Los genes influyen en la edad de la primera vez
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2016/04/Sexo-Pareja.jpg)
Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que el ADN cumple el factor determinante en la pérdida de la virginidad y en la reproducción. Los detalles sobre la primera investigación que relaciona la secuencia genética y el comportamiento sexual.
Hasta la actualidad, se creyó que la pérdida de la virginidad, ese momento tan especial y único, respondía a factores exclusivamente socioculturales, incluso en algunos casos, hasta una secuencia de coincidencias fortuitas. Sin embargo, la ciencia abrió una nueva puerta en el ámbito de la sexualidad y estableció que la secuencia genética de cada persona puede ser un factor clave en la edad de la primera vez y de la reproducción.
Un estudio de la Universidad de Cambridge reveló que existe un factor biológico en la decisión de asumir el debut sexual y que el ADN cumple un rol fundamental en ese vínculo.
“Fuimos capaces de calcular que existe un componente hereditario en la edad de la primera vez. Esa herencia es de un 25%. Por ende, ese momento está fundamentado por un 25% de factores naturales y un 75% de motivos socioculturales”, explicó John Perry, uno de los líderes de la investigación.
La relación radicó en 38 variaciones específicas de la cadena del ADN. Se trata de los genes asociados a la biología reproductiva del humano, así como la liberación de las hormonas sexuales y la edad en que se entra en la pubertad. Todos ellos forman parte del desarrollo neuronal y cerebral.
El masivo informe, publicado en la revista Nature Genetics, recopiló la información genética de 380 mil personas. Para analizar el caso específico de la primera vez, se recurrió al estudio de genomas de 59.357 hombres y 66.310 mujeres con edades entre los 40 y los 69 años procedentes de un banco de datos británico. Para los dos géneros, el promedio de iniciación sexual fue a los 18 años y el nacimiento de su primer hijo sucedió a sus 25.
“Un ejemplo de ese fenómeno es la variante denominada CADM2. Es un gen que controla a actividad cerebral y que está relacionado a la propensión a asumir riesgos. Por ende, hay una relación directa a la precocidad sexual y a un gran número de hijos”, aseguró Perry.
Los resultados fueron comparados luego con más de 200 mil casos de personas ubicadas entre el mismo rango etáreo, pero oriundos de Estados Unidos e Islandia.
La intención de los investigadores era demostrar cómo la pubertad temprana puede tener un pequeño pero directo vínculo en la edad de pérdida de virginidad. “Estos datos nos dan información para hacer trabajos de prevención y poder ‘retrasar’ la edad de pubertad en los más chicos”, añadió el científico.
Para una parte de la comunidad científica, el estudio trazó un nuevo paradigma sobre los motivos socialmente establecidos de la pubertad temprana. “Siempre se vinculó a la temprana pubertad con la estabilidad socioeconómica de los individuos. Si bien en parte es así, el estudio demuestra que también la pubertad precoz puede ser una consecuencia de un fenómeno biológico y no reflejo de factores externos, como la clase social de las personas”, determinó Ewan Birney, co-director del Instituto Europeo de Bioinformática.
“La investigación permite ayudar a desenredar mejor las causas y las consecuencias de algo tan complejo como el comportamiento humano. La genética contribuye en una pequeña parte a las relaciones sexuales, pero la naturaleza aleatoria de cada genoma humano puede ayudar a controlar el impacto que ese comportamiento genere en las personas durante la vida adulta”, analizó el especialista.
Este contenido no está abierto a comentarios

