LOS GOBERNADORES K NO PARTICIPARAN DE LA REUNIÓN DE ROSARIO
Los radicales K decidieron patear el tablero y anunciaron que no concurrirán a la Convención partidaria que se desarrollará mañana y el sábado en Rosario y en la que se debatirá la estrategia electoral para 2007. “¿A qué vamos a ir? Nuestra presencia en Rosario sería extemporánea, porque las autoridades de la Convención ya difundieron el documento que se va a aprobar. Nosotros no vamos a convalidar con nuestra presencia un documento que agravia al Presidente, con quien queremos acordar”, sostuvo el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz. Desde la otra vereda, el titular del Comité Nacional, Roberto Iglesias, insistió: “Deberían hacer el esfuerzo y asistir”.
La UCR se encuentra inmersa en la crisis interna y a un paso de terminar en una fractura. Ayer ni el ex presidente Fernando de la Rúa se privó de opinar que el radicalismo debe perfilarse como una “alternativa” al Gobierno. El ex mandatario manifestó estar “preocupado porque las alternativas no son buenas: una es para un candidato extrapartidario y la otra es para ubicarse bajo Kirchner renunciando al rol opositor”.
En el clima de confrontación, la Convención amenazaba con convertirse en una batalla campal entre los gobernadores e intendentes, que buscan una concertación con el presidente Néstor Kirchner, y los que sueñan con coalición opositora con Roberto Lavagna a la cabeza. El sector K pretende que se deje a cada distrito en libertad de acción para definir su propia estrategia electoral y así evitar interferencias en su relación con Kirchner. Su posición, sin embargo, es minoritaria frente al planteo del alfonsinismo que quiere a Lavagna como candidato de una coalición opositora liderada por el radicalismo.
Por la tarde, Saiz se quejó de que “pareciera ser que el interior del país tiene que estar atado a las decisiones que se tomen desde la conducción central del partido”. También dijo que “ha fracasado la conducción nacional” y remarcó que el radicalismo es “electoralmente exitoso en el interior del país”. Mientras tanto, se multiplicaron los llamados entre los gobernadores y sus representantes, reunidos en Capital Federal, donde mantuvieron contacto con varios de los intendentes que integran el sector K.
Por la noche, Saiz salió a romper lanzas con el sector lavagnista. “Es un hecho inédito, se dio a conocer el documento que se va a aprobar. ¿Para qué van a ir los convencionales si ya está todo arreglado?” se preguntó, con sorna. “Nosotros no vamos a ir, porque no hay vocación de diálogo ni de buscar consenso”, indicó en el programa A dos voces.
Iguales consideraciones tuvo esta mañana Horacio Quiroga, otro radical K, en este caso Intendente de Neuquén quien recordó que “el día lunes tomamos la decisión de ir con la determinación de aportar a un debate rico y fructífero pero nos despachamos con información de los medios que se sigue con las viejas costumbres: ya tienen preparado un documento y pareciera que hay más interés por votar que por debatir”.
Asimismo consignó que “no tiene un sentido prudente ir a una convención donde todo está definido y no tenemos posibilidades de aportar demasiado”.
Si bien remarcó que “esto no implica la ruptura del partido -por ahora-”, bregó porque eso “no ocurra nunca” ya que “el radicalismo puede resolver esto antes de las próximas elecciones por consenso o por las urnas”.
Por su parte, Iglesias intentó mostrarse componedor, ante el faltazo que dejó renga la Convención. “La verdad es que es una pena, porque nos estamos perdiendo la oportunidad de tener un debate amplio con todas las posiciones que puede tener el partido. Los invito a reflexionar sobre la posibilidad de asistir, porque otro ámbito no hay para discutir esto”, remarcó el titular del Comité Nacional de la UCR, quien consideró que “no significa un cisma, pero nos estamos privando de la opinión de un sector importante de nuestro partido”.
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