“Los gritos de esa mañana no se me borran nunca más”, dijo el motorman después de ser condenado
El motorman admitió que es inocente y que intentó hasta lo imposible para frenar el tren; ayer fue condenado a tres años de prisión.
A dos años de la tragedia de Once, el choque de tren por el que murieron 51 personas, ayer la Justicia se pronunció en un fallo histórico: 21 personas fueron condenadas; entre ellos los ex funcionarios de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime , fueron condenados a ocho y seis años de prisión efectiva por administración fraudulenta de los bienes del Estado en el accidente del 22 de febrero de 2012.
El motorman Marcos Córdoba, recibió tres años y seis meses. Sin embargo, en una entrevista publicada por el diario Tiempo Argentino, el maquinista se quebró y aseguró que no esperaba este fallo. “Estoy decepcionado y angustiado. Soy inocente, hice todo lo posible para frenar ese tren”.
Mientras que la Justicia consideró que Córdoba era parte responsable del accidente por el delito de estrago culposo, el trabajador ferroviario insistió en que él no integra el grupo de los culpables por la tragedia, en que es una víctima más.
“Lo que no se me va a borrar nunca más son los gritos de la gente, los estallidos cuando cortaban los fierros. La herida superficial se va, pero la que te queda siempre es la que tenés en el corazón y en la cabeza. Eso no te lo borra nadie”, dijo Córdoba.
Además, aseguró que entendió la magnitud de lo que había pasado tres días después, cuando se presentó para declarar ante la Justicia: “Me enteré de la cantidad de fallecidos cuando fui a declarar. Me encontré con mi abogada y el juez, y ahí me fui informando sobre cómo fueron las cosas”.
Respecto de su futuro, Marcos Antonio Córdoba admitió tener temor de ir a la cárcel: “A cualquier persona inocente le da miedo. Una persona trabajadora, que se levanta todas las mañanas para ir a trabajar y de repente agarran tu vida y te dicen que sos culpable y que te pueden dar tres años y seis meses”.
“Soy una víctima más porque yo sentí, estuve ahí. Está bien, no perdí familiares como ellos, pero sentí lo mismo que sintieron”.
Fuente: La Nación Digital
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