LOS FESTEJOS DEL 25 DE MAYO COPARON AYER LA PLAZA DE MAYO
Un inesperado buen tiempo ayudó ayer para los festejos organizados por el Gobierno en el Día de la Patria. El 25 se abrió con los festejos tradicionales, que terminaron con el ya habitual paseo de Néstor Kirchner entre sus simpatizantes. Y después la fiesta se quedó en la Plaza de Mayo, donde una gran cantidad de gente presencia el recital organizado por el Gobierno.
El Presidente, que no tomó el tradicional chocolate, recibió por la mañana en el Salón Sur de la Casa de Gobierno el saludo de funcionarios del cuerpo diplomático.
Después se trasladó al Salón Blanco. Allí, saludó junto a su esposa a los integrantes del Gabinete nacional y diferentes políticos. Recibió el saludo de los ministros y secretarios de Estado; del vicepresidente, Daniel Scioli y su esposa, Karina Rabolini; del ex presidente Raúl Alfonsín; las autoridades de las Fuerzas Armadas; el titular de la Corte Suprema de Justicia, Enrique Petracchi y otros miembros del cuerpo.
También se presentaron las autoridades legislativas, encabezadas por Scioli, como titular del Senado, y Eduardo Camaño, de la Cámara de Diputados.
Después caminó hacia la Catedral Metropolitana. Allí presenció junto a su esposa, la senadora Cristina Fernández, al solemne Tedéum. Antes, escuchó la homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio (ver nota aparte).
Al término de la ceremonia, Kirchner salió de la Catedral. En una escena que ya es parte de la habitualidad, el Presidente burló a su custodia y se paseó entre sus simpatizantes.
Ahora el festejo está en la Plaza de Mayo, con una importante convocatoria al festival que organizó el Gobierno. Más de 60 mil personas, según la agencia DyN, acudieron al lugar. Los organizadores hablan de 120 mil espectadores. Ya actuaron Piñón Fijo, Juan Carlos Baglietto, Maximiliano Guerra, Julia Zenko, Litto Nebbia, Víctor Heredia y la murga uruguaya Falta y Resto. Y más tarde participarán Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute y Charly García (que cerrará el acto con su versión del himno).
EL SHOW DE LA PLAZA
En el final, el grito fue uno solo: “Argentina, Argentina”. Charly García acababa de ponerle el moño al acto con su versión rockera del Himno Nacional, que hizo que la multitud reunida en la Plaza de Mayo para festejar el Día de la Patria jurara, a los gritos, “con gloria morir”.
Esos fueron los últimos minutos del festival artístico que organizó el Gobierno para conmemorar el 194° aniversario de la Revolución de Mayo, en 1810, el mismo día en que Néstor Kirchner festejaba su primer año en la Casa Rosada.
La fiesta congregó, desde poco antes del mediodía y hasta las 18.30, a más de 120.000 de personas, según cálculos oficiales, la mayoría con su escarapela en la solapa.
Por los dos escenarios -ubicado uno frente a la Casa Rosada y otro frente al Cabildo- pasaron Piñón Fijo, Ignacio Copani, Omar Mollo, el trío Vitale-Baraj-González, Julia Zenko, el bailarín Maximiliano Guerra, Lito Nebbia, Juan Carlos Baglietto, la murga uruguaya Falta y Resto, Los Super Ratones, Víctor Heredia, el filipino-español Luis Aute, el cubano Silvio Rodríguez y Charly García, entre otros.
En un día pleno de emociones, el momento cúlmine fue el cierre de García, que subió al escenario con un traje blanco con rayas celestes y un sombrero negro. Antes, los más aplaudidos habían sido Piñón Fijo, Aute y Rodríguez. Durante 45 minutos, el cubano repasó algunas de sus canciones más conocidas, como “Playa Girón” y “Oleo de mujer con sombrero”.
“Cuba, Cuba, Cuba, el pueblo te saluda”, corearon unos jóvenes bajo la lluvia, agolpados contra las vallas. Fuera de eso, la fiesta casi no había tenido connotaciones políticas. Nadie parecía estar ahí para festejar el primer aniversario de gobierno kirchnerista.
A medida que pasaban las horas, la composición de la concurrencia iba variando. Desde los chicos que al mediodía imitaron en masa la coreografía “Chu-chu-ua” del payaso cordobés, hasta los jóvenes, que ya entrada la tarde se sumaron para escuchar a Silvio y a Charly.
Concurrencia variada
Había también familias que aprovecharon para hacer un picnic mientras duró el sol (entre las 13 y las 16.30), piqueteros con pecheras identificatorias, turistas entusiasmados por la posibilidad de ver un paisaje no habitual, jubilados acostumbrados a participar de cada 25 de Mayo.
Los militantes de partidos de izquierda -muchos con banderas de Cuba, de Venezuela y de la Argentina, con el rostro del Che Guevara estampado-, los veteranos de la Guerra de Malvinas que acampan desde hace 12 días en la plaza y las decenas de vendedores ambulantes que hicieron del feriado un día muy lucrativo completaron el panorama.
Según los organizadores, en total hubo 200.000 personas. Para la policía, la concurrencia máxima fue de 120.000 asistentes. En cualquier caso, la continua renovación del público a lo largo de toda la jornada probablemente haya permitido que aún más gente participara de la fiesta popular.
No todos estaban allí por las mismas razones. Camilo y Gladys llevaron a su nieta Johanna -que lamentó haber llegado unos minutos después de la actuación de Piñón Fijo- para que conozca un poco más del 25 de Mayo. “También para nosotros es el primer acto al que venimos”, dijo la mujer, sorprendida y satisfecha porque no tuvo que pagar el tren que se tomó en Morón. Varias líneas de trenes y de subte permitieron a sus pasajeros viajar gratuitamente hasta el acto.
Fabio y Paula, en cambio, tenían como primer objetivo el recital: él fue por Silvio Rodríguez, ella por Charly García, los dos artistas más aclamados por el público adulto. “Me gusta esto de venir a la plaza y ver cómo se junta tanta gente”, dijo el joven, mientras le cebaba mate a su novia, que comía pastelitos.
La guitarra de Charly
Luego de hacer vibrar con su versión del Himno Nacional a la multitud, Charly García cerró su actuación de un modo particular: a los golpes, destrozó su guitarra contra el suelo del escenario. Era su instrumento preferido, una Parker roja y blanca, valuada en 1500 dólares. En los camarines, otro de los músicos se interesó por el singular cierre y le preguntó por qué lo había hecho. “Porque estaba muy contento”, explicó García.
Este contenido no está abierto a comentarios

