LOS HOMICIDIOS BAJARON UN 30% EN ROSARIO
Por primera vez en al menos una década, la tasa de homicidios cometidos en Rosario disminuyó. Hasta setiembre de este año se registraron 54 muertes violentas. El año pasado a esta altura, las personas asesinadas sumaban 78. Esto implica un descenso de un 30 por ciento, algo que no ocurre en lugares tan cercanos como la ciudad de Santa Fe, donde en lo que va del año se cometieron 63 crímenes, una cifra bastante significativa si se tiene en cuenta que la población de esa ciudad es de 487 mil habitantes, un tercio de los que habitan Rosario. La jefa de Policía de la provincia, Leyla Perazzo, expresó que de la totalidad de los crímenes cometidos en la provincia, sólo una veintena son consecuencia de hechos delictivos. El resto de los homicidios se cometen entre conocidos, y la mayoría de ellos sucede en los llamados “finales de fiesta”, donde el alcohol apura las peleas y los denominados “crímenes pasionales”.
Las cifras difieren de la temperatura tomada por el termómetro de Juan Carlos Blumberg. Incluso podría decirse desde cierto lugar –y leyendo algunos fallos que emiten los jueces locales– que no hubo un endurecimiento de las penas. Por un lado, una de las llamadas “leyes Blumberg” –la que aumenta la pena por el uso de armas en caso de robo– terminó provocando el efecto contrario al buscado: que muchos acusados sin antecedentes esperaran su juicio en libertad, ya que en la mayoría de estos hechos se encuentra al imputado, pero no el arma. Y por otro lado, una modificación al Código Procesal Penal de Santa Fe, por la cual la excarcelación de un imputado queda a criterio de los jueces. Por lo tanto, cabe inferior que no es tan simple la ecuación de a mayores penas, menos violencia.
Daniel Corbellini, jefe de la Brigada de Homicidios, informó que durante el mes de agosto se cometieron 54 asesinatos; y en lo que va de setiembre ya se contabilizaron cuatro más. En agosto de 2003 hubo 78 homicidios; en 2002, 61; en 2001, 62 y en 2000, 54, la misma cantidad que ahora.
Cifras violentas
El año pasado, las estadísticas de muertes violentas cerró con un número alarmante: 122 homicidios, que en proporción representa algo así como 10 crímenes al mes. En tanto, este año, la proyección da un poco menos que siete asesinatos mensuales.
Hasta 2003, las muertes intencionales se incrementaron año tras año. En 1997 y 1998, la cantidad de homicidios no llegó a 40 y en el 99 la cifra se incrementó a 48. Era la época en que Rosario era la ciudad donde había menor cantidad de muertes en relación a la tasa de población. Pero en el año 2000 hubo más de 70 crímenes, cifra que volvió a incrementarse en el 2001. En esa época, Rosario era la segunda ciudad en relación a la cantidad de muertes violentas, después de Buenos Aires, según había explicado en ese momento el entonces el jefe de la Brigada de Homicidios, José Luis Juárez. Y este crecimiento de las muertes dolosas fue casi a la par del deterioro del empleo y de la sociedad.
Hoy, las cifras aún no han sido actualizas ni comparadas, pero según las estadísticas del Ministerio de Justicia, la violencia se incrementó el año pasado en todo el país y, de acuerdo a los estudios realizados por ese organismo, en el 2002 la provincia de Santa Fe era la cuarta en delitos en relación al resto.
Formas de matar
El jefe de Homicidios consideró que el crimen más común es aquel que se produce como consecuencia de una pelea, tanto entre amigos como entre familiares. En esta categoría podrían encuadrarse los pasionales. En orden decreciente se ubican los “ajustes de cuentas” entre personas con antecedentes penales y, en el último escalón, los homicidios en ocasión de robo, que también disminuyeron notablemente en relación a 2003.
Para el jefe policial, una de las causas de las disminución de los crímenes es “una cierta mejoría de la situación social de los rosarinos, y la mayor presencia policial en las calles”, opinó.
Por su parte, Perazzo resaltó que “los homicidios, en un 80 o en un 90 por ciento, son entre conocidos, como consecuencias de peleas o discusiones. Incluso hay barrios de la ciudad de Santa Fe donde cada fiesta termina en homicidio”. En ese sentido, destacó que, de todos los crímenes cometidos este año, sólo 22 ocurrieron como consecuencia de delitos previos. En dos de esos casos, las víctimas fueron policías.
La jefa policial arriesgó que una de las causas de la disminución de muertes dolosas es que, al haber más presencia policial en las calles, se observan pocos crímenes callejeros. Pero no se logran evitar los que ocurren en el interior de una vivienda, entre amigos o familiares.
Una sociedad civil que se organiza y actúa como preventora de la violencia
Antonio Tesolini, de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) consideró que una de las razones que ayuda a prevenir y a disminuir la violencia es la gran cantidad de organizaciones que, desde distintas disciplinas, trabajan en los barrios y ayudan a contener la marginalidad. Desde su punto de vista, estamos muy lejos de “la panacea”, pero se está trabajando mucho y eso trae sus frutos. Este punto diferencia de manera radical a Rosario de Santa Fe, donde a la sociedad civil le cuesta organizarse, hasta en casos extremos como el de las personas que fueron víctimas de la inundación o del gatillo fácil.
“Hay muchas organizaciones trabajando en barrios. Desde la Corriente Clasista y Combativa, la Central de Trabajadores Argentinos, hasta la Municipalidad, que en algunos puntos efectúa una intervención estatal interesante”, opinó el dirigente de la CTC.
“La sociedad civil se organiza y opera desde distintos lugares e interviene mucho en la esfera pública. Como en el caso de los Padres del Dolor, que lograron justicia en casos de gatillo fácil; algo que antes no se podía pensar”, interpretó. “Hay un control sobre el poder, hay trabajos de prevención, y todo eso se difunde y deja sus frutos”, opinó Tesolini.
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