LOS GALPONES SEGUIRÁN VACÍOS
Dos años y medio después de haberse lanzado, la licitación para reconvertir cuatro galpones en la zona del Parque a la Bandera será declarada desierta por la Municipalidad. La medida se adoptará ante la negativa del municipio de avalar cambios urbanísticos del proyecto original y modificaciones jurídicas en la razón social del oferente que estaba en carrera, la constructora porteña CCI, que tenía proyectado invertir cerca de 30 millones de pesos. Con esto el gobierno municipal busca evitar inconvenientes como los registrados en el Complejo Puerto España, polémica que llegó a la Justicia y que arrastró a dos funcionarios. Tras el fracaso de este proceso, el Departamento Ejecutivo pretende ahora iniciar uno nuevo en los próximos meses para montar allí locales gastronómicos, oficinas y emprendimientos culturales.
Desde su lanzamiento, durante la intendencia de Hermes Binner, se había presentado a esta iniciativa como una transformación de la ribera central de la ciudad. Fue tras una larga saga burocrática que incluyó el traspaso de las tierras desde la Nación al municipio y después de que el Concejo Municipal aprobara los usos permitidos.
De acuerdo a lo aprobado en el 2002 por los concejales, en cuatro de los siete galpones ferroportuarios -de 2500 metros cuadrados cada uno- emplazados entre el CEC y la Estación Fluvial pueden funcionar durante los 20 años en los que se extenderá la concesión ‑con opción a ser prorrogado por otros cinco‑ locales gastronómicos, oficinas institucionales y un centro con actividad cultural.
La ordenanza aprobada en el Palacio Vasallo estipulaba además que la altura máxima de las estructuras podía ser de 12 metros y no de 17 como planteó en algún momento el Ejecutivo municipal.
La licitación se inició a comienzos del 2003. Tras la elaboración del pliego preliminar, el municipio abrió una instancia denominada Data Room en la cual los interesados participaron de la discusión sobre las características finales del pliego definitivo. Participaron de esta etapa más de una docena de empresarios.
A mediados de octubre del año pasado la Secretaría de Planeamiento abrió el último sobre con la oferta económica de CCI, la que fue derivada al área de Hacienda para su análisis técnico. Tras varias reuniones entre representantes de la empresa porteña y funcionarios de Planeamiento y de Hacienda, el municipio hizo varias observaciones técnicas: se le reclamó al oferente algunas modificaciones en el proyecto técnico referidas a las cocheras a construirse en el predio, a los espacios verdes planificados y a la circulación que debían tener en la zona los vehículos particulares.
El principal cuestionamiento fue de índole jurídico. Para evitar una polémica similar a la desatada en la zona de Puerto España, la titular de la Dirección de Concesiones, la cavallerista Hilda Gontín aconsejó rechazar el pedido de CCI de permitir que otra sociedad sea quien finalmente explote la concesión y no la firma que participó desde el inicio del proceso licitatorio. El dictamen de Gontín coincide con la opinión que había dado la subsecretaria de Economía, Teresa Beren, funcionaria que monitoreó constantemente la iniciativa.
Pese al interés municipal por evitar el fracaso de la licitación, que por su monto e impacto se había convertido en uno de los procesos en marcha más ambiciosos para Rosario, los responsable de CCI no accedieron a viabilizar las sugerencias de la comuna.
El secretario de Hacienda, Carlos Fernández confirmó anoche que la decisión del Ejecutivo ya estaba tomada. Aclaró que faltaban resolver algunas cuestiones legales pero la determinación política y administrativa era irrevocable. Ahora las secretarías de Planeamiento y Hacienda se pondrán a trabajar en la elaboración de un nuevo pliego para ponerlo a la venta en los próximos meses.
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