LOS HERMANOS ROHM QUEDARON DE A PIE
La Justicia uruguaya se incautó de una colección de autos antiguos propiedad de los hermanos Carlos y José Rohm, quienes llevaron a la quiebra al Banco Comercial de Uruguay y al Banco General de Negocios de Buenos Aires, e integraron la sociedad propietaria del Nuevo Banco de Santa Fe.
Los automóviles estaban en la estancia La Arcadia, propiedad de una sociedad de la que forman parte los banqueros, en el departamento de Colonia, 180 kilómetros al oeste de Montevideo.
Por orden del juez de la ciudad de Carmelo, Carlos Colmenero, quien investiga los títulos de la estancia que están a nombre de sociedades anónimas, agentes policiales retiraron los vehículos y los trasladaron a un depósito judicial.
La colección que se incautó está integrada por dos autos Chevrolet Master, modelo 1939, dos Ford A de 1929 y 1931 y un cupé deportivo Bugatti, de los años 40, todos en perfecto estado de conservación y funcionamiento.
Poco antes, los funcionarios de la Dirección Policial de Información e Inteligencia se habían incautado de un lujoso yate, propiedad también de los hermanos Rohm, que fue trasladado desde la estancia en las costas del Río de la Plata hasta el puerto de Carmelo, 190 kilómetros al oeste de Montevideo.
El juez Colmenero ordenó además el allanamiento de un estudio contable de Montevideo, que figura como domicilio de las sociedades anónimas propiedad de los hermanos Rohm.
Las investigaciones se iniciaron luego de un seguimiento de esas sociedades anónimas que hizo el Banco Central de Uruguay, donde se comprobó que 129 de las 500 hectáreas de la estancia La Arcadia fueron adquiridas por la ciudadana estadounidense Patricia Meier, representante del consorcio Chestnut Hill Properties.
Carlos Rohm, actualmente preso en Argentina, ha sido requerido por las autoridades uruguayas, igual que su hermano José, que está prófugo.
Ambos dirigían en Uruguay el Banco Comercial.
El banco era propiedad de los grupos internacionales JP Morgan, de EE.UU., Crédit Suisse, de Suiza, y Dresdner Bank, de Alemania, accionistas también del Banco de Santa Fe, cuyos responsables habían delegado en los hermanos Rohm las gestiones de las inversiones en la región.
Según los peritajes judiciales, los Rohm fueron los responsables directos del vaciamiento por unos 600 millones de dólares que condujeron a la quiebra al Banco Comercial, tras una serie de transferencias dolosas y triangulaciones con sus empresas personales en Panamá e Islas Vírgenes.
Los hermanos Rohm también tenían en Uruguay una entidad financiera de operaciones externas, filial de la Compañía General de Negocios, de Argentina, para operar con inversores “no residentes”.
Carlos Rohm asimismo utilizó para sus negocios unos 250 millones de dólares en títulos del Banco Comercial, que tenía en custodia en el BCG de Argentina, según denunció a principios del año pasado, en Europa, su hermano José a los accionistas propietarios de la entidad financiera.
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