de una investigación transparente y eficaz sobre los hechos de 1994 y sobre la muerte de Nisman”, agregó.
Más allá del deseo de volver a tener una audiencia con el Papa esbozado por Burnstein, familiares de víctimas de la AMIA, así como voceros de instituciones de la comunidad judía y allegados a Bergoglio en Buenos Aires consultados por La Nación, aseguraron no tener noticias al respecto.
En otro orden, el diario La Stampa, de Turín, publicó ayer un artículo que dio cuenta de la denuncias realizadas últimamente por el legislador porteño y amigo del Papa Gustavo Vera contra los servicios secretos argentinos, implicados en el caso Nisman, que para él también espiaron al entonces cardenal primado de la Argentina.
En un artículo fechado en Buenos Aires titulado “También Bergoglio era espiado por el agente del caso Nisman”, La Stampa consignó que según Vera el ex arzobispo de Buenos Aires terminó en la red de Antonio Stiuso porque se había enemistado con un colega de él, también socio en asuntos ilegales, Raúl Martins. “El ex agente Martins fue acusado por la hija de poseer una red de burdeles que va de la Argentina a México. Bergoglio protegió a la hija del intento de homicidio que sufrió después de la denuncia y Stiuso lo puso en la lista negra”, escribió el diario de Turín.
“Solía ir a visitar a Francisco a la arquidiócesis y él prendía la radio para molestar a las escuchas”, contó Vera, titular de la Fundación La Alameda, que lucha contra la trata de personas.
Una entidad del Episcopado apoya la marcha
La Comisión Nacional de Justicia y Paz, que depende de la Comisión Episcopal Argentina, anunció que participará de la manifestación del silencio que se realizará el próximo miércoles, cuando se cumpla un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman.
Integrada por laicos y asesorada por monseñor Jorge Lozano, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, la comisión señaló en un comunicado que adhiere a la manifestación convocada por los fiscales “en el entendimiento de que se trata de un acto no partidario, de hondo sentido y valor republicano”.
Según señaló la agencia DyN, el organismo eclesiástico que preside Gabriel Castelli pidió “no buscarle dobles lecturas o interpretaciones a esta adhesión de los laicos católicos” a la marcha que tendrá su epicentro en Plaza de Mayo.
Fuente: La Nación
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